Norovirus: el virus altamente contagioso que circula en los Juegos Olímpicos de Invierno y cómo prevenirlo
El brote de norovirus en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026 ya ha afectado a varios equipos
Los brotes de norovirus han acompañado en repetidas ocasiones a grandes eventos internacionales y los Juegos Olímpicos no son la excepción. Cuando miles de atletas de todo el mundo se reúnen en un mismo lugar, la atención suele centrarse en los récords y las medallas. Sin embargo, la magnitud y la intensidad de los Juegos también pueden crear condiciones favorables para la propagación de microorganismos infecciosos.
El brote registrado en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 ya ha afectado a varios equipos, lo que pone de relieve el impacto real de este tipo de infecciones. Debido a su elevada capacidad de contagio y a su resistencia en superficies, el norovirus se disemina con facilidad en entornos concurridos.
Aunque los brotes suelen asociarse con cruceros y escuelas, los grandes eventos deportivos internacionales presentan desafíos adicionales: las comidas se preparan y sirven en instalaciones centralizadas, se comparten espacios de entrenamiento y recreación, y los participantes llegan desde distintos países. En este contexto, el virus puede propagarse rápidamente a través de superficies contaminadas, áreas comunes y el contacto cercano.
Los brotes en eventos como los Juegos Olímpicos son más que un contratiempo logístico, ya que ponen en evidencia cómo la biología del virus y las dinámicas propias de las grandes concentraciones dificultan su contención.
¿Qué es el norovirus?
El norovirus es un virus altamente contagioso que provoca gastroenteritis aguda, es decir, inflamación del estómago y los intestinos. Además, es la principal causa de enfermedades transmitidas por alimentos en el mundo y genera cientos de millones de casos cada año.
Aunque la infección suele durar entre 24 y 72 horas, los síntomas pueden ser intensos y aparecer de forma repentina, con vómitos, diarrea acuosa, náuseas y fuertes dolores abdominales. En algunos casos también aparecen fiebre baja y malestar corporal. Por lo general, los adultos sanos se recuperan rápido. Sin embargo, los niños pequeños, los adultos mayores y quienes sufren deshidratación pueden enfrentar complicaciones graves.

A diferencia de muchos otros virus, que requieren una mayor carga viral, el norovirus puede causar infección con menos de 20 partículas, lo que facilita su rápida propagación.
En términos prácticos, una contaminación microscópica en alimentos, superficies o manos puede ser suficiente para que alguien se enferme. El virus se propaga sobre todo por vía fecal-oral, mediante alimentos o agua contaminados, el contacto cercano o el contacto con superficies contaminadas seguido de la mano a la boca.
Síntomas del norovirus
(NHS)
Los principales síntomas del norovirus suelen comenzar de forma repentina e incluyen:
- sensación de malestar o náuseas
- vómitos
- diarrea
También pueden presentarse:
- fiebre
- dolor de cabeza
- dolor abdominal
- dolores musculares y corporales
También es importante destacar que el norovirus es muy resistente, ya que puede permanecer en superficies durante varios días, soportar el frío intenso y no siempre desaparece con los desinfectantes comunes. Los geles con alcohol para las manos no lo eliminan por completo, por lo que lavarse bien las manos con agua y jabón es la mejor forma de prevenir el contagio. Además, una persona puede transmitir el virus incluso antes de sentirse enferma y seguir contagiando durante varios días después de haberse recuperado.
Por todo esto —su facilidad para contagiarse, su capacidad de sobrevivir en el entorno y su transmisión antes y después de los síntomas— el norovirus resulta difícil de controlar, especialmente en lugares donde muchas personas comen, conviven y comparten espacios cerrados.
¿Por qué los Juegos Olímpicos son el escenario perfecto?
Los Juegos reúnen durante semanas a miles de atletas, entrenadores, equipos médicos, personal de apoyo y espectadores. El calendario, además, es exigente: hay competencias consecutivas, reuniones de equipo y traslados constantes entre sedes. Esto implica un contacto casi permanente entre compañeros, rivales y trabajadores del evento. En los espacios compartidos de la Villa Olímpica, una exposición mínima puede ser suficiente para que el virus se propague con rapidez.
Sobre la autora
Jennifer Guthrie es profesora adjunta de Microbiología e Inmunología en Western University.
Este artículo se publicó originalmente en ‘The Conversation’ y se distribuye bajo licencia Creative Commons. Puedes leer el artículo original aquí.
A ello se suma la llegada de participantes desde distintos países. Cada delegación puede introducir variantes diferentes del virus, de modo que una persona infectada puede transmitirlo sin saberlo y llevarlo de regreso a su país.
En este escenario, la rapidez marca la diferencia. El norovirus puede causar síntomas en uno o dos días tras la exposición, lo que permite que un brote se expanda en pocas horas y ponga a prueba incluso a los sistemas sanitarios mejor preparados.
Desafíos para contener el virus en grandes eventos deportivos
El aislamiento, la desinfección y las pruebas rápidas son medidas fundamentales, pero aplicarlas a gran escala no es sencillo. Contener el norovirus en un evento global como los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 pone en evidencia los desafíos logísticos que enfrentan los organizadores. A comienzos de febrero, un brote en el equipo femenino de hockey sobre hielo de Finlandia obligó a aplazar su partido inaugural contra Canadá: más de una docena de jugadoras estaban enfermas o en cuarentena. Así de rápido puede un virus alterar el calendario de competencia.
Las pruebas diagnósticas constituyen otra limitación. En muchos casos, el norovirus se identifica por los síntomas. Aunque existen análisis de laboratorio, los resultados pueden tardar y la capacidad se ve sometida a presión durante un evento masivo. Además, como las personas pueden contagiar antes de presentar síntomas, el virus puede estar circulando cuando apenas se confirman los primeros casos.

La desinfección también debe reforzarse de inmediato. El norovirus sobrevive en superficies y exige el uso riguroso de desinfectantes a base de cloro en zonas de alto contacto, tanto en las sedes como en los alojamientos, lo que requiere una coordinación eficiente y suficiente personal para aplicarlo en instalaciones de gran tamaño.
El aislamiento es otra herramienta clave. Separar a los atletas con síntomas o que hayan estado expuestos puede frenar la propagación, pero también altera entrenamientos y rutinas. Por ejemplo, tras el positivo de una jugadora del equipo femenino de Suiza, toda la delegación entró en aislamiento preventivo y se perdió la ceremonia inaugural, lo que demuestra cómo un solo caso puede tener consecuencias amplias.
En última instancia, la contención depende de una coordinación estrecha entre organizadores, equipos médicos y autoridades sanitarias, así como de una comunicación clara que proteja la salud sin afectar innecesariamente el desarrollo de la competencia.
Más allá de los Juegos
Los Juegos Olímpicos simbolizan la unidad global, pero también evidencian cuán interconectado está el mundo actual.
En eventos de esta escala, la gestión de enfermedades infecciosas requiere preparación permanente y una planificación sanitaria tan rigurosa como la preparación deportiva.
Traducción de Leticia Zampedri







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