La mitad de los samuráis japoneses eran mujeres, revela exhibición en museo
La muestra “Samurai” examina más de un milenio de historia japonesa asociada a su clase guerrera de élite
Una nueva exposición del Museo Británico saca a la luz una historia poco conocida de la clase samurái de Japón y desmonta varios de sus mitos más arraigados: entre sus revelaciones más impactantes está que cerca de la mitad de los samuráis fueron mujeres.
Titulada Samurai, la muestra es la primera en analizar cómo se construyó la imagen pública de esta élite guerrera y cómo, con el tiempo, se transformó en un poderoso símbolo cultural, al mismo tiempo que desafía muchas de las ideas que el público da por sentadas sobre estas figuras icónicas de la historia japonesa.
La exposición reúne más de 280 objetos y recursos digitales procedentes de la colección del museo y de 29 prestadores nacionales e internacionales, con muchas piezas que se exhiben por primera vez — entre ellas una armadura samurái— y un conjunto que incluye armas, armaduras, pinturas, grabados, libros, textiles, cerámica y fotografías.
Los samuráis surgieron entre los siglos XII y XVI, cuando familias adineradas contrataban guerreros para garantizar su seguridad.

Con el paso del tiempo, este grupo de mercenarios se consolidó como una aristocracia rural y, hacia 1615, dejó el campo de batalla para ocupar roles como funcionarios, intelectuales y mecenas de las artes.
Es aquí donde se revela que cerca de la mitad de la clase samurái estaba compuesta por mujeres que, si bien no combatían, cumplían un papel fundamental dentro de esta élite guerrera.
La exposición también recorre la influencia de los samuráis en la cultura popular, con una sección especial dedicada al cine, la televisión, el manga, los videojuegos y el arte contemporáneo, que incluye obras encargadas al reconocido artista japonés Noguchi Tetsuya.
“Los historiadores siempre han sabido que la comprensión popular, como ocurre con la mayoría de las culturas, suele estar bastante alejada de la forma en que realmente se las interpreta”, señaló a The Independent Rosina Buckland, curadora de las Colecciones Japonesas de Asahi Shimbun.

“Hay una distancia en el tiempo y en el espacio, y también una versión popular de la historia que resulta fácil de consumir. Esa es la que se difunde”, explica.
“Las películas de Hollywood y sus imágenes circulan por todo el mundo y terminan fijándose en el imaginario colectivo. Pero los historiadores saben que, cuando se rasca la superficie, aparece una realidad muy distinta. Hay una pequeña dosis de verdad, pero se exagera”.
Organizada en tres secciones, la exposición aborda a los samuráis como temidos guerreros regidos por el honor, su evolución hacia una clase cultural y burocrática, y su influencia actual en la cultura popular.
Según Buckland, después de 1615 —cuando los samuráis dejaron de combatir— surgió un escenario cultural rico y complejo.
“En ese período ya no eran guerreros en la práctica”, señala. “Lo eran solo de nombre: una especie de ejército permanente que nunca tuvo que entrar en batalla, porque hubo 250 años de paz”.

“Por eso mostramos a un samurái con ropa de todos los días, algo parecido a un traje actual. También mostramos que había mujeres: la mitad de la clase samurái estaba compuesta por mujeres. En la exposición se pueden ver una túnica femenina, objetos para el cuidado diario del cabello, un juego de tocador, un espejo de mano y un libro de etiqueta. Esta sección pone el foco en sus intereses culturales, desde libros que los propios samuráis publicaron hasta obras de arte que apreciaban”.
La muestra Samurai deja en claro que muchos de los mitos que rodean a este grupo se formaron por razones políticas, por nostalgia y por la influencia de la cultura popular global, mucho después de que su época hubiera terminado.
En tiempos de paz, especialmente a comienzos del siglo XX, un período políticamente cargado para Japón por su expansión colonial, explica Buckland, la imagen del samurái fue utilizada como una herramienta para reforzar y movilizar la identidad nacional.

Entre los principales atractivos de la exposición destaca una rara armadura samurái recientemente incorporada a la colección del museo, que incluye un casco de gran prestigio y un estandarte dorado con forma de hojas de iris, diseñados para que su portador fuera a la vez identificable y temible.
La muestra también presenta una chaqueta femenina de bomberos de color rojo bermellón, un inusual retrato de un samurái de 13 años que encabezó una embajada al Vaticano en 1582, y una serie de instalaciones contemporáneas. Entre ellas, un atuendo de Louis Vuitton inspirado en la armadura japonesa y referencias a videojuegos populares como Assassin’s Creed: Shadows (2025) y Nioh 3 (2026).
“Usamos esta palabra tan conocida, ‘samurái’, como una puerta de entrada a la riqueza de la cultura japonesa y a la complejidad de su historia, para explicar los distintos roles que tuvieron a lo largo de los siglos”, señala Buckland. “Como eran la élite, tenían los mejores objetos, piezas de altísima calidad. Eso nos permite cuestionar esa visión popular tan instalada”.
Samurai podrá visitarse del 3 de febrero al 4 de mayo de 2026.
Traducción de Leticia Zampedri







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