Astrónomos detectan un fenómeno nunca antes visto que emerge de un sistema planetario de la Vía Láctea

Chorros de gas que viajan a velocidades de hasta 32 millones de kilómetros por hora emergen de la explosión estelar más rara de nuestra galaxia

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Según los astrónomos, un fenómeno nunca antes observado está emergiendo de una rara estrella en explosión de nuestra propia galaxia.

El material, que los científicos comparan con “balas”, parece estar formado por cúmulos de gas expulsados a velocidades de hasta 32 millones de kilómetros por hora. Procede de V445 Puppis, la única nova de helio conocida en la Vía Láctea, y su origen sigue siendo un misterio. Hasta ahora, nunca se había observado un fenómeno similar en ninguna otra estrella en explosión del universo.

El hallazgo fue posible después de que se disipara la nube de polvo que rodeaba el sistema, más de dos décadas después de que comenzara a ser estudiado. Esto permitió a los astrónomos observar con claridad V445 Puppis, un sistema formado por una enana blanca que extrae material de una inusual estrella de helio. Gracias a ello, científicos de la Universidad de Warwick confirmaron la verdadera naturaleza de esta rara explosión estelar, lo que convierte a V445 Puppis en una oportunidad única para estudiar una nova de helio con un nivel de detalle sin precedentes.

Las novas son explosiones repentinas de energía que ocurren en sistemas estelares binarios, cuando una estrella similar al Sol agota su combustible y deja como remanente una enana blanca que comienza a atraer gas de su estrella compañera. Ese material se acumula sobre su superficie hasta que el aumento de la temperatura y la presión desencadena una explosión termonuclear.

En el caso de V445 Puppis, la erupción ocurrida a finales del año 2000 expulsó material que pudo extenderse por más de 1,6 billones de kilómetros. Sin embargo, también cubrió el sistema con un denso disco de polvo que durante años impidió a los astrónomos observar las estrellas responsables del fenómeno.

“El flujo de material expulsado por la explosión se ha debilitado lo suficiente como para que podamos investigar su origen y confirmar que el sistema estelar está formado por una enana blanca que extrae material de un tipo de estrella extremadamente raro, conocida como estrella de helio”, explicó John Mills, investigador y estudiante de doctorado de la Universidad de Warwick.

Gracias a esa mayor visibilidad, los astrónomos pudieron observar por primera vez estas “balas”, que creen están compuestas por gas rico en oxígeno.

“El origen de estas ‘balas’ sigue siendo un misterio. Sospechamos que se formaron después de la explosión, pero nunca se había observado algo similar en ninguna otra nova”, señaló Mills.

Los investigadores esperan que este descubrimiento ayude a comprender mejor las novas de helio y el origen de las supernovas de tipo Ia, una de las explosiones más brillantes del universo. Estas supernovas son fundamentales para la astronomía porque su brillo, muy uniforme, permite utilizarlas como “candelas estándar” para medir las distancias entre galaxias, aunque los científicos todavía no comprenden por completo cómo se originan.

Traducción de Leticia Zampedri

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