Nuevo documental acusa a un predicador de haber influido en Andrea Yates para que ahogara a sus cinco hijos
Durante más de dos décadas, Andrea Yates fue vista como un monstruo que ahogó a sus cinco hijos para “salvarlos del infierno”. Pero el nuevo documental El culto de la asesina: Andrea Yates revela a una mujer atrapada en una psicosis posparto severa, llevada al límite por la manipulación psicológica de su entorno —incluido un predicador radical que se acercó a ella en su momento más vulnerable. Andrea Cavallier investiga el caso
Cuando Andrea Yates ahogó a sus cinco hijos en la bañera de su casa en Houston, el 20 de junio de 2001, declaró a los investigadores que intentaba salvarlos del infierno.
La tragedia acaparó rápidamente los titulares en todo Estados Unidos, y Yates fue señalada como “la madre más odiada del país”. Exenfermera, había padecido durante años una severa depresión posparto y psicosis. Más tarde fue declarada inocente por razón de inimputabilidad en las muertes de Noah (7), John (5), Paul (3), Luke (2) y Mary (6 meses). El caso se convirtió en un símbolo sombrío dentro del debate público sobre la maternidad, la salud mental y los límites de la responsabilidad penal.
Sin embargo, un nuevo documental plantea que la historia que muchos estadounidenses creen conocer deja fuera un capítulo crucial y perturbador.
En ambos juicios de Yates, tanto la fiscalía como la defensa reconocieron que su frágil salud mental pudo haberse visto intensificada por las enseñanzas de Michael Woroniecki, un predicador apocalíptico.
Ahora, El culto de la asesina: Andrea Yates, un documental de tres partes, retoma esa influencia y presenta a Woroniecki como una figura en las sombras. Su teología radical, según exseguidores, operaba muy lejos de lo que se considera un ministerio convencional.

Durante años, Michael Woroniecki y sus seguidores han sido descritos en distintos medios como un grupo con una influencia cercana a la de una secta.
“Cuando veo la cobertura sobre Andrea Yates, todo se resume en: ‘Esta mujer es malvada. Está loca’”, afirma Moses Storm, sobrino de Woroniecki y exmiembro del grupo. “Pero están dejando fuera una parte enorme de la historia”.
Woroniecki y su esposa, Rachel, actuaron como mentores espirituales tanto de Andrea como de su esposo, Rusty Yates. En el documental, Rusty reflexiona sobre los episodios psicóticos de su esposa y reconoce que “su delirio de que Satanás estaba dentro de ella bien pudo haber surgido de su exposición a los Woroniecki”.
A pesar de haber negado durante años cualquier responsabilidad en la tragedia, ni Michael ni Rachel Woroniecki aceptaron participar en el documental. No obstante, en una entrevista concedida en 2002 al programa Good Morning America, Michael admitió haber dicho a Andrea y Rusty que irían al infierno, aunque argumentó que ese mensaje no era personal, sino universal. Hasta 2026, no se han presentado cargos contra los Woroniecki. Ambos continúan viajando por el mundo predicando su interpretación radical del cristianismo.
“Por supuesto, porque todo el mundo va a ir al infierno”, afirmó entonces. Además, culpó a la falta de atención de Rusty —y no a una enfermedad mental— por lo ocurrido.


“Lo considero responsable [de los asesinatos], pero también considero responsable a Andrea. Dios sabe qué compartimos con esas personas”, declaró Michael Woroniecki en referencia a la tragedia. Según él, su mensaje fue compartir a Jesús, y aseguró haber advertido a Rusty Yates que su esposa e hijos necesitaban desesperadamente su amor.
Sin embargo, el retrato que ofrecen exseguidores entrevistados en la docuserie es muy distinto. Varios, incluido el propio sobrino de Woroniecki, describen un sistema de creencias dominado por el miedo, el aislamiento y una autoridad espiritual absoluta.
“A menos que estés dentro, no entiendes el nivel de control que Michael Woroniecki tenía sobre nosotros”, señaló Moses Storm. Otro participante se pregunta: “¿Cuántas personas siguen aún bajo su influencia?”.
En la serie, se examina cómo las enseñanzas de Woroniecki, transmitidas mediante cartas, folletos, casetes y grabaciones en VHS, advertían que los niños podían ser condenados si sus padres eran considerados impíos. Esta misma creencia fue expresada por Andrea Yates tras los asesinatos.
A pesar de que Andrea padeció depresión posparto tras el nacimiento de sus dos últimos hijos, tanto ella como su esposo habrían sido presionados a seguir ampliando la familia, influenciados por las enseñanzas de Woroniecki.
“Es uno de los casos más notorios de los últimos 25 años. Sin embargo, una parte crítica de la historia ha recibido muy poca cobertura”, afirmó Jason Sarlanis, presidente de Investigation Discovery (ID), la cadena responsable del documental. “Andrea Yates no fue la única persona influenciada por este grupo, y eso plantea una pregunta urgente: ¿qué otras familias podrían seguir en riesