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Análisis

Lo que Todd Blanche reveló accidentalmente sobre Trump durante su audiencia de confirmación como secretario de Justicia

Lo trascurrido en el Senado de EE. UU. fue una situación absurda disfrazada de audiencia normal, escribe Holly Baxter. Pero algunos de los intercambios entre el exabogado de Trump y los senadores fueron particularmente reveladores

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La audiencia de confirmación del secretario de Justicia de EE. UU. suena a asunto tedioso, así que lo mejor es explicar con claridad lo que ocurrió el miércoles. A veces, solo la sencillez basta para dejar patente una situación realmente insólita.

Todd Blanche, quien fuera abogado personal de Donald Trump hasta hace apenas cinco minutos, buscaba la autorización de los senadores estadounidenses para convertirse en el máximo responsable de la aplicación de la ley en EE. UU. Ha estado desempeñando el cargo desde que Pam Bondi fue despedida abruptamente hace dos meses, demostrando una vez más que puedes jurarle lealtad incondicional a Donald y él te recompensará con una patada en los dientes (el Departamento de Justicia de Bondi presentó demandas contra los enemigos políticos de Trump, pero en su mayoría no prosperaron).

Entre las preguntas que debían plantearse a Blanche se encontraban si Trump podía presentarse de nuevo a las elecciones presidenciales en 2028 y si realmente se iba a crear un “fondo contra la armamentización” para pagar a sus aliados. No existen leyes que prohíban nada de esto. Supongo que a los redactores de la Constitución simplemente les faltó imaginación.

Así que tuvimos intercambios que derivaron en afirmaciones como las del senador republicano Eric Schmitt de Misuri, quien afirmó que Nueva York era una ciudad de “hoz y martillo” y que los demócratas querían acabar con la civilización occidental. Tuvimos preguntas tontas y fáciles como las de otro republicano, el senador John Kennedy de Luisiana, que incluían: “¿Podemos estar de acuerdo en que el señor Epstein era un cerdo?”.

También tuvimos preguntas del otro lado, como la divertida del senador demócrata de Rhode Island, Sheldon Whitehouse: “¿Cuánto tiempo piensas aguantar a ese personaje de Kash Patel?”. Vimos carteles y pancartas levantados por el personal para exponer argumentos extensos, y vimos a Blanche esquivar preguntas sobre tecnicismos sin importancia (“La definición de cooperación plena puede ser discutible”, por ejemplo, a lo que la mayoría de la gente normal replicaría: ¡Por favor! ).

El fiscal general en funciones, Todd Blanche, hace una mueca de dolor durante su audiencia de confirmación ante la Comisión Judicial del Senado este miércoles. Cuando se le preguntó si era cierto que había tenido que aprobarse una ley para obligar a la divulgación de los expedientes de Epstein, Blanche replicó: “El presidente Trump firmó esa ley”, a lo que un senador respondió: “Sí, claro que lo hizo”
El fiscal general en funciones, Todd Blanche, hace una mueca de dolor durante su audiencia de confirmación ante la Comisión Judicial del Senado este miércoles. Cuando se le preguntó si era cierto que había tenido que aprobarse una ley para obligar a la divulgación de los expedientes de Epstein, Blanche replicó: “El presidente Trump firmó esa ley”, a lo que un senador respondió: “Sí, claro que lo hizo” (Getty)

También hubo un tenso intercambio de palabras en el que Kennedy preguntó: “¿Usted y el presidente Trump son amigos?”, y Blanche respondió: "¡Soy su abogado! ¡Era su abogado!”.

Hasta ahora, todo muy al estilo MAGA. Pero mucho más reveladores fueron algunos de los intercambios más extensos entre Blanche y sus interrogadores.

En primer lugar: los archivos de Epstein. A los 45 minutos, el senador demócrata Dick Durbin de Illinois, miembro de mayor rango del comité, preguntó a Blanche sobre la negativa del Departamento de Justicia a reunirse con las víctimas, el traslado de la cómplice convicta de Jeffrey Epstein, Ghislaine Maxwell, a una prisión de menor seguridad, la omisión de censurar adecuadamente los nombres de las víctimas en los archivos publicados y el caos generalizado que se desató poco después de que Trump prometiera “transparencia total”.

La respuesta de Blanche fue reveladora. Revisar todos los documentos —¡6 millones!— presentados como parte del caso fue una tarea titánica. Si bien se esforzaron por realizar las censuras pertinentes, solo el 1 % eran erróneas.

