Opinión

Bumble ya no exige que las mujeres envíen el primer mensaje a los hombres: estas son las razones del cambio

La aplicación de citas eliminó la función que permitía a las mujeres iniciar las conversaciones y que la diferenciaba de sus competidores. Helen Coffey analiza por qué dejar el poder —y la responsabilidad— en manos de las mujeres estaba destinado al fracaso

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La regla: Bumble desafió la idea de que los hombres deben dar el primer paso en las relaciones heterosexuales
La regla: Bumble desafió la idea de que los hombres deben dar el primer paso en las relaciones heterosexuales (Warner Bros)
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Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. La frase puede estar asociada con uno de los superhéroes más famosos, pero también podría aplicarse a las mujeres que usaban Bumble, la aplicación de citas que durante años solo permitía a las usuarias enviar el primer mensaje después de hacer match con un hombre.

Cuando Bumble se lanzó en 2014, su principal característica fue poner la iniciativa en manos de las mujeres y darles el control sobre con quién querían iniciar una conversación. En un mercado lleno de aplicaciones similares, esta función se convirtió en su principal elemento diferenciador. Además, la plataforma se presentó como una alternativa feminista que podía evitar que las mujeres recibieran mensajes sexuales no solicitados.

Sin embargo, el 11 de agosto Bumble eliminó la función que la distinguía de sus competidores y ahora permite que tanto hombres como mujeres envíen el primer mensaje después de un match. La decisión sugiere que asumir la iniciativa en las citas no resultó tan atractivo para las mujeres como planteaba la propuesta original de la aplicación.

Como muchas mujeres millennials que no terminaron casadas con su pareja de la escuela o de la universidad, usé aplicaciones de citas en distintos momentos a lo largo de los años. También viví la época en la que buscar pareja por internet dejó de verse como algo vergonzoso o propio de personas solitarias y pasó a convertirse en una forma popular y divertida de conocer a otros solteros con intereses similares.

Tomar la iniciativa en las aplicaciones de citas no siempre da resultados para las mujeres
Tomar la iniciativa en las aplicaciones de citas no siempre da resultados para las mujeres (Getty/iStock)

A lo largo de los años probé Tinder, Plenty of Fish, Happn y Hinge, además de otras aplicaciones dirigidas a públicos más específicos, como Bristlr, para mujeres interesadas en hombres con barba, y Salt, para cristianos modernos.

Cuando apareció Bumble, su propuesta parecía moderna y diferente. ¿Por qué esperar a que un hombre enviara un mensaje si una mujer podía dar el primer paso? En pleno siglo XXI, parecía lógico que las mujeres tomaran el control de su vida amorosa, sobre todo si eso también ayudaba a evitar imágenes sexuales no solicitadas.

Sin embargo, mi experiencia estuvo lejos de esa imagen de seguridad y empoderamiento que tenía en mente, al estilo de Samantha Jones en Sex and the City. En lugar de sentir que enviaba con confianza un whisky a un desconocido atractivo en un bar, muchas veces parecía que intentaba iniciar una conversación sin recibir respuesta alguna.

Enviaba un primer mensaje a cada match, una tarea diaria que pronto se volvió agotadora. Siempre intentaba incluir un saludo interesante y alguna pregunta, pese a la poca información que muchos hombres ofrecían en sus perfiles. Sin embargo, cerca del 99 % de las veces, todo ese esfuerzo no recibía respuesta.

Carga emocional: las mujeres aseguraron que tener que enviar el primer mensaje les generaba una presión adicional
Carga emocional: las mujeres aseguraron que tener que enviar el primer mensaje les generaba una presión adicional (Getty/iStock)

La falta de respuestas no fue una experiencia aislada. “Soy nueva en Bumble y, hasta ahora, solo escucho grillos”, escribió hace unos meses una usuaria de Reddit. “Tengo matches, pero cuando les hablo nadie responde. Si no quieren hablar, ¿para qué hacen match conmigo? ¿Algún consejo para conseguir que los hombres hablen?”.

Otra mujer contó que usó Bumble de forma intermitente durante cinco años, pero apenas consiguió algunas primeras citas. Según explicó, muchos hombres no completaban sus perfiles y, aun cuando ella decidía darles una oportunidad, sus primeros mensajes quedaban sin respuesta.

Alia*, por su parte, volvió varias veces a Bumble durante sus veintes después de conocer historias de mujeres que encontraron pareja en la aplicación. Sin embargo, su experiencia fue distinta. “Sentía que mis mensajes a los hombres iban directo al vacío. Muy pocas veces recibía respuesta de quienes habían hecho match conmigo y todo requería demasiado esfuerzo”, contó.

La falta de respuestas terminó por afectar su autoestima. “Llegó un punto en el que me resultó muy desalentador. Finalmente, eliminé Bumble para siempre y prometí no volver a usarlo”, explicó.

Según Abi Blears, asesora de citas y relaciones, esa experiencia acercó a las mujeres a una situación que los hombres enfrentan desde hace tiempo en las aplicaciones de citas. “Lo que les ocurrió a las mujeres en Bumble es lo que experimentan los hombres cuando envían mensajes a personas que les atraen y no reciben respuesta”, señaló.

Aunque la dinámica pudo equilibrar en cierta medida las experiencias de hombres y mujeres, para algunas usuarias la obligación de iniciar la conversación terminó por convertirse en una carga. “En otras aplicaciones, como Tinder y Hinge, los hombres podían dar el primer paso y la dinámica se sentía más equilibrada”, explicó Alia. “En Bumble todo dependía de mí y se sentía como otra carga emocional para las mujeres”.

Además, el esfuerzo de iniciar las conversaciones y la falta de respuestas alimentaron otras inseguridades. Alia contó que el rechazo constante afectó su autoestima y que, como mujer de color, llegó a sentirlo como algo personal. “Sé que las personas de color reciben menos ‘me gusta’ en las aplicaciones de citas. Mientras mis amigas blancas recibían alguna respuesta de vez en cuando, a mí casi nunca me contestaban”, afirmó.

Carolyn Bessette fue considerada la representación femenina de la filosofía de citas de ‘The Rules’
Carolyn Bessette fue considerada la representación femenina de la filosofía de citas de ‘The Rules’ (PA)

Diversos estudios señalaron la presencia de discriminación racial en las preferencias sexuales dentro de las aplicaciones de citas. La socióloga Apryl Williams abordó el tema en un libro publicado en 2024, después de detectar que las recomendaciones de los algoritmos solían reflejar estereotipos y prejuicios.

Aunque la propuesta original de Bumble partía de una idea positiva, en la práctica no siempre funcionó, según Blears. Una de las razones es que las mujeres suelen ser “más cautelosas” al evaluar la atracción. “Las mujeres consideran varios factores. Si un hombre solo les resulta moderadamente atractivo en sus fotos y no pueden saber mucho más sobre él, es menos probable que inicien una conversación”, explicó. En cambio, los hombres tienden más a darle una oportunidad a un perfil.

Sin embargo, uno de los principales obstáculos está relacionado con los roles de género que todavía persisten en las relaciones heterosexuales. “Las mujeres no suelen dar el primer paso. Incluso cuando se les dice de forma explícita que pueden hacerlo, esta idea está tan arraigada en nuestra sociedad y cultura que prefieren no hacerlo”, señaló Blears.

Aunque sus clientes hombres se muestran abiertos a que una mujer tome la iniciativa, la especialista sostuvo que “la realidad es que muchas mujeres todavía prefieren que el hombre establezca el primer contacto”.

Los propios datos de Bumble respaldan esta tendencia. Según una encuesta de la compañía, el 66 % de las mujeres consultadas en todo el mundo prefiere que los hombres envíen el primer mensaje, uno de los factores detrás de la decisión de permitir que cualquiera de las dos partes inicie la conversación.

La idea de que el hombre debe tomar la iniciativa en una relación romántica tiene raíces profundas. Ganó fuerza en la década de 1990 con el exitoso libro sobre citas The Rules, que aconsejaba a las mujeres dejar que el hombre las persiguiera y las “conquistara” para conseguir una relación exitosa. Su premisa proponía ser “difícil de conquistar, fácil de tratar”.

Esta visión volvió a ganar espacio en la cultura popular con la representación de Carolyn Bessette-Kennedy en la serie dramatizada Love Story, de Disney+. En redes sociales, muchas mujeres jóvenes comenzaron a tomarla como modelo a seguir en las citas.

La misma idea también se mantuvo a través de otras referencias culturales, desde A él no le gustas tanto hasta la frase “si quisiera, lo haría”, según la cual un hombre que muestra poco o ningún esfuerzo no está interesado. En lugar de desaparecer, muchas de estas teorías encontraron nuevas audiencias en las redes sociales.

En este contexto, no resulta extraño que para algunas mujeres enviar un simple primer mensaje pueda sentirse como una tarea difícil o poco atractiva. Sin embargo, Blears cuestionó esas ideas y aseguró que anima a sus clientas a tomar la iniciativa, con resultados positivos.

Al final, el problema de la propuesta original de Bumble no habría sido que las mujeres dieran el primer paso, sino que tuvieran que hacerlo. Según otra encuesta de la plataforma, el 66 % de los miembros de la generación Z y millennials consultados afirmó sentirse más seguro al tener la posibilidad de elegir cómo y cuándo comienza una conversación.

Para Blears, Bumble sustituyó una regla tradicional de las citas por otra que también podía limitar las opciones de ambas partes. Permitir que cualquiera inicie el contacto ofrece mayor libertad y aumenta las posibilidades de que alguien dé el primer paso.

Ya sea a través de una aplicación o al conocer a alguien en persona, Blears considera que la clave pasa por tomar más iniciativa: “Creo que, en esencia, tenemos que animar a las personas a dar más pasos”.

Traducción de Leticia Zampedri

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