Bajo la lupa

De la nieve en Atenas a los tornados de fuego en Burdeos: así se conectan los fenómenos extremos en Europa

Mientras Europa enfrenta fenómenos extremos en ambos extremos del espectro climático, con incendios forestales que generan sus propias tormentas eléctricas y fuertes granizadas en otras regiones, Helen Coffey consulta a expertos para explicar qué está provocando esta situación y si hay señales de que pueda terminar pronto

Las imágenes aéreas muestran la impactante magnitud de los incendios forestales en las afueras de Burdeos
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Un “firenado”, también conocido como tornado de fuego, remolino de fuego o diablo de fuego, puede parecer algo sacado de una película apocalíptica como Armageddon, más que un fenómeno meteorológico real. Sin embargo, aunque es poco frecuente, existe.

El fenómeno fue observado por primera vez en Francia como consecuencia de los devastadores incendios forestales que han arrasado amplias zonas del suroeste del país, en los alrededores de Burdeos, así como del centro de España. Estos incendios también dieron lugar a la formación de un pirocumulonimbo, una enorme nube de fuego con su propio sistema meteorológico, capaz de generar rayos y fuertes vientos.

“Los incendios forestales generan un calor intenso que hace que grandes cantidades de humo y aire caliente asciendan”, explica Jason Nicholls, pronosticador internacional jefe de AccuWeather. “A medida que esa mezcla asciende, se enfría y se expande a medida que disminuye la presión atmosférica. Entonces, la humedad del aire se condensa y da origen a nubes conocidas como pirocúmulos. Aunque rara vez producen lluvia, sí pueden generar truenos y relámpagos, lo que representa un riesgo, ya que los rayos pueden provocar nuevos incendios forestales”.

En cuanto a los tornados de fuego, Nicholls señala que se forman cuando un incendio calienta el aire cercano a la superficie. “En realidad, no son tornados, sino un tipo especial de remolino”.

Aunque son mucho menos frecuentes que los remolinos de polvo, pueden desarrollarse sobre incendios de gran magnitud. “Estos remolinos se forman cuando el sol o el fuego calientan un terreno seco y hacen que una columna de aire caliente ascienda rápidamente”, explica. “Esa columna comienza a girar alrededor de un eje vertical y el fenómeno se hace visible cuando levanta escombros del suelo o, en el caso de un tornado de fuego, cuando arrastra las llamas hacia lo alto”.

El reciente tornado de fuego en Burdeos, un fenómeno que se produce cuando el aire sobre la superficie terrestre se calienta
El reciente tornado de fuego en Burdeos, un fenómeno que se produce cuando el aire sobre la superficie terrestre se calienta (PSFDF)

Eric Brocardi, portavoz de la Federación Nacional de Bomberos de Francia, calificó la nube de humo como algo “sin precedentes” en Francia. Además, explicó: “Esta nube de humo genera su propio sistema meteorológico, lo que hace que cualquier cosa que encuentre a su paso pueda incendiarse de forma espontánea”.

Los incendios forestales, la nube de fuego y los tornados de fuego no son los únicos fenómenos meteorológicos extremos que afectan a Europa en estos momentos. En el centro de Francia, por ejemplo, la población enfrenta una situación muy distinta: fuertes granizadas e inundaciones que han dejado algunas carreteras cubiertas por hasta 40 centímetros de agua. Según los expertos, estos fenómenos aparentemente opuestos no son una coincidencia, sino que forman parte del mismo sistema meteorológico.

Bañistas permanecen en la playa de Moutchic, en Lacanau, al suroeste de Francia, mientras una enorme nube de humo se eleva por un incendio forestal
Bañistas permanecen en la playa de Moutchic, en Lacanau, al suroeste de Francia, mientras una enorme nube de humo se eleva por un incendio forestal (AFP/Getty)

“Estos contrastes climáticos tan marcados son habituales en Europa durante los meses de verano”, afirma el doctor Simon Keeling, de Weatherweb y autor de The Pocket Weather Forecaster, Instant Weather Forecasting y del próximo Weather Secrets and Signs, que se publicará en octubre de 2026. “A medida que aumentan las temperaturas, se libera una enorme cantidad de energía y cualquier fuente de humedad disponible, como el mar o un lago, puede favorecer la formación de tormentas eléctricas muy intensas. Estas enormes nubes, conocidas como cumulonimbos, pueden provocar inundaciones repentinas y producir granizo de gran tamaño”.

La coexistencia de incendios y granizadas “no es inusual”, según la Oficina Meteorológica del Reino Unido (Met Office). Un portavoz explicó: “La combinación de calor extremo e inundaciones en zonas cercanas es un patrón meteorológico bastante común. Suele producirse cuando el tiempo cálido y estable da paso a un nuevo régimen atmosférico. Las tormentas eléctricas, las inundaciones y el granizo son solo otra manifestación de esa transición, y con frecuencia vemos episodios de tormentas después de periodos de calor en el Reino Unido”.