Para desgracia de Blanche, acababa de juntar dos cifras bastante comprometedoras: el 1 % de 6 millones representa una cantidad considerable de errores. ¿Podemos deducir de esto que se cometieron errores en 60.000 documentos? Antes de que nadie pudiera considerar esta posibilidad, Blanche, al estilo Trump, desvió la conversación hacia Joe Biden.

Poco después, se produjo un intercambio totalmente absurdo entre Durbin y Blanche, en el que el senador preguntó si era cierto que se había tenido que aprobar una ley para forzar la publicación de los archivos de Epstein.

“El presidente Trump firmó esa ley”, replicó Blanche de inmediato.

“Sí, claro que lo hizo”, respondió Durbin rotundamente, y añadió que al mandatario no le había quedado más remedio tras la aprobación del Congreso. No es precisamente una gran concesión por parte del presidente el hecho de no haber bloqueado la ley. Pero eso era secundario.

Durbin afirmó recordar personalmente hasta qué punto la Administración Trump se había esforzado por impedir la publicación completa de los archivos. Hay diez víctimas de Epstein presentes hoy, continuó. ¿Se comprometerá Blanche, bajo juramento, a reunirse con ellas en los próximos 30 días?

Blanche titubeó. “Les agradezco que estén aquí hoy”, dijo, y luego añadió que tenía un miembro de su personal que podía recibirlos.

“Entonces podrá sentarse a su lado”, replicó Durbin.

Blanche volvió a replicar., y Durbin insistió: “Creo que usted debería estar presente”.

Blanche intentó zafarse de nuevo: “Definitivamente participaré en eso”, dijo. ¿Lo hará en los próximos 30 días? “Seguimos disponibles para reunirnos con cualquier víctima o representante”, respondió Blanche. Añadió que le “[dolía] el corazón” por cada víctima de Epstein.

Blanche ha sido objeto de críticas por impulsar el fondo de $1.800 millones destinado a la “lucha contra la armamentización” del presidente Trump y por la gestión que ha hecho el Departamento de Justicia de los expedientes de Epstein
Blanche ha sido objeto de críticas por impulsar el fondo de $1.800 millones destinado a la “lucha contra la armamentización” del presidente Trump y por la gestión que ha hecho el Departamento de Justicia de los expedientes de Epstein (Getty)

“¿Se reunirá con ellos en los próximos 30 días, sí o no?”, insistió Durbin. Blanche volvió a esquivar la pregunta: “No entiendo qué espera que diga”, respondió él.

“Lo que espero es que diga ‘sí’”, dijo Durbin. Al final no obtuvo respuesta. Simplemente tuvo que concluir la conversación diciendo que esperaba que Blanche lo hiciera.

Un intercambio muy diferente, pero igual de revelador, se produjo entre Blanche y el senador republicano John Cornyn. Cornyn es uno de esos republicanos que no son completamente partidarios de Trump, que pertenecen a la vieja guardia y en quien se puede confiar, al menos en cierta medida, en que sea algo escéptico ante los peores impulsos trumpianos (su voto hace años para condenar a Trump por su papel en la incitación a los disturbios del 6 de enero le costó la reelección en las primarias después de que Trump desafiara al liderazgo republicano y respaldara al fiscal general de Texas, Ken Paxton, como represalia). Pero es probable que al final haga lo que Trump quiera, incluso si tiene que fingir resistencia, para evitar la enemistad de los seguidores de Trump.

El fondo contra la armanentización, dijo Cornyn, “es un tema irrelevante. ¿Esa es su postura?”. Estaba citando declaraciones del propio Blanche. El fiscal encargado respondió que “no [existía] tal fondo”, que estaba “muerto” y “cancelado”. Cornyn entonces se adentró en los detalles legales: claro, se puede decir que está muerto, pero se ha hablado de que el dinero se está moviendo de todos modos. ¿Por qué el Departamento de Justicia no puede proporcionar nada por escrito para confirmar su muerte? Porque existe un documento escrito anterior a su desaparición, y ese acuerdo podría ser legalmente vinculante, ¿no?

Blanche admitió que era posible: “Supongo que podrían presentar una demanda y nosotros la llevaríamos a juicio”. Luego añadió que nunca había hablado personalmente con Trump sobre el controvertido fondo, excepto “después de que ya no [existiera]”.

Cornyn pasó entonces abruptamente al tema de la píldora abortiva, presionando a Blanche para que se pronunciara sobre si ayudaría a impulsar la prohibición de la mifepristona (porque, claro, a Cornyn le importan muchísimo las mujeres y no quiere que se desangren ni que contraigan sepsis. ¡Qué filantrópico, qué admirable, qué valiente!). Blanche dijo que sí, después de haberse referido anteriormente a Trump como el “presidente más provida de la historia”. Parecía que Cornyn buscaba una excusa para votar por Blanche, una justificación para sí mismo y para sus compatriotas estadounidenses.

