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Análisis

Pete Hegseth deja una mala impresión en la Cámara de Representantes y su desempeño empeora en el Senado

Ver a Hegseth intentar responder a preguntas incisivas de expertos fue como ver a Buzz Lightyear descubrir que no es un astronauta de verdad, escribe Holly Baxter

Pete Hegseth enfrenta cuestionamientos por usar el argumento de una “amenaza inminente” para justificar la guerra con Irán ante el Congreso
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Existen dos versiones de Pete Hegseth. Por un lado, aparece en las ruedas de prensa, donde las preguntas son breves, las interrupciones constantes y la seguridad puede confundirse con solvencia. Por otro, surge en el Congreso, donde las preguntas se extienden, los silencios pesan más y, tarde o temprano, alguien le exige precisión.

En ese contraste, la segunda resultó más exigente. Quedó en evidencia el miércoles en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, donde Hegseth se mostró tenso ante legisladores que lo presionaron sobre temas incómodos como el costo de la guerra en Irán, su posible duración y su impacto económico. De hecho, en un momento incómodo intentó frenar a un congresista con un “¿a quién apoyas?”.

Luego, en el Senado, el tono fue más pausado, pero las preguntas resultaron más directas. Aun así, Hegseth no logró despejar dudas.

Al inicio de la sesión, el senador Jack Reed sostuvo que Donald Trump carecía de una estrategia clara al iniciar el conflicto. Según su evaluación, la situación empeoró: hubo bajas, daños en bases en Oriente Medio, pérdidas materiales, caída en la moral y un aumento de precios a nivel global que también afectó a las familias estadounidenses.

“Me preocupa que le digas al presidente lo que quiere oír y no lo que necesita”, afirmó. Además, criticó la conducta de Hegseth durante la guerra, al recordar declaraciones en las que celebró la ausencia de “reglas de enfrentamiento” tras un ataque que dejó decenas de víctimas civiles y al mencionar episodios como llevar al músico Kid Rock en un vuelo en helicóptero Apache.

El secretario de Defensa Pete Hegseth testifica ante el Comité de Servicios Armados del Senado sobre el presupuesto FY2027 de Donald Trump
El secretario de Defensa Pete Hegseth testifica ante el Comité de Servicios Armados del Senado sobre el presupuesto FY2027 de Donald Trump (Reuters)

Hegseth respondió con su estilo habitual, apoyado en consignas como “¡combatientes!” y “letalidad”, sin entrar en los cuestionamientos de fondo. Habló de “grandes acuerdos comerciales” y repitió su afirmación de que los “mayores adversarios” de Estados Unidos no eran externos, sino legisladores de ambos partidos en el Congreso que, según él, no aceptaban el liderazgo de Donald Trump.

En la práctica, mantuvo el mismo discurso del día anterior. Cuando el senador Jack Reed le preguntó por la destitución de un general condecorado, Hegseth respondió que el ejército avanzaba en “una nueva dirección” y que necesitaba mandos que la siguieran con rapidez, aunque no explicó en qué consistía ese cambio.

Reed observó que sus intervenciones reflejaron un énfasis en el cristianismo y el nacionalismo. Ante ello, Hegseth reaccionó de inmediato: “No me avergüenzo de mi fe en Jesucristo. Si quieren avergonzarme por eso, adelante”, dijo, pese a que el senador aclaró que ese no era el sentido de la pregunta.

Durante la audiencia, Hegseth fue acusado de llevar a Kid Rock a un “paseo” en un helicóptero Apache y enfrenta cuestionamientos por un vuelo similar sobre su casa
Durante la audiencia, Hegseth fue acusado de llevar a Kid Rock a un “paseo” en un helicóptero Apache y enfrenta cuestionamientos por un vuelo similar sobre su casa (Kid Rock)

“He oído cosas como las que sugiere gente como usted”, continuó Hegseth, en un comentario que generó desconcierto, antes de negarse a responder si toleraba o aceptaba otras religiones. El intento de presentar al senador, un legislador veterano y de tono pausado, como un extremista no tuvo efecto.

Reed concluyó: “Creo que eso es retórico, no un hecho. Gracias”, una frase que también resumió el tono de las respuestas del secretario de Defensa durante las horas siguientes.