“Lo que sí resulta llamativo son las temperaturas muy por encima de lo habitual en la región —en algunos casos, unos 10 °C por encima del promedio— y que lleguen después de olas de calor igualmente intensas registradas en las últimas semanas”.

Es como si la cacerola que pusimos en la estufa con la leche se estuviera desbordando y no hubiéramos bajado el fuego

Jim Dale, meteorólogo

En otras partes de Europa también se han registrado fenómenos que podrían parecer inusuales para esta época del año. Atenas, por ejemplo, sufrió fuertes lluvias e inundaciones, según Greek Reporter, mientras que en el monte Olimpo se reportaron nevadas. Sin embargo, los expertos señalan que estos episodios forman parte de la misma dinámica atmosférica y representan el contrapunto de las olas de calor que han afectado a gran parte de Europa occidental.

Jim Dale, fundador y meteorólogo consultor de British Weather Services, además de autor de Weather or Not? y Surviving Extreme Weather, afirma que es “algo natural” que una parte de una gran masa continental, como Europa o Estados Unidos, experimente un tipo de tiempo, mientras que en el extremo opuesto se presente “la otra cara de la moneda”.

“¿Por qué? Todo se debe al flujo del aire”, explica. “En Europa occidental hemos tenido un sistema de alta presión y un flujo de aire procedente de África. Eso ha provocado una ola de calor, alimentada por aire cálido que cruza océanos cada vez más cálidos. En el otro extremo, en cambio, predomina un flujo del norte. Ese aire es más frío y genera el efecto opuesto: temperaturas más bajas y fenómenos poco habituales en zonas montañosas, donde incluso puede nevar en pleno verano”.

Este año, un desplazamiento de la corriente en chorro está favoreciendo la ola de calor en Europa occidental, explica Keeling, mientras que una ondulación compensatoria de ese mismo sistema llevó de forma temporal tormentas y un descenso de las temperaturas a Grecia. Además, debido a su altitud, de unos 2.900 metros, no es tan inusual que el monte Olimpo registre nevadas incluso en verano.

En cuanto a la duración de estos fenómenos extremos, todo apunta a que continuarán durante esta semana. Según Nicholls, una nueva ola de calor avanzará hacia el este y se intensificará el martes en Francia, España y el sur del Reino Unido, antes de extenderse el miércoles al oeste de Alemania e Italia. El calor persistirá en Francia y España hasta el fin de semana, mientras que en el Reino Unido las temperaturas máximas se alcanzarán el miércoles. Para el jueves y el viernes se prevén condiciones de calor extremo en el este de Alemania y el noreste de Europa, antes de que la situación comience a mejorar.

“Las condiciones de sequía continuarán o incluso empeorarán esta semana, ya que las probabilidades de lluvia son muy bajas”, pronostica. “Además, el riesgo extremo de incendios forestales persistirá en el oeste y el centro de Europa”.

Se registraron nevadas en el monte Olimpo, en Grecia
Se registraron nevadas en el monte Olimpo, en Grecia (Alina Zienowicz/Wikimedia Commons CC BY-SA 3.0)

Según distintos reportes, los bomberos franceses disponen de apenas 24 horas para contener los incendios forestales que avanzan con rapidez antes de la llegada de una ola de calor de hasta 40 °C al suroeste del país, con condiciones de calor extremo y sequedad que podrían agravar la situación.

Más allá de esta semana, estos fenómenos meteorológicos podrían prolongarse hasta finales de agosto o incluso más tiempo. “Una vez que se establecen, estos episodios extremos pueden durar hasta el final del verano, por lo general hasta que disminuye el periodo de mayor radiación solar, entre mediados y finales de agosto”, explica Keeling. “Sin embargo, la temperatura del mar sigue muy por encima de lo habitual para esta época del año, lo que acumula aún más energía que tarde o temprano tendrá que liberarse. Por eso, este año los fenómenos meteorológicos extremos podrían prolongarse más de lo habitual”.

A largo plazo, Dale advierte que es probable que estos episodios extremos sean cada vez más frecuentes e intensos como consecuencia del cambio climático impulsado por el uso de combustibles fósiles.

“Es como si hubiéramos puesto una olla con leche al fuego y nunca hubiéramos bajado la llama cuando empezó a desbordarse. Mientras eso no cambie, no hay motivos para pensar que esta tendencia vaya a revertirse en el corto plazo”, afirma. “Eso no significa que los incendios forestales no existieran antes; siempre han ocurrido. Lo que sucede es que el cambio climático los está intensificando. Es como echar cada vez más leña al fuego”.

Y concluye con otra metáfora: “El Titanic ya chocó contra el iceberg y todavía no hemos cambiado de rumbo. Nos estamos hundiendo y tenemos que hacer algo al respecto”.

Traducción de Leticia Zampedri

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