Similar a Cornyn, pero aún más impredecible, es el senador republicano Thom Tillis de Carolina del Norte, a poco más de 170 días de su jubilación, impulsada por Trump, y cada vez más inclinado a criticar a su propio partido.

“Quiero acabar con este fondo de 1.776 millones de dólares”, comenzó diciendo Tillis, refiriéndose a los fondos destinados a la lucha contra la armamentización. Añadió que le gustaría ver un texto que “dejara todo esto completamente zanjado”. Argumentó que si los republicanos siguen actuando así, los demócratas harían lo mismo en el futuro, sentando un precedente terrible.

Blanche se mostró cabizbajo y Tillis optó por darle el beneficio de la duda, diciéndole al concluir que estaba haciendo un trabajo excelente. Pero el mensaje era claro: debía terminar de aniquilar el fondo medio muerto, o se enfrentaría a la ira de ambos partidos.

Por otra parte, hubo acalorados intercambios sobre los indultos del 6 de enero —ninguno de los cuales llegó a ninguna parte— y un intercambio de palabras algo preocupante con la senadora republicana Marsha Blackburn de Tennessee, quien está muy preocupada por eliminar la ciudadanía por derecho de nacimiento (Blanche le aseguró que, a pesar del reciente fallo de la Corte Suprema, la Administración Trump usaría “todas las herramientas a [su] disposición” para tratar de frenar el “turismo por derecho de nacimiento”).

Durante la audiencia, los senadores mostraron una imagen de Trump y de su antiguo abogado personal, Todd Blanche, a quien ahora pretende nombrar fiscal general
Durante la audiencia, los senadores mostraron una imagen de Trump y de su antiguo abogado personal, Todd Blanche, a quien ahora pretende nombrar fiscal general (Reuters)

Pero el intercambio más significativo, al margen de estos temas, fue con la senadora demócrata Amy Klobuchar de Minnesota, quien sigue siendo una de las favoritas para postularse a la presidencia. Ella mencionó las acciones de los agentes de ICE contra ciudadanos y extranjeros, incluyendo las muertes de Renee Good y Alex Pretti, y el reciente tiroteo en Maine en el que murió Johan Sebastián Durán Guerrero. En los casos de Good y Pretti, afirmó, no se había compartido información entre los investigadores federales y estatales; la policía federal no aseguró la escena y cometió errores. ¿Se comprometerá a cooperar en el futuro?

Fue entonces cuando Blanche opinó que la “cooperación plena” tenía diferentes definiciones. Agregó, para rematar, que la “información periodística no [era] precisa”.

¿Estaría de acuerdo en que el anciano al que sacaron de su casa en ropa interior con una temperatura de 10 °C bajo cero —un ciudadano estadounidense al que se identificó erróneamente como inmigrante ilegal— jamás debería haber sido tratado de esa manera?, insistió Klobuchar. ¿Podría declarar que es inaceptable que agentes federales entren en la casa de alguien sin una orden judicial y lo saquen a la calle?

“Depende de las circunstancias”, respondió Blanche, aunque incorporó que, en realidad, deberían tener una orden judicial. Si Klobuchar buscaba un atisbo de humanidad en los ojos de Blanche, no lo iba a encontrar.

Y entonces Blanche nos reveló una de las mayores prioridades del Departamento de Justicia de Trump en el futuro. “Creemos firmemente en las garantías constitucionales”, dijo, como si existiera otra opción bajo la ley estadounidense. Sin embargo, “las mismas garantías no se aplican a quienes se encuentran aquí ilegalmente”.

Esto no es cierto: hasta que la Administración Trump comenzó, muy recientemente, a intentar argumentar que podían tratar a los inmigrantes indocumentados como quisieran, la Constitución había aplicado para todos. Históricamente, el consenso general ha sido que se aplica a todas las personas dentro de las fronteras de EE. UU.

Pero ¿qué es la historia sino una aburrida e irrelevante lista de fechas que se puede tomar, hacer pedazos y refundir en oro de 24 quilates bajo un enorme monumento dedicado a Donald J. Trump?

“Cumpliré la ley a rajatabla, sea lo que sea que implique”, dijo Blanche al final. Y si la ley cambia a ojos del presidente, ¿quién es él para interponerse en su camino?

Traducción de Sara Pignatiello

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