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Análisis

Karoline Leavitt deja la Casa Blanca; reemplazarla podría ser una tarea imposible

La portavoz más joven de Trump tuvo éxito porque podía desempeñar todas las funciones de su cargo. Su sucesor podría no tener esas mismas habilidades, escribe el corresponsal de la Casa Blanca Andrew Feinberg

¿Qué se sabe sobre la salida de Karoline Leavitt como secretaria de Prensa de la Casa Blanca?
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Entre los periodistas de la Casa Blanca y el personal de Donald Trump, hay una broma recurrente sobre cómo sus principales auxiliares de comunicación son completamente superfluos, ya que el presidente de EE. UU. estaría perfectamente contento desempeñando los cargos de secretario de Prensa de la Casa Blanca y director de comunicaciones, además de su papel como jefe del ejecutivo del país.

Hay algo de verdad en eso: Trump, en una ocasión, se hizo pasar por su propio portavoz, “John Barron”, cuando intentaba dar información a los periodistas durante su época como figura habitual de los tabloides neoyorquinos en la década de los 80.

Incluso hoy, suele atender las llamadas de los reporteros en su teléfono móvil personal, sin pasar por la oficina de prensa que, hasta ahora, ha estado a cargo de Karoline Leavitt. Leavitt (29) ha estado muy ausente en los últimos meses, ya que su baja por maternidad se convirtió en un breve regreso antes de anunciar que dejaría la Administración para dedicar más tiempo a su hija recién nacida y a su hijo pequeño. El jueves fue su último día.

Esta nativa del estado de Nuevo Hampshire no es la vocera de Trump con más años de servicio; ese honor le corresponde a Sarah Huckabee Sanders, quien ocupó el cargo durante poco menos de dos años antes de regresar a su estado natal de Arkansas y presentar una exitosa candidatura a la gobernación que una vez ocupó su padre (quien actualmente es el embajador del Gobierno de Trump en Israel).

Pero Leavitt, en su año y siete meses como secretaria de prensa de la Casa Blanca, ha sido la más exitosa de las cinco personas que han ocupado ese cargo durante los dos mandatos no consecutivos de Trump. Su partida deja un vacío que el presidente, por mucho que lo intente, quizás no pueda llenar adecuadamente.

La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, habla con los periodistas en su último día como portavoz
La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, habla con los periodistas en su último día como portavoz (Reuters)

Pero, ¿qué hace que el desempeño de Leavitt sea tan difícil de igualar?

No se trata de su agresividad ante las cámaras, aunque su estilo de réplica ingeniosa, desenfadada y agresiva ha complacido al mandatario, a quien le gusta ver a sus portavoces actuar con hostilidad hacia los periodistas legítimos.

Cualquiera puede mostrarse combativo en televisión y proferir insultos en respuesta a preguntas cuando dar respuestas concretas podría disgustar al jefe, razón por la cual, según se informa, dos de los principales candidatos para suceder a Leavitt son el comentarista de CNN Scott Jennings y la exabogada de Trump, Alina Habba, quien ya estaba entre los aspirantes al puesto antes de que Trump se decidiera por Leavitt.

Fue una decisión audaz. La asistente política republicana tenía solo 26 años en ese momento, lo que la convertía en la persona más joven en ocupar el cargo de portavoz principal de la Casa Blanca, y a diferencia de muchos de sus predecesores de gobiernos anteriores, nunca trabajó como periodista ni como vocera principal del Pentágono ni del Departamento de Estado, dos puestos que se han considerado campos de entrenamiento para el equipo de prensa de la Casa Blanca.

Según personas familiarizadas con el período de transición entre ambos mandatos de Trump, el líder quedó impresionado por la dedicación de Leavitt al trabajo —solo se tomó unos días libres después de dar a luz a un hijo justo antes del intento de asesinato del entonces expresidente en Butler, Pensilvania, en 2024— y por su disposición a seguir la línea oficial del movimiento MAGA ante la prensa.

Pero Leavitt también aportó una experiencia que los nombres importantes que Trump está considerando contratar no tendrán.

Trump aún no ha revelado quién sustituirá a Leavitt como su próximo secretario de Prensa
Trump aún no ha revelado quién sustituirá a Leavitt como su próximo secretario de Prensa (AFP via Getty Images)

Durante el último año del primer mandato de Trump, Leavitt fue subsecretaria de Prensa, una de los empleados de comunicaciones de bajo rango encargados de atender las consultas de los periodistas y redactar comunicados y declaraciones de prensa.

Tras la salida de Trump del cargo en 2021, se trasladó al Capitolio como principal portavoz de la legisladora Elise Stefanik, antes de presentarse sin éxito a un escaño en la Cámara de Representantes por Nuevo Hampshire y trabajar brevemente en MAGA, Inc. (el comité de acción política independiente donde tendrá un papel tras dejar la Casa Blanca), antes de regresar a la campaña de Trump en 2023.

En todos esos puestos, Leavitt pudo entablar relaciones con los periodistas y aprender la importancia de mantener esas relaciones, así como de asegurarse de que se lleve a cabo el trabajo práctico y fundamental de una operación de prensa.

Eso significaba que cuando yo o cualquiera de mis colegas enviábamos un correo electrónico a la oficina de prensa para hacer una pregunta o confirmar un dato, casi con seguridad recibiríamos una respuesta antes de la fecha límite. Eso nunca sucedió con ninguno de los predecesores de Leavitt en la era Trump.

Leavitt se mostraba combativa con los medios de comunicación durante las ruedas de prensa, pero eso solo era parte de su trabajo
Leavitt se mostraba combativa con los medios de comunicación durante las ruedas de prensa, pero eso solo era parte de su trabajo (AFP via Getty Images)

Si bien el equipo de prensa de Trump puede ser combativo y exagerado, especialmente en sus comunicados escritos o en línea, Leavitt logró mantener un tono lo suficientemente cordial como para que, incluso mientras su oficina implementaba cambios sin precedentes, como tomar el control del grupo de prensa de la Casa Blanca e intentar prohibir la entrada de Associated Press a la Oficina Oval, fuera mucho más fácil obtener información de la Casa Blanca que durante la primera etapa de Trump.

Además, Leavitt logró mantener relaciones cordiales con los periodistas y nunca permitió que su intervención en el podio trascendiera la sala de prensa, porque comprendía que las ruedas de prensa son solo una pequeña parte de la relación simbiótica entre la Casa Blanca y la prensa.

Dada la predilección de Trump por contratar a personas de renombre, es poco probable que elija a alguien para reemplazar a Leavitt que tenga el mismo profundo conocimiento del funcionamiento de la oficina de prensa, o una relación laboral con el cuerpo de prensa que ha cubierto a Trump durante años.

Puede que esté contento con alguien que, según él, será un defensor incansable en la sala de prensa, pero sin las habilidades de gestión de Leavitt, Trump y su próximo secretario de Prensa podrían enfrentarse a un camino difícil.

Traducción de Sara Pignatiello

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