Trump desclasifica documentos sobre la conspiración electoral: ¿qué revelan y qué ya se sabía?
Los documentos publicados recientemente repiten, en gran medida, información de inteligencia ya conocida. Sin embargo, el presidente no presenta pruebas que respalden sus acusaciones de fraude en las elecciones de 2020, en las que fue derrotado
El presidente Donald Trump lleva más de una década difundiendo afirmaciones falsas y exageradas sobre los resultados y el funcionamiento de las elecciones en Estados Unidos, una línea que volvió a seguir en su discurso del jueves por la noche.
Trump aseguró que existen "vulnerabilidades alarmantes en la infraestructura electoral" y afirmó que el "sistema electoral" del país está "peligrosamente" expuesto a ataques informáticos, explotación e injerencia extranjera.
Sin embargo, gran parte del material que anunció como desclasificado retoma o reinterpreta información de inteligencia que ya se había divulgado y que los funcionarios de inteligencia conocían, incluso durante su primer mandato.
Además, ninguno de los documentos respalda las acusaciones de que los votos fueron manipulados mediante fraude o por agentes extranjeros para alterar los resultados de las elecciones.
Por eso, funcionarios electorales y defensores del derecho al voto temen que las declaraciones del presidente, que según él buscan proteger las elecciones, en realidad sigan alimentando la desconfianza sobre su legitimidad para favorecer sus propios intereses.
Según Sophia Lin Lakin, directora del Proyecto de Derechos Electorales de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), "una vez más, el presidente Trump intenta socavar la confianza pública en nuestras elecciones al repetir mentiras flagrantes y descabelladas".
"Prometió a la nación 'noticias muy importantes', pero en cambio aprovechó un espacio en horario estelar para difundir la misma retórica de siempre y minar la confianza de los estadounidenses en sus propias elecciones", afirmó.
Vulnerabilidades electorales
En su informe desclasificado, la Casa Blanca afirma que la infraestructura electoral de Estados Unidos es vulnerable a la injerencia de cinco potencias extranjeras.
En enero de 2020, la comunidad de inteligencia del país concluyó que China, Irán, Rusia y Corea del Norte "tienen la capacidad de acceder y potencialmente manipular" datos electorales estadounidenses, como las bases de datos centralizadas del registro de votantes. Sin embargo, también señaló que "sería difícil manipularlos a una escala lo suficientemente amplia como para alterar el resultado de las elecciones".
Una teoría recurrente entre quienes sostienen conspiraciones sobre las elecciones afirma que las empresas de tecnología electoral Dominion y Smartmatic fueron utilizadas en Estados Unidos para manipular los comicios a favor de los demócratas. Estas acusaciones también surgieron durante una conocida conferencia de prensa en la que participaron los abogados aliados de Trump, Rudy Giuliani y Sidney Powell. Posteriormente, ambas empresas presentaron varias demandas por difamación.
El análisis de la administración Trump sostiene que funcionarios venezolanos tienen cierta capacidad para manipular sistemas de votación electrónica e influir en los resultados electorales. No obstante, no encontró pruebas de un fraude electrónico a gran escala en el país. Además, concluyó que los funcionarios venezolanos no tenían la capacidad de manipular votos fuera de Venezuela.
Según el informe, "ni Smartmatic ni el gobierno venezolano tenían la capacidad de manipular el resultado de unas elecciones fuera de Venezuela".
Geoff Halte, investigador en seguridad electoral del Centro para la Democracia y la Tecnología, quien trabajó durante diez años en la Agencia de Seguridad de Infraestructuras y Ciberseguridad, señaló que "el mero hecho de que exista una vulnerabilidad no prueba que haya sido explotada, y mucho menos que esa explotación haya alterado técnicamente unas elecciones".
"Para demostrar que los sistemas de votación fueron manipulados en unas elecciones se necesitan pruebas. El público debe saber que ni una montaña de documentos ni acusaciones técnicamente complejas bastan para demostrar de forma creíble que ocurrió un incidente de seguridad electoral", declaró el jueves.
Hasta la fecha, añadió, "no hay pruebas de que las vulnerabilidades de los sistemas de votación hayan sido explotadas para alterar los resultados electorales en Estados Unidos".
China
Durante su discurso, Trump afirmó que Pekín llevó a cabo lo que se cree que es la “mayor filtración” de datos electorales de la historia, lo que permitió a China obtener de forma ilícita 220 millones de registros de votantes estadounidenses.
Según el presidente, esa información incluye nombres, direcciones, números de teléfono, preferencias políticas y otros datos confidenciales necesarios para registrarse para votar y participar en otras actividades ilícitas, que es “precisamente” lo que estaba ocurriendo.
Sin embargo, en muchos estados de Estados Unidos los datos de los votantes son de acceso público y prácticamente cualquiera puede adquirir grandes bases de datos electorales. Además, no hay pruebas de que China utilizara esa información para manipular los resultados de las elecciones, aunque las agencias de inteligencia le atribuyen un historial muy bien documentado de recopilación de datos de ciudadanos estadounidenses.
Trump también afirmó que la información de inteligencia desclasificada, obtenida en 2020 pero, según él, "oculta por burócratas corruptos" durante su presidencia, incluye un presunto intento de "fabricar papeletas ilegales para Joe Biden".
El presidente pareció referirse a un memorando de 2020 de la oficina del FBI en Albany, Nueva York, que supuestamente reveló un plan de China para enviar miles de licencias de conducir falsas. En ese momento, los agentes cuestionaron si la denuncia era falsa o si la fuente era confiable, y no existen pruebas de que se hayan emitido votos fraudulentos.
Ese memorando fue publicado el año pasado por la oficina del senador republicano Chuck Grassley.
Las declaraciones de Trump retomaron una narrativa que ha marcado su carrera política. Su insistencia en que las elecciones presidenciales de 2020 fueron robadas y manipuladas en su contra impulsó los disturbios del 6 de enero, alimentó investigaciones partidistas para revertir los resultados en los estados que perdió, inspiró leyes promovidas por los republicanos en casi todos los estados para modificar la forma en que se celebran las elecciones y sirvió de base para su campaña presidencial de 2024.
"No tenemos indicios de que ningún agente extranjero haya intentado alterar ningún aspecto técnico del proceso de votación en las elecciones estadounidenses de 2020, incluido el registro de votantes, la emisión de votos, el conteo de votos o la publicación de resultados", escribieron funcionarios de inteligencia en un informe de 2021.
"Consideramos que sería difícil para un actor extranjero manipular los procesos electorales a gran escala sin ser detectado mediante la recopilación de inteligencia sobre los propios actores, la vigilancia de la seguridad física y cibernética de los sistemas de votación en todo el país o las auditorías posteriores a las elecciones", añadieron.
Según el informe, los agentes extranjeros tuvieron más éxito al difundir afirmaciones falsas o exageradas sobre supuestas vulnerabilidades de los sistemas de votación para socavar la confianza pública en los procesos y los resultados electorales.
El año pasado, Trump firmó una orden ejecutiva en la que afirmó que "no hay pruebas de que una potencia extranjera haya alterado el resultado o el conteo de votos en ninguna elección de Estados Unidos".
Fraude electoral
En sus declaraciones, Trump denunció un supuesto esquema de "pago, manipulación y fraude" en Michigan. Según afirmó, "algunos promotores electorales admitieron ante agentes del FBI que firmaron formularios de registro de votantes en nombre de otras personas, presentaron registros fraudulentos para personas que no existían y recibieron tarjetas de regalo en función de la cantidad de solicitudes que presentaron".
Sin embargo, la investigación sobre ese presunto esquema ya era conocida por las autoridades, luego de que un funcionario electoral lo denunciara. La pesquisa no encontró votos ni registros fraudulentos.
Las entrevistas publicadas por la Casa Blanca, que hasta ahora no se habían hecho públicas, detallan el presunto esquema. Sin embargo, no parece que ningún registro fraudulento de votantes haya derivado en la emisión de papeletas falsas, una situación que, según los funcionarios electorales, habría sido detectada.
La investigación fue remitida al FBI. Para los funcionarios electorales, el caso demuestra cómo funcionan los mecanismos de seguridad electoral: las autoridades electorales reportan las irregularidades y las agencias competentes las investigan.
El FBI cerró la investigación el año pasado después de que los investigadores “no identificaran” ninguna violación penal ni una amenaza prioritaria para la seguridad nacional.
Votantes no ciudadanos
La afirmación de que millones de personas no ciudadanas votan en las elecciones federales, con el respaldo de funcionarios demócratas que buscan reemplazar a los votantes, ha servido de base para que el presidente impulse en el Congreso la aprobación de la Ley SAVE. La iniciativa impondría requisitos de identificación de votantes a nivel nacional y establecería nuevas exigencias para votar en persona, lo que dificultaría el voto por correo.
Según la Casa Blanca, el Departamento de Seguridad Nacional identificó a unas 250.000 personas no ciudadanas que figuraban en los registros electorales de varios estados, entre ellos California, Nueva Jersey, Nevada y Pensilvania.
Además, la agencia determinó que 28.000 personas no ciudadanas estaban registradas para votar. Esa cifra se obtuvo a partir de datos de 25 estados que procesaron más de 68 millones de registros mediante el Sistema Sistemático de Verificación de Extranjeros para la Obtención de Beneficios (SAVE).
Bajo el Gobierno de Trump, el Departamento de Seguridad Nacional inició una revisión de los registros estatales para verificar de forma masiva la ciudadanía de los votantes a través del sistema SAVE. Sin embargo, los administradores electorales reportaron errores importantes que identificaron de forma incorrecta a decenas de votantes con derecho a sufragio.
Traducción de Leticia Zampedri


Bookmark popover
Removed from bookmarks