Trump se autodenomina “la persona más poderosa de todos los tiempos”, según aliados
Desde su regreso al poder, el presidente y sus aliados han impulsado acciones militares en distintos puntos del mundo, han promovido la inclusión de la imagen de Trump en edificios y materiales del gobierno estadounidense, y han planteado la posibilidad de que el republicano busque un tercer mandato, pese a las restricciones constitucionales
El presidente Donald Trump, una exestrella televisiva conocida por su gusto por los excesos y el lujo, nunca se ha caracterizado por la modestia. Sin embargo, en los últimos días el republicano comenzó describirse, según su entorno, como una figura de poder histórico sin precedentes.
“Últimamente ha estado diciendo que es la persona más poderosa de todos los tiempos”, señaló una fuente cercana a Trump, según declaraciones recogidas por The Atlantic. “Quiere ser recordado como alguien que hizo lo que otros no pudieron, gracias a su poder y fuerza de voluntad”.
Un funcionario del gobierno añadió en la misma publicación: “Está libre de presiones políticas y puede hacer lo que considera correcto, en lugar de lo que resulta conveniente desde el punto de vista político. De ahí decisiones como el ataque a Irán”.
Según sus críticos, Trump ha llevado al límite las normas institucionales dentro de Estados Unidos, al tiempo que ha adoptado decisiones unilaterales en política exterior, como sus amenazas sobre Groenlandia o su postura frente a Irán.
Por su parte, la Casa Blanca defendió la gestión del mandatario. “El presidente Trump trabaja cada día para construir un país fuerte, seguro y próspero”, declaró Olivia Wales, subsecretaria de prensa, a The Independent. “El único legado que le importa es hacer de Estados Unidos el país más grande de todos los tiempos”.

Detrás del tono despreocupado del presidente, aliados de Donald Trump describieron una ambición más amplia: la de consolidarse como una figura central en la historia mundial, según declaraciones recogidas por The Atlantic. El propio mandatario hizo alusiones recientes a esa visión.
“He estudiado los asesinatos y debo decirles que las personas que más impacto han tenido, las que más han hecho, son Abraham Lincoln”, dijo a periodistas, poco después de que un hombre armado intentara irrumpir en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca.
“A quienes persiguen es a quienes generan mayor impacto”, añadió. “No persiguen a quienes no hacen mucho”.
En paralelo, Trump impulsó iniciativas orientadas a dejar una marca simbólica y estética en espacios vinculados al gobierno. Sus aliados promovieron la inclusión de su nombre o imagen en distintos ámbitos, desde material institucional hasta instalaciones públicas.
Además, el presidente ordenó la demolición del Ala Este de la Casa Blanca para dar paso a un nuevo salón de baile en el complejo, una decisión que, según analistas, reforzó su intención de proyectar una impronta personal en la sede del poder estadounidense.

Estos gestos, que críticos compararon con prácticas asociadas a regímenes personalistas del pasado, incluyeron una marcada puesta en escena, como un controvertido desfile militar en Washington D. C. y la propuesta de realizar un evento de UFC en los jardines de la Casa Blanca con motivo del cumpleaños de Trump este verano.
En ocasiones, el presidente se refirió a sí mismo como un “rey”, incluso durante la visita de Carlos III a Washington, y planteó públicamente la posibilidad de postularse a un tercer mandato, pese a las limitaciones constitucionales.
Ese estilo motivó una respuesta social significativa, con protestas bajo el lema “No a los reyes”, que reunieron a millones de personas en distintos momentos de su segundo mandato.
No obstante, surgieron límites a esta proyección de poder. De cara a las elecciones de medio mandato, analistas previeron que su partido podría perder al menos una de las dos cámaras del Congreso.
Asimismo, la política migratoria del gobierno, caracterizada por operativos de gran escala, enfrentó múltiples reveses en tribunales federales, donde jueces cuestionaron en numerosos casos la base legal de las detenciones.

Mientras tanto, en política exterior, las promesas de Trump de una guerra breve en Irán no se cumplieron.
Tras dos meses de enfrentamientos intermitentes, Estados Unidos e Irán no alcanzaron un acuerdo para poner fin al conflicto ni para reabrir el estrecho de Ormuz, una vía clave para la economía mundial.
La situación también tensó la relación con aliados tradicionales en Europa y dentro de la OTAN, muchos de los cuales optaron por no involucrarse, lo que generó malestar en Washington.
A comienzos de la semana, el canciller alemán Friedrich Merz afirmó que Estados Unidos estaba siendo “humillado” por Irán, en una crítica poco habitual entre países aliados.
Traducción de Leticia Zampedri







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