Por ejemplo, ante la insistencia de la senadora Jeanne Shaheen sobre por qué los fondos que el Senado había destinado a Ucrania no parecían haberse utilizado para ese país, Hegseth ofreció respuestas evasivas, lo que llevó a Shaheen a pedir la intervención de su asesor financiero. La respuesta fue: “Ya le responderemos”, una fórmula que —según se señaló— se repitió en varias ocasiones durante la sesión ante preguntas presupuestarias básicas que el equipo de Hegseth debería haber manejado.

Durante un intercambio con la senadora Kirsten Gillibrand (demócrata por Nueva York), Hegseth adoptó un tono condescendiente y le pidió que dejara de leer “lo que fuera que estuviera leyendo” en las noticias.

“¿Por qué sigue usted librando una guerra que el pueblo estadounidense no apoya?”, preguntó Gillibrand. Hegseth respondió que no consideraba fiables sus cifras sobre el respaldo público y afirmó que “las tropas” le aseguraban que apoyaban la guerra de forma incondicional. Cuando la senadora le preguntó por los costos, Hegseth repitió una de sus frases habituales: “¿Cuál es el costo de un Irán con armas nucleares?”.

Gillibrand replicó: “Sabemos que esta es una pregunta retórica que se hace en todas partes”, y añadió que “no hay pruebas de que estemos más seguros gracias a esta guerra”.

El intercambio resultó tenso. Hegseth insistió con su argumento: “¿Acaso no les crees cuando dicen ‘Muerte a Estados Unidos’?”, a lo que Gillibrand respondió que existe una diferencia entre la retórica y la acción. Posteriormente, el funcionario reiteró que “solo han pasado dos meses”, en referencia a la duración de conflictos como los de Irak y Afganistán, como parte de su defensa de la estrategia actual.

“¡Rotundamente no!”, respondió Hegseth repetidamente cuando la senadora Elizabeth Warren lo presionó por presunto uso de información privilegiada en el Departamento de Defensa
“¡Rotundamente no!”, respondió Hegseth repetidamente cuando la senadora Elizabeth Warren lo presionó por presunto uso de información privilegiada en el Departamento de Defensa (Reuters)

A partir de ese momento, Hegseth mantuvo esa línea de respuesta. En ese contexto, el senador Richard Blumenthal (demócrata por Connecticut) volvió a plantear el tema de los costos, y el funcionario respondió que el verdadero problema era “la visión negativa” sobre la guerra. Además, repitió su comparación con la prensa, a la que calificó de “fariseos”, y añadió: “Son demócratas derrotistas como ustedes los que nublan la mente del pueblo estadounidense, que de otro modo nos apoyaría”. Esta afirmación, sin embargo, contrastó con su postura previa de que el respaldo público ya era amplio.

Más adelante, uno de los momentos más delicados se produjo cuando la senadora Elizabeth Warren (demócrata por Massachusetts) lo presionó sobre la posible utilización de información privilegiada en torno a los anuncios de Trump sobre Irán. Ante esa pregunta, Hegseth dudó en su respuesta y luego afirmó que había logrado mantener en secreto la denominada Operación Martillo de Medianoche.

Warren llevó a Pete Hegseth a un punto de evidente tensión. A partir de ese momento, el funcionario suspiró, puso los ojos en blanco y, en un momento, respondió a los gritos con un “¡ rotundamente no!” ante preguntas directas. La escena, así, dejó en evidencia su incomodidad frente al escrutinio.

En ese contexto, su reacción recordó a alguien enfrentado a límites que no había previsto: primero mostró resistencia; luego recurrió a evasivas y elevó el tono. Sin embargo, no hubo un cambio de enfoque, sino una reiteración del mismo discurso y del respaldo a Donald Trump.

En el fondo, el choque resultó claro. Los senadores pidieron datos, plazos y explicaciones; Hegseth respondió con consignas y generalidades. De hecho, el patrón se repitió: pregunta concreta, respuesta esquiva, eslogan, aumento del tono y paso al siguiente tema.

Bajo esa lógica, la estrategia resultó difícil de sostener: se planteó que no hacía falta explicar decisiones porque el liderazgo era incuestionable, y que la situación era favorable aunque los hechos sugirieran lo contrario.

En definitiva, había mucho en juego. Y, tras una comparecencia marcada por la evasión y la retórica, quedaron más dudas que certezas sobre su gestión.

Traducción de Leticia Zampedri

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