Cómo el “súper El Niño” está cambiando el color del océano
A medida que miles de millones de plantas microscópicas mueren, vastas extensiones de agua oceánica verde se están volviendo de un azul profundo y transparente

Los océanos de la Tierra están experimentando un cambio visual drástico, ya que los datos satelitales revelan que un poderoso fenómeno meteorológico de “Súper El Niño” está transformando las aguas verdes del océano en un azul más intenso y profundo.
La transformación visual se debe al fitoplancton: diminutas plantas marinas microscópicas que flotan y viven cerca de la superficie del mar.
Al igual que los árboles y las plantas terrestres, el fitoplancton contiene clorofila, el pigmento verde que transforma la luz solar en energía. Gracias a este pigmento, las zonas repletas de vida marina flotante reflejan la luz verde de vuelta al espacio, lo que confiere a las aguas oceánicas saludables un característico tono verde.
Cuando estas poblaciones de plantas mueren, el pigmento verde desaparece, lo que deja el agua con un aspecto mucho más claro y mucho más azul.

En condiciones normales, los fuertes vientos alisios empujan las aguas superficiales cálidas hacia el oeste a través del Pacífico, en dirección a Asia. Este movimiento permite que el agua fría y rica en nutrientes de las profundidades oceánicas ascienda a la superficie a lo largo del ecuador y la costa sudamericana, un proceso conocido como afloramiento.
Estos nutrientes de las profundidades marinas actúan como un fertilizante natural y provocan floraciones masivas de plantas microscópicas que alimentan desde pequeños peces hasta enormes ballenas.
Sin embargo, durante un Súper El Niño, esos vientos alisios se debilitan o invierten su dirección. El agua cálida regresa a través del Pacífico y crea una capa densa que atrapa el agua fría rica en nutrientes en las profundidades.
Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), existe un 83 % de probabilidades de que el fenómeno de El Niño más intenso desde 1950 se esté desarrollando actualmente.
Las imágenes satelitales de principios de 2026 mostraron enormes pulsos cálidos submarinos, conocidos como ondas Kelvin, que se desplazaban hacia el este a través del Pacífico, y elevaban el nivel del mar cerca de Sudamérica hasta 40 centímetros y calentaban las temperaturas de la superficie aproximadamente 1,7 °C por encima de lo normal.
“Las ondas Kelvin son como el latido del corazón de El Niño”, dijo Josh Willis, científico del proyecto de misiones de medición del nivel del mar en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. “Y nuestros satélites de medición del nivel del mar nos permiten observar el océano y ver cada latido”.
El fenómeno climático actual marca el primer episodio de El Niño detectado por el avanzado satélite PACE de la NASA, que fue lanzado en 2024 para monitorear el color del océano en tiempo real.
“Algunas personas piensan que el agua es simplemente azul, pero es asombrosa la multitud de colores que puede tener el océano”, explicó Matthew Kehrli, científico investigador principal del equipo PACE en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.
Al verse privadas de su fuente vital de alimento, las poblaciones de fitoplancton se redujeron drásticamente en todo el Pacífico ecuatorial, lo que provocó que los tonos verdes habituales desaparecieran y los reemplazara un tono más azulado.
“Uno tiene ciertas expectativas sobre lo que sucederá”, agregó Kehrli en referencia a los mapas de color del océano en tiempo real del satélite. “Pero ver visualmente los resultados con los productos de datos con los que se trabaja en tiempo real es muy gratificante”.
Pero si bien un océano azul profundo puede parecer claro y pintoresco, los científicos advierten que este cambio indica un problema grave para la vida marina.
El fitoplancton constituye la base de la cadena alimentaria oceánica. Cuando desaparece, la escasez se propaga hacia arriba y obliga a la vida marina a desplazarse y amenaza la pesca mundial.
Al mismo tiempo, estas plantas microscópicas desempeñan un papel crucial en la absorción de dióxido de carbono del aire. El hecho de que haya menos plantas en el agua significa que el océano absorbe menos carbono, lo que deja más gases de efecto invernadero atrapados en la atmósfera terrestre.
Mientras la NASA continúa monitoreando el fenómeno desde la órbita, Willis destacó las consecuencias de gran alcance de los cambios de color del océano: “El Niño nos afecta a casi todos de alguna manera cada vez que ocurre. Si bien muchos vieron lo que puede hacer, miramos al océano para comprender el porqué”.
Traducción de Olivia Gorsin





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