Eurovisión inicia semifinal tras boicot por Israel
La competencia comienza el martes en el Festival de la Canción de Eurovisión, con divisiones sobre la participación de Israel ensombreciendo el 70.º aniversario de la extravagancia de música pop.
La ciudad anfitriona, Viena, se ha engalanado con corazones y con el lema del certamen, “United by Music” (Unidos por la música), para una semana en la que cantantes y bandas de 35 países competirán sobre el escenario por la corona musical del continente. Cinco países, España, Irlanda, Países Bajos, Eslovenia e Islandia, han boicoteado para protestar por la inclusión de Israel.
Se prevén varias manifestaciones propalestinas en Viena durante la semana de Eurovisión y la seguridad es estricta; hay agentes de policía desplegados en la capital desde distintos puntos de Austria y apoyo de fuerzas del vecino Alemania.
Un hombre austríaco de 21 años acusado de jurar lealtad al grupo Estado Islámico se declaró culpable el mes pasado de planear un ataque contra un concierto de Taylor Swift en Viena en 2024, y la jefa del servicio de inteligencia DSN de Austria, Sylvia Mayer, afirmó que “la amenaza terrorista que plantean los grupos terroristas islamistas, así como los grupos afiliados a Irán, sigue siendo alta”.
Israel apunta a la final de Eurovisión
El cantante israelí Noam Bettan figura entre los 15 participantes que compiten por los votos de los espectadores y de los jurados nacionales en la semifinal del martes en el recinto Wiener Stadthalle. Los 10 primeros pasarán a la gran final del sábado, junto con otros 10 de la segunda semifinal del jueves. Reino Unido, Francia, Alemania e Italia se clasifican automáticamente porque están entre los mayores financiadores del certamen. Austria, ganadora del año pasado, pasa a la final como país anfitrión.
Bettan busca llevar a Israel, que quedó segundo en 2025, a la final del sábado con la balada “Michelle”. Al igual que el competidor israelí del año pasado, Yuval Raphael, ha practicado cantar mientras lo abuchean.
Finlandia espera afianzar su condición de favorita de las casas de apuestas con la intensa “Liekinheitin” (cuyo título significa lanzallamas), interpretada por la violinista Linda Lampenius y el cantante pop Pete Parkkonen.
Otros competidores en la semifinal del martes incluyen al griego Akylas con el tema festivo de rap, favorito de los fans, “Ferto” (tráelo); el quinteto portugués Bandidos do Cante con la sentida “Rosa”; y la cantante Senhit, que representa al diminuto San Marino con “Superstar”, un himno de fiesta que incluye una aparición especial de Boy George.
Por años, Eurovisión ha sido un foro de rivalidades nacionales de buen talante, y a veces más punzantes, pero ha tenido dificultades en los últimos años para separar el pop y la política. Rusia fue expulsada en 2022 tras su invasión a gran escala de Ucrania.
El certamen de 2024 en Malmö, Suecia, y el evento del año pasado en Basilea, Suiza, registraron protestas propalestinas que pidieron expulsar a Israel por su conducción de la guerra contra Hamás en Gaza y por acusaciones de que llevó a cabo una campaña de mercadotecnia que infringía las reglas para conseguir votos para su concursante.
La Unión Europea de Radiodifusión, que organiza Eurovisión, endureció las reglas de votación en respuesta a las acusaciones de manipulación del voto, reduciendo a la mitad el número de votos por persona a 10 y reforzando las salvaguardas contra “actividad de votación sospechosa o coordinada”.
Pero la UER se negó a expulsar a Israel, lo que llevó a cinco países a anunciar en diciembre que no participarían este año.
Los manifestantes instan a los artistas a retirarse
En una conferencia de prensa el martes, el grupo No Music for Genocide (Sin música para el genocidio) instó a los participantes a retirarse del concurso.
“Israel no se retirará. El gobierno austríaco no hará que Israel sea retirado de la competencia, del Festival de la Canción. Así que creo que es una obligación moral para todos y cada uno de los artistas actuar y apartarse de la competencia”, dijo Patrick Bongola, activista congoleño-austríaco y miembro del grupo.
Israel niega enérgicamente estar cometiendo genocidio en Gaza. También están previstas esta semana en Viena manifestaciones en apoyo de la participación del país.
El boicot de cinco países supone un golpe a los ingresos y a la audiencia de un evento que, según los organizadores, fue visto por 166 millones de personas en todo el mundo el año pasado. Bulgaria, Moldavia y Rumania han regresado tras ausentarse del evento por razones artísticas o financieras en los últimos años, pero el número de participantes, 35, sigue siendo el más bajo desde 2003.
Jonathan Hendrickx, investigador de medios en la Universidad de Copenhague, señaló que más boicots pondrán bajo tensión la estructura del certamen y suscitarán dudas sobre si el propio espectáculo puede seguir adelante con normalidad.
“De verdad están al límite ahora, en términos de lo que pueden manejar con el formato actual”, expresó Hendrickx.
Dean Vuletic, autor de “Postwar Europe and the Eurovision Song Contest” (La Europa de posguerra y el Festival de la Canción de Eurovisión), confía en que Eurovisión pueda capear las últimas tormentas.
“Veremos manifestaciones, pero también veremos muchos eventos coloridos que realmente representarán de qué trata Eurovisión, que es unir a los europeos”, manifestó.
“Si miras la historia de Eurovisión, ha atravesado tantas crisis, tantos desafíos políticos, tantos cambios geopolíticos en Europa, y siempre ha logrado sobrevivir”.
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Sam McNeil en Bruselas contribuyó a este despacho.
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Para más cobertura del Festival de la Canción de Eurovisión, visite: https://apnews.com/hub/eurovision-song-contest
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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