La muerte de Presley Gerber, hijo de Cindy Crawford, evidencia las dificultades de la generación Z
El trágico fallecimiento de Gerber simboliza el peso aplastante que recae sobre una generación que se siente irremediablemente eclipsada por sus padres y excluida de la vida doméstica que desearían llevar; pero, aun así, los criticamos por su falta de resiliencia, afirma Chloe Combi
Esta semana se dio a conocer la noticia de que el hijo mayor de la supermodelo Cindy Crawford y su esposo Rande Gerber, Presley Gerber, había fallecido a los 27 años. Aún no se conocen los detalles exactos, pero su trágica muerte se ha atribuido a una presunta sobredosis tras una década de lucha contra la adicción.
Tras haber dedicado años de mi carrera a estudiar y hablar precisamente con este grupo de edad, primero como profesora y luego como periodista, pensé de inmediato en lo que oigo una y otra vez: a los mayores de la generación Z, que ahora tienen entre 25 y 30 años, no les va bien, y no es culpa suya.
Aunque aparentemente son adultos, debido a la feroz desigualdad económica mundial y generacional, un mercado laboral en contracción y una crisis del costo de vida, a menudo se encuentran atrapados en un espacio liminal entre la adolescencia y la edad adulta, donde las cosas que te hacen adulto están justo fuera de su alcance.
Las relaciones serias, tener hijos y formar un hogar son cosas que los zoomers mayores me dicen una y otra vez que desean, pero que no pueden hacer realidad. En lugar de apoyarlos en sus esfuerzos por lograrlo, la sociedad a menudo critica su falta de resiliencia, llamándolos “generación de cristal”, egoístas y culpándolos de la disminución de la población.
En mi trabajo, hablo mucho con gente de la generación Z. Un joven de 27 años, Jake, me contó hace poco que, aunque tenía un trabajo a tiempo completo, al igual que todos sus amigos, su vida era completamente diferente a la de sus padres a su edad: vive en la casa donde creció, en una especie de “adolescencia suspendida” que se prolonga hasta bien entrados los veinte. “Cuando mis padres cumplieron 30, ya tenían un hijo, yo estaba en camino y habían comprado una casa con el sueldo de mi padre como profesor”, me dijo, y añadió: “Su vida social consistía en a ir a cenar a casa de otros adultos. Lo mejor que podemos hacer nosotros es jugar FIFA en el salón de nuestros padres mientras ellos cenan, preguntándonos si algún día nos independizaremos. Ya me siento un fracasado”.
La sensación generalizada entre esta generación es que no están a la altura de las generaciones anteriores. Si bien la mayoría no tenemos padres millonarios de fama mundial, esta generación a menudo siente que crece a la sombra de padres más exitosos. Quizás era más fácil triunfar en los años 80 y 90, y sin duda más fácil acceder a una vivienda propia que ahora; además, los desafíos actuales han alterado el orden natural de las cosas.
Esta suma letal de una sensación de fracaso percibido y de ser culpados por cosas que no son su responsabilidad —como no casarse, tener hijos o contribuir a la economía, y no cumplir con las expectativas sociales como lo hicieron las generaciones anteriores a su misma edad— está exacerbando una crisis de salud mental ya existente. Cuando se habla con zoomers de entre 25 y 30 años, la sensación de desesperanza es profunda.
Los padres anhelan que sus hijos tengan más éxito y una vida mejor que la suya. Sin embargo, la generación Z es la primera que se encuentra en una situación mucho peor que la de sus padres. Además de problemas de salud mental, estamos observando un fuerte aumento de la adicción y la dependencia en esta generación, antes más abierta a la sobriedad, que está empezando a consumir drogas, alcohol y tabaco para sobrellevar su situación y desconectar de la sensación de que nada les sale bien.
Lizzy, de 28 años, me contó que desde la pandemia de covid-19 había notado un aumento considerable en el número de amigos que antes llevaban una vida sana y que ahora consumen alcohol y drogas en exceso. “Sí, todos bebemos mucho más. Somos la generación a la que le han dicho que la riqueza y el éxito son lo más importante, pero son muy difíciles de alcanzar. Yo, y muchos de mis amigos, usamos las drogas y el alcohol como vía de escape. Y desde luego, no bebíamos en la adolescencia como mis padres”.
Una encuesta reciente del Centro de Estudios Longitudinales del University College de Londres (UCL) reveló que el 68 % de los jóvenes adultos habían reportado haber consumido alcohol en exceso el año pasado, y que el consumo mensual de alcohol en exceso es ahora mayor entre la generación Z que entre los millennials cuando tenían la misma edad. El consumo de cannabis entre los zoomers de entre 20 y 30 años alcanza el 49 %, y aproximadamente un tercio de las personas de esta edad ya han probado drogas más fuertes como la cocaína y la ketamina.
Un reciente informe encargado por el Gobierno británico y elaborado por el psicólogo Peter Fonagy sobre la salud mental de los jóvenes, concluyó que “no existe una generación de cristal y que ahora es más difícil ser joven”, una conclusión que todos deberíamos tomar en serio. La pérdida de una figura pública joven debería ser una llamada de atención sobre cómo los problemas de salud mental y las adicciones pueden afectar a cualquiera, y debemos tender una mano a una generación que a menudo siente que está perdiendo antes incluso de haber comenzado su vida adulta.
Si experimentas sentimientos de angustia o tienes dificultades para afrontar una situación, puedes hablar con los Samaritanos de forma confidencial llamando al 116 123 (Reino Unido e Irlanda) o visitar el sitio web de los Samaritanos para encontrar información sobre la sucursal más cercana.
Si resides en Estados Unidos y tú o alguien que conoces necesita ayuda de salud mental de inmediato, llama o envía un mensaje de texto al 988, o visita 988lifeline.org para acceder al chat en línea de la Línea de Ayuda para Crisis y Suicidio 988. Esta es una línea de ayuda gratuita y confidencial disponible para todos las 24 horas del día, los siete días de la semana. Si te encuentras en otro país, puedes visitar www.befrienders.org para encontrar una línea de ayuda cerca de ti.
Traducción de Sara Pignatiello



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