EEUU endurece sanciones a Cuba y detiene a estadounidenses que visitaron la isla

La administración del presidente Donald Trump aumentó la presión sobre Cuba al imponer más sanciones económicas a industrias del país socialista ya fuertemente sancionado, y al endurecer las leyes que prohíben a los estadounidenses que visitan la isla realizar negocios con empresas propiedad del gobierno o vinculadas a él.
Los departamentos del Tesoro y de Estado anunciaron el jueves nuevas sanciones contra nueve empresas estatales de minería, metales y construcción, junto con la dirigencia del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que el instituto es responsable de patrocinar “una vasta red subversiva en Estados Unidos destinada a identificar, captar y radicalizar” a estadounidenses.
Rubio manifestó en un comunicado que “hace apenas unos días, el régimen intentó utilizar los 100 años del cabecilla comunista y déspota Fidel Castro para revitalizar esta red subversiva, trasladando a La Habana a una nueva brigada de simpatizantes internacionales para establecer contactos con funcionarios del régimen”.
“La administración Trump no se quedará de brazos cruzados mientras una potencia extranjera hostil busca explotar nuestras libertades —de las que ninguna goza su pueblo— engañando y corrompiendo a ciudadanos estadounidenses con mentiras, técnicas de espionaje y otras fechorías, como parte de la razón de ser del régimen de exportar marxismo, resentimiento racial y violencia comunista por todo el mundo”, señaló Rubio.
La administración republicana de Trump ha incrementado de forma constante la presión sobre La Habana, amenazándola con una posible intervención militar incluso estando inmersa en un conflicto contra Irán, y al mismo tiempo reforzando sanciones económicas destinadas a cortar el financiamiento del gobierno cubano. Un bloqueo petrolero que Estados Unidos impuso a Cuba tras la incursión militar estadounidense que derrocó al líder venezolano Nicolás Maduro —cuyo país proporcionaba a Cuba petróleo gratuito— ha hundido a la isla, ya económicamente debilitada, en una crisis total.
La embajada de Cuba no respondió a una solicitud de comentarios sobre las nuevas sanciones. Cuba denuncia de manera habitual las sanciones de Estados Unidos y el embargo de décadas que ha impuesto sobre la isla, y acusa a múltiples administraciones de atacar injustamente a una nación pobre y a su población únicamente por diferencias ideológicas y por su cercanía a Estados Unidos.
Las sanciones más recientes se producen después de una operación en el aeropuerto de Miami el fin de semana pasado en la que varios ciudadanos estadounidenses que regresaban a Estados Unidos de Cuba, tras participar en actos por el cumpleaños de Castro, fueron detenidos brevemente, según funcionarios estadounidenses. A algunos se les incautaron sus teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos personales para inspección, indicaron los funcionarios.
Las autoridades estadounidenses estaban preparadas para detener a decenas de activistas que regresaban para una revisión secundaria, pero muchos menos cumplieron los criterios para el interrogatorio reforzado por parte de agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, señalaron los funcionarios. Los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato porque los detalles de la operación no se han hecho públicos, indicaron que los detenidos al final fueron liberados y se les permitió ingresar a Estados Unidos.
Los funcionarios señalaron que cualquiera que haya sido detenido y liberado aún podría enfrentar un proceso judicial si se determina que violó las sanciones de Estados Unidos, que prohíben todas las transacciones con entidades propiedad del gobierno cubano, incluidos restaurantes, hoteles y tiendas. Sin embargo, no estaba claro cuál era el estatus de los teléfonos celulares, computadoras portátiles y tabletas incautados.
Las nuevas sanciones impuestas contra la dirigencia del ICAP apuntan al presidente del grupo, Fernando González Llort, quien estaba entre cinco agentes de inteligencia cubanos arrestados en Estados Unidos en 1998 y que fueron liberados en 2014. También apuntan a su primera vicepresidenta, Noemí Ramona Rabaza Fernández, y a su directora para Norteamérica, Leima Martínez Freire.
Las sanciones al sector de metales, minería y construcción apuntan a una empresa de producción de níquel, dos firmas especializadas en la importación de productos industriales pesados, una empresa de recursos minerales, el Ministerio de la Construcción de Cuba, una compañía que provee trabajadores cubanos a entidades extranjeras en la isla y dos empresas que importan vehículos, autopartes y materiales de construcción.
La administración Trump también ha intensificado una campaña que presenta a Cuba como una grave amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. En un informe publicado el mes pasado, el Departamento de Estado acusó al gobierno cubano de patrocinar o apoyar de otro modo el activismo de izquierda y antiestadounidense en Estados Unidos durante las últimas seis décadas.
Aunque Cuba ha ido cayendo más profundamente en crisis desde hace unos cinco años, el bloqueo petrolero de la administración Trump ha llevado al país a una caída libre.
La falta de combustible para suministrar electricidad a los cubanos ha sumido a la isla en apagones generalizados. El acceso al transporte público prácticamente ha desaparecido, la escasez de cosas como medicamentos ha empeorado, las horas de trabajo se han recortado para adaptarse a los apagones, y el turismo, el salvavidas económico de la isla, se ha evaporado.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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