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Descubren un misterioso agujero en la Luna que podría convertirse en un refugio para los astronautas del futuro

Las cuevas subterráneas de la Luna podrían proteger a los astronautas de la radiación cósmica, los micrometeoritos y las temperaturas extremas

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La NASA seleccionó un proyecto para investigar si un misterioso agujero en la Luna conduce a una extensa red de cuevas subterráneas que podría servir de refugio a futuros astronautas.

La propuesta, presentada por el Instituto de Ciencias Planetarias, contempla el envío de un módulo de aterrizaje y un vehículo explorador equipados con instrumentos científicos para estudiar el pozo de Marius Hills (MHP), situado en la cara visible de la Luna.

Estudios anteriores sugieren que bajo la superficie lunar podrían existir cuevas y tubos de lava, formaciones que ofrecerían protección natural contra la radiación cósmica, los micrometeoritos y las variaciones extremas de temperatura que se registran en el exterior.

Los investigadores planean concentrarse en el pozo de Marius Hills, una abertura de entre 34 y 45 metros de profundidad y unas dimensiones aproximadas de 65 por 90 metros.

Un misterioso agujero en la superficie de la Luna podría ofrecer protección contra la radiación y las temperaturas extremas
Un misterioso agujero en la superficie de la Luna podría ofrecer protección contra la radiación y las temperaturas extremas (NASA)

Los científicos sospechan que el pozo de Marius Hills podría ser una entrada a estructuras subterráneas formadas por la actividad volcánica que tuvo lugar en la Luna hace entre 3.800 y 3.000 millones de años. Para comprobarlo, planean realizar estudios sísmicos, utilizar un radar de penetración terrestre y medir las variaciones de gravedad en la zona.

El Instituto de Ciencias Planetarias (PSI) colabora con Honeybee Robotics, empresa perteneciente a Blue Origin, y con la Agencia Espacial Noruega en el desarrollo de gran parte del equipamiento de la misión, que incluirá un radar de penetración terrestre, sensores sísmicos y un gravímetro.

“Estos métodos, combinados, nos permitirán comprender mucho mejor las características del subsuelo, incluida la posible detección de un tubo de lava que se extienda desde el pozo de Marius Hills”, explicó Than Putzig, investigador principal del proyecto.

Con estos instrumentos, el equipo espera obtener nuevas pistas sobre el origen del pozo, así como profundizar en el conocimiento de la geología y la historia volcánica de la región.

Abertura de un enorme tubo de lava en la región lunar de Marius Hills
Abertura de un enorme tubo de lava en la región lunar de Marius Hills (NASA)

Las cámaras del vehículo explorador y del módulo de aterrizaje también tomarán imágenes de la superficie lunar y de las paredes expuestas del pozo, situado en una región con una extensa historia de actividad volcánica.

La formación del pozo de Marius Hills dejó al descubierto capas de regolito y antiguos flujos de lava que normalmente permanecen enterrados. Los investigadores esperan que su análisis permita reconstruir cómo circulaba la lava por la superficie y el subsuelo lunar, lo que ayudaría a comprender mejor los procesos volcánicos que dieron forma a la Luna.

Además, si la misión Gimli confirma la existencia de un sistema de cuevas subterráneas conectado al pozo, el hallazgo podría sentar las bases para futuras misiones destinadas a explorar su interior mediante sondas robóticas.

“Confirmar la existencia de un tubo de lava de grandes dimensiones nos permitiría comprender mejor cómo funcionaba la actividad volcánica en la Luna”, explicó Gareth Morgan, otro de los científicos del proyecto.

“Los tubos de lava son formaciones habituales en las regiones de actividad volcánica basáltica de la Tierra. Por eso, identificarlos en la Luna nos permitiría aprovechar lo que sabemos sobre estas cuevas terrestres para comprender mejor la historia lunar”, agregó.

Traducción de Leticia Zampedri

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