Trump y su médico bajo la lupa: un informe expone el supuesto control del presidente sobre su atención médica
La estricta norma que exige mantener al personal médico cerca del presidente se mantiene vigente pese a los informes oficiales favorables sobre su salud y a su tendencia a ignorar las recomendaciones de sus médicos
Según un informe publicado por The Wall Street Journal, el médico personal de Donald Trump debe permanecer en todo momento a no más de tres minutos de distancia del presidente.
Aunque contar con atención médica las 24 horas es habitual para los presidentes de Estados Unidos, la norma pone de relieve las estrictas medidas de seguridad médica que rodean al mandatario de mayor edad en asumir la presidencia del país. El exmédico de la Casa Blanca Jeffrey Kuhlman explicó que, durante otros gobiernos, siempre había un médico y un profesional de enfermería de cuidados intensivos a menos de dos minutos de distancia del presidente.
El protocolo está bajo la supervisión del capitán de la Marina y médico Sean Barbabella. La medida se mantiene pese a los informes oficiales que describen el estado de salud de Trump de manera muy favorable y a su costumbre de ignorar las recomendaciones médicas. Mientras tanto, el mandatario cuenta con atención médica permanente y personal preparado para responder ante cualquier emergencia.
Barbabella, un médico militar de 56 años que prestó servicio en Afganistán antes de incorporarse a la Casa Blanca, es responsable de evaluar la salud del presidente, de 80 años, y elaborar los informes médicos que se hacen públicos.
Una persona familiarizada con la rutina de Barbabella en la Casa Blanca declaró a The Wall Street Journal que los asesores suelen salir de la habitación durante las consultas médicas de Trump. También describió el trato del médico con sus pacientes como “discreto y directo”.
Aunque es habitual que el personal médico permanezca cerca del presidente, los informes de Barbabella sobre su salud han llamado la atención por sus valoraciones especialmente favorables. En un informe de mayo de 2026, el médico señaló que “un electrocardiograma (ECG) analizado con inteligencia artificial estimó que su edad cardíaca, un indicador reconocido de la salud cardiovascular, era unos 14 años menor que su edad real”.
Pese a recomendarle que bajara de peso, mejorara su alimentación, hiciera más ejercicio y redujera el consumo de aspirina, Barbabella ofreció una evaluación muy positiva del estado físico del presidente.

“El presidente Trump continúa gozando de excelente salud, con un buen funcionamiento del corazón, los pulmones y el sistema neurológico, así como un excelente estado físico general”, señaló Barbabella. “Su exigente agenda diaria, que incluye numerosas reuniones de alto nivel, compromisos públicos y actividad física regular, sigue contribuyendo a su bienestar general. Su rendimiento cognitivo y físico es excelente”.
“Está plenamente capacitado para cumplir con todas sus funciones como comandante en jefe y jefe de Estado”.
El informe se suma a una larga serie de evaluaciones médicas que han destacado de manera muy favorable la salud de Trump. En 2015, Harold Bornstein, quien fue su médico personal entre 1980 y 2018, publicó un comunicado en el que aseguraba que la “fuerza física y la resistencia” de Trump eran extraordinarias y afirmaba que sería “la persona más sana jamás elegida presidente”.
Sin embargo, en 2018, Bornstein reconoció ante CNN que Trump había dictado el contenido de aquella declaración. “Él dictó toda la carta. Yo no la escribí, solo la fui improvisando sobre la marcha”, admitió.
Bornstein murió en 2021.
También persisten las dudas sobre hasta qué punto Trump sigue las recomendaciones de sus médicos. Durante un mitin en Ohio la semana pasada, el presidente reconoció abiertamente que ignora los consejos médicos sobre la elevada dosis de aspirina que toma a diario, un tema que Barbabella abordó en su informe reciente.
“Tomo una aspirina al día”, dijo Trump a sus seguidores. “No sé si funciona, pero psicológicamente siento que la necesito. Me dijeron: ‘¡Señor, no la necesita!’”.
“Y yo les respondí: ‘Háganme un favor. Llevo 35 años haciéndolo y me ha ido bien. Déjenme en paz’”.
Traducción de Leticia Zampedri


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