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BAJO LA LUPA

Los mensajes entre Blake Lively y Taylor Swift dejan su amistad al descubierto

Mensajes privados y muy íntimos entre dos figuras del espectáculo salieron a la luz durante el juicio contra Justin Baldoni, dejando en evidencia que la amistad femenina sigue siendo compleja incluso en la élite, escribe Helen Coffey

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No hay muchas cosas en las que pueda sentirme identificada con la superestrella global Taylor Swift. Ni con la actriz de Hollywood Blake Lively, para ser sincera. Sus vidas de lujo, sostenidas por fortunas millonarias, están muy lejos de mi realidad.

Pero hay un punto muy específico en el que puedo identificarme. Mucho, incluso. La correspondencia privada entre ambas se hizo pública como parte del conflicto legal en curso, cada vez más tenso, entre Lively y el actor y director Justin Baldoni. Y resulta que Taylor y Blake, por más ricas y famosas que sean, tienen una dinámica de amistad tan compleja y áspera como la de cualquier otra mujer.

No suele ocurrir que podamos mirar detrás del telón de ciertos aspectos de la vida real de las celebridades. Las amistades, con todas sus tensiones y matices, suelen quedar fuera de la vista. Más allá del escalofrío que provoca imaginar que tus mensajes más personales queden expuestos ante todo el mundo, algunos de los textos difundidos resultan bastante incómodos porque muestran a Swift y Lively atravesando un momento claramente difícil en su relación.

En diciembre de 2024, Blake Lively le escribió a Taylor Swift para ver cómo estaba y dejó entrever tensiones en la relación:

“Hola, solo quería saber cómo estás. No sé bien por qué, pero sentí que tenía que escribirte. ¿Está todo bien? Últimamente sentí que no fui una buena amiga, estuve muy mal y durante meses hablé solo de mí… Fuiste muy generosa al estar ahí para mí y al dejarme pasar que estuviera tan metida en lo mío. Igual, tengo la sensación de que algo no está bien”.

Blake Lively y Taylor Swift compartiendo un momento con el esposo de Lively, Ryan Reynolds, y el actor Hugh Jackman
Blake Lively y Taylor Swift compartiendo un momento con el esposo de Lively, Ryan Reynolds, y el actor Hugh Jackman (@thehughjackman/Instagram)

Por su parte, Swift admitió que el vínculo había cambiado: “No estás equivocada, pero tampoco es para tanto. Sí, hubo mucho de todo lo de Justin, pero ya viví cosas así y sé lo absorbentes que pueden ser. El punto es que… y me siento mal por decirlo porque tus mensajes son amables, pero los últimos sonaban como un mail corporativo masivo. Usaste la palabra ‘nosotros’ unas 18 veces”.

“Extraño a mi amiga de siempre, la que habla como ella misma y no como una unidad colectiva”, escribió. “Cuando siento que me habla un grupo, me siento aún más distante, incluso más de lo que estamos físicamente”.

Puede que la mayoría no haya pasado por un escenario tan específico —distanciarse de una amiga famosa en medio de una supuesta ofensiva de relaciones públicas y un proceso judicial de alcance global—; aun así, la esencia del conflicto resulta muy familiar, especialmente para muchas mujeres.

La manera en que las mujeres se vinculan suele estar llena de subtextos, expectativas, ofensas imaginadas y celos sutiles

Ese “¿está todo bien?” tentativo de Lively es la pregunta que aparece cuando una ya sabe que no lo está. Cuando el cuerpo advierte que la armonía de una amistad íntima se ha desplazado desde hace tiempo. Animarse a formularla implica valentía y exposición: pone sobre la mesa temores callados de abandono y rechazo, y deja flotando la idea de que tal vez lo que se rompió no pueda arreglarse. Decirlo en voz alta es hacerlo real, traerlo a la luz.

Las respuestas de Swift también tienen una autenticidad inquietante: la reacción incómoda de quien quiere evitar el conflicto, pero intuye que la única manera de recuperar lo perdido es decir la verdad de frente, aunque duela.

Es la bendición y la carga de las relaciones entre mujeres. Incluso cuando son plenamente platónicas, son ricas, complejas y finamente entretejidas: un entramado de emociones contradictorias que se mantiene bajo la superficie. A diferencia de muchas amistades entre hombres, que suelen mostrarse como más simples y directas —aunque con más insultos por intercambio—, la manera en que las mujeres se vinculan suele estar llena de subtextos, expectativas, ofensas imaginadas y celos sutiles. Es como comparar una pintura rupestre con la Capilla Sixtina; una lata con un hilo con internet; una película de Marvel con una de Merchant Ivory.

Los mensajes de Taylor Swift y Blake Lively fueron compartidos en el marco de la disputa legal de esta última con Justin Baldoni
Los mensajes de Taylor Swift y Blake Lively fueron compartidos en el marco de la disputa legal de esta última con Justin Baldoni (Getty)

Por complejas que a veces sean las amistades entre mujeres, ese es el costo de una cercanía y una intimidad difíciles de igualar. Para muchas, estos vínculos son el eje de sus vidas: redes de apoyo mutuo capaces de atravesar tensiones y contradicciones, con la recompensa de una lealtad que dura toda la vida.

Un ejemplo de ello es que, pese al distanciamiento reconocido, Taylor Swift compartió con Blake Lively un artículo que informaba que Justin Baldoni había sido desvinculado de su agencia de representación, apenas semanas después de su incómodo intercambio de mensajes. “Ganaste… lo lograste”, escribió Swift. “Nunca vi que una cancelación se revirtiera tan rápido”, añadió, y le dijo a Lively que había ayudado a muchísima gente para que no tenga que pasar por eso nunca más.

Lively respondió: “Te quiero muchísimo. Sin ti, no habría podido pasar por todo esto”.

Ser directas entre mujeres no siempre es lo más fácil. Muchas veces es más tentador esconderse detrás del “estoy bien” o actuar como si nada pasara. Sin embargo, como revelan los intercambios entre Swift y Lively, la honestidad incómoda es el verdadero sostén de las amistades que perduran.

Traducción de Leticia Zampedri

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