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Comentario

Un documental del príncipe Harry sobre su madre, Lady Di, sería la peor pesadilla del rey Carlos III

Impulsados por las controversias suscitadas por el libro de Charles Spencer sobre su difunta hermana, la princesa Diana, Harry y Meghan están creando una corte real rival en suelo británico, según afirma Sean O'Grady

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¡Paren ya! Aunque soy fan de la difunta Diana, princesa de Gales, y poseo un apetito por los chismes de la realeza británica tan sano como la mayoría de sus “súbditos”, no puedo decir que me entusiasme demasiado que su hijo menor, el príncipe Harry, esté “en conversaciones para hacer un documental sobre su madre”, como se informa con tanto entusiasmo.

Apenas hemos asimilado las revelaciones, bastante desagradables y controvertidas, de Swan Song, el libro de su tío, el conde Charles Spencer, sobre Diana, por no mencionar las décadas de cobertura de la vida y amores de la princesa. Para quienes tenemos edad suficiente para haberlo notado, esto se remonta a alrededor de 1980, cuando Lady Diana Spencer se convirtió en una posible candidata para casarse con el entonces príncipe de Gales, ahora rey Carlos III, quien había dejado claro que los 30 años era la edad adecuada para enamorarse (“sea lo que sea que signifique el amor”, añadió más tarde con despreocupación) y contraer matrimonio.

A pesar de su imagen pública y su incansable labor benéfica y sus deberes públicos, pocos la conocieron personalmente, y mucho menos la conocieron de verdad, pero mucha gente sigue pensando que sí, y que les pertenece.

Según el libro de Spencer, tras su muerte, el príncipe Carlos le dijo: “No te preocupes, pronto la olvidaremos”, y hay algo de verdad en ello. Con el paso del tiempo, su recuerdo se ha ido desvaneciendo. Para cuando se celebró la coronación del rey, quizás sorprendió a los más jóvenes que en realidad hubiera estado casado antes y que la reina Camilla no fuera la madre de William y Harry. No la habían borrado del todo, pero su recuerdo se apagaba cada vez más.

“Los duques de Sussex se pasean por el Reino Unido y más allá, realizando el tipo de actos que podrían hacer el príncipe William y Kate, o la princesa Ana”
“Los duques de Sussex se pasean por el Reino Unido y más allá, realizando el tipo de actos que podrían hacer el príncipe William y Kate, o la princesa Ana” (Instagram)

Parece ser que los Spencer y los duques de Sussex, Harry y Meghan Markle, quieren asegurarse de que Diana no caiga en el olvido y que su leyenda se reavive. No estoy seguro de con qué fin, más allá del morboso entretenimiento.

Spencer afirma que se trata de aclarar los hechos y de que forman parte de la historia británica, y como ya tiene una edad avanzada, quiere que todo salga a la luz; pero luego nos deja con la intriga con acusaciones adicionales no especificadas. No es descabellado pensar que material adicional, aún inédito, de los archivos de la familia Spencer podría constituir la base del nuevo documental, producido, dirigido, escrito y narrado por el propio Harry.

Puede que todo se reduzca a una cuestión de dinero, ya que Harry y Meghan lo necesitan para su seguridad y su lujoso estilo de vida, ninguno de los cuales financia el Palacio de Buckingham. Pero llega un punto en toda historia donde se manifiesta la ley de los rendimientos decrecientes.

Está muy bien que Harry, su tío y Meghan se aprovechen del resentimiento, como llevan haciendo desde hace tiempo, pero tarde o temprano se acaba el material y uno termina con un montón de chismes reciclados y, francamente, parciales y cada vez más triviales.

Tras la entrevista que le dieron a Oprah Winfrey y la publicación de las entretenidas memorias de Harry, En la sombra, ya no hay mucho más que contar. Pronto tendrán que encontrar otra forma de financiar sus casas, su personal, la matrícula escolar, los Range Rover blindados y todo lo demás; vender mermelada a precio desorbitado no les servirá. De ahí la explotación de su linaje y su fama para obtener beneficios económicos.

Ruego que paren, pero Harry no tiene ningún incentivo para hacerlo. Todo lo contrario.

“Para cuando se celebró la coronación del rey, quizás sorprendió a los más jóvenes que en realidad hubiera estado casado antes y que la reina Camilla no fuera la madre de William y Harry”
“Para cuando se celebró la coronación del rey, quizás sorprendió a los más jóvenes que en realidad hubiera estado casado antes y que la reina Camilla no fuera la madre de William y Harry” (Getty)

Por lo que parece, es un hombre testarudo que no se detendrá hasta que él y su familia consigan lo que quiere: ser un “miembro de la realeza en activo” en sus propios términos, un papel pagado por su padre y el Estado, dirigiendo su propio equipo de prensa, monetizando su fama como mejor le parezca, tomando sus propias decisiones sobre lo que hace y sin hacer nada que él y la duquesa de Sussex no quieran hacer.

Hasta entonces, la pareja seguirá siendo una especie de híbrido entre realeza y celebridades. La verdad es que se les da bastante bien, son expertos en manejar a los medios (aunque nos desprecian, comprensiblemente en mi opinión). Son una especie de banda tributo a la realeza, los Mountbatten-Windsors piratas, haciendo cosas de tipo real sin tener el estatus oficial. A nadie le importa demasiado la orden del rey de que no sean miembros de la realeza en activo y que no se les preste mucha atención. Cuando aparecen en un estreno o visitan al presidente Zelensky en Kyiv, reciben cobertura mediática.

Los duques de Sussex se están convirtiendo en la peor pesadilla del Palacio: una corte rival operando en suelo británico. A diferencia de los exiliados anteriores, los duques de Windsor, a quienes Jorge VI pagó una gran suma de dinero para mantenerlos alejados, los duques de Sussex se pasean por el Reino Unido y más allá, realizando el tipo de actos que podrían hacer el príncipe William y Kate Middleton, o la princesa Ana. Son miembros de la realeza en activo, aunque no oficialmente, y trabajan para sí mismos, sin tener que participar en las aburridas ceremonias ni exponer a sus hijos a la prensa sensacionalista.

Harry siempre será el hijo de Diana y el rey, y el centro de atención. Los medios fueron crueles con su madre, pero no lleva una vida tan mala, ¿verdad?

Traducción de Sara Pignatiello

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