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Testimonio

Trump perdió los estribos y me insultó en la Casa Blanca: “Una persona enferma”

Lo que se suponía que sería un anuncio sobre una iniciativa contra el fraude escaló rápidamente a un enfrentamiento entre Trump y ‘The Independent’. Andrew Feinberg detalla los hechos ocurridos en la Oficina Oval

Trump v The Independent: President loses it after being questioned by our reporter
Trump vs. ‘The Independent’: el presidente pierde los estribos tras ser interrogado por nuestro reportero
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Una de las leyes más antiguas en Estados Unidos, vigente desde la presidencia de Abraham Lincoln, hizo enfurecer a Donald Trump. ¿Quién hubiera podido imaginarlo?

Desde luego, no fue lo primero que pensé cuando llegué a la Casa Blanca esta mañana.

Estuve allí como parte de lo que la administración de Trump ha denominado el elemento de “medios secundarios” del grupo de prensa de la Casa Blanca, que forma parte del grupo rotativo de medios de comunicación que se reúnen para los eventos en el Despacho Oval. Por lo general, soy el reportero designado para el grupo de prensa aproximadamente una vez al mes, donde presento informes breves que detallan lo que sucede en el Despacho Oval o en cualquier otro evento al que asiste el presidente.

Esta vez, mi única función era hacer preguntas. Tenía una lista que había analizado con mis colegas en Nueva York, pero decidí improvisar cuando un periodista publicó que Trump y el vicepresidente J. D. Vance planeaban presentar un nuevo programa y una línea telefónica para denunciar irregularidades, con el fin de otorgar recompensas de hasta 30.000 dólares a los supuestos denunciantes que expusieran delitos que la administración considere un “fraude”.

Entonces Trump comenzó a vituperar ofensas en mi contra.

Un evento en la Casa Blanca dio un giro inesperado luego de que Trump desquitara su enojo contra mí y contra ‘The Independent’ por hacer preguntas
Un evento en la Casa Blanca dio un giro inesperado luego de que Trump desquitara su enojo contra mí y contra ‘The Independent’ por hacer preguntas (Reuters)

Por hacer mi trabajo, me convertí en el blanco de Trump y su equipo. Poco después, Trump me regañó y, en su cuenta de respuesta rápida de la Casa Blanca me llamó “mongoloide tarado”, un insulto para referirse a alguien con discapacidad intelectual y una expresión que yo jamás usaría. Incluso el vicepresidente, en su cuenta oficial del gobierno, me tildó de “imbécil”.

Todo por un evento que tuvo un inicio muy ordinario. Los funcionarios de la Casa Blanca iban a entregar una recompensa a Nick Shirley, el youtuber de derecha cuyos videos virales impulsaron la cruzada del gobierno contra las guarderías y los servicios de atención médica a domicilio en Minnesota administrados o dirigidos por estadounidenses de origen somalí. Por su parte, Trump, Vance e incluso Shirley actuaron como si la idea de recompensar a los denunciantes fuera nueva y exclusiva de este gobierno, y el youtuber afirmó que “nunca ha habido un incentivo para denunciar el fraude” en toda la historia del país.

Como he dedicado la mayor parte de mi vida profesional a cubrir la información del gobierno federal, sé que ya existe un mecanismo para recompensar a los denunciantes, y sabía que Shirley, y los demás, estaban completamente equivocados al respecto.

Desde 1883, una ley llamada Ley de Declaraciones Falsas permite a los denunciantes demandar en nombre del gobierno federal para recuperar fondos malversados de programas federales. Las compensaciones de dicha ley son mayores que las que Trump sugirió a través de su programa.

Estas demandas, conocidas como casos qui tam, suelen involucrar precisamente los tipos de fraude a Medicare y Medicaid que la administración afirma estar combatiendo. Y a diferencia del relativamente insignificante 1 % que Trump aseguró que se les podía otorgar a los denunciantes, la Ley de Reclamaciones Falsas permite que quien denuncie irregularidades y presente un caso qui tam reciba hasta una cuarta parte de lo que el gobierno cobre.

Entonces, ¿por qué alguien usaría la “línea de denuncias” de la administración cuando podría obtener mucho más dinero utilizando el proceso probado y comprobado que existe desde los tiempos de Abraham Lincoln?

Le hice esa misma pregunta al presidente y ¿cuál fue su respuesta? “Porque es mucho dinero”.

Le preguntaron a Trump sobre su plan de pagar a la gente para que delate el fraude gubernamental, y luego se centró en mí durante el resto del evento. Trump me llamó “persona enferma” y cuestionó quién era yo; luego, su equipo llevó las cosas a otro nivel
Le preguntaron a Trump sobre su plan de pagar a la gente para que delate el fraude gubernamental, y luego se centró en mí durante el resto del evento. Trump me llamó “persona enferma” y cuestionó quién era yo; luego, su equipo llevó las cosas a otro nivel (Bloomberg vía Getty Images)

“Con un 1 %, la gente ganará millones y millones de dólares por denunciar lo que en realidad es un delito bastante rutinario, de millones de millones. Pero estamos hablando de miles de millones, y probablemente billones de dólares”, contestó Trump, quien tal vez no entendió la pregunta o no pudo comprender que entre el 10 y el 25 por ciento es mucho más que el 1 por ciento.

Puede que Trump no haya entendido la pregunta, pero Vance sí, y estaba ansioso por generar controversia. Meses antes, tuvimos un altercado en la sala de prensa cuando le pregunté sobre las operaciones bursátiles del presidente. Al parecer, el vicepresidente no quedó satisfecho con la respuesta de Trump, así que intervino para calificar la pregunta de “deshonesta” y sugerir que existen ciertos fraudes que quedan fuera del alcance de la Ley de Declaraciones Falsas, lo cual es falso.

Al darse cuenta de que el vicepresidente lo había dejado en ridículo, Trump me increpó sobre quién era yo, lo cual fue extraño porque sin duda me había reconocido antes cuando me guiñó un ojo mientras Vance pronunciaba su discurso al principio del evento.

He coincidido con él en el Despacho Oval, a bordo del Air Force One y en innumerables ocasiones durante la década que he cubierto sus mandatos, e incluso hemos hablado por teléfono en varias ocasiones.

Pero la interrupción de Vance obligó a Trump a preguntar: “¿Quién eres?”.

Le respondí que soy Andrew Feinberg y que trabajo para The Independent.

Trump dio por terminada su conferencia de prensa después de perder los estribos y decirme que me callara. Pero mañana volveré a la Casa Blanca
Trump dio por terminada su conferencia de prensa después de perder los estribos y decirme que me callara. Pero mañana volveré a la Casa Blanca (Foto AP/Jacquelyn Martin)

Mientras la rueda de prensa continuaba, intenté hacer más preguntas de la lista que había preparado, incluyendo una sobre sus planes para renovar un popular campo de golf en Washington D. C. Pero una y otra Trump se dirigía a mí con rabia.

Parecía que Trump me había señalado más de una vez, pero en cada ocasión, al parecer, su intención era dirigirse al reportero de la Agence France-Presse que estaba justo detrás de mí. Como desde mi perspectiva parecía que me estaba señalando, empecé a hablar.

Eso no le gustó.

“No sé quién demonios eres, pero será mejor que tengas cuidado”, largó, un comentario extraño teniendo en cuenta que me había identificado hacía menos de 10 minutos.

Cuando sucedió lo mismo minutos después, perdió completamente los estribos y me llamó “persona enferma”.

Añadió: “De hecho, creo que algo anda mal contigo”.

Para que conste, me hice un chequeo médico anual a principios de este mes y puedo confirmar que gozo de perfecta salud.

Estaba haciendo mi trabajo y mañana haré lo mismo.

Traducción de Michelle Padilla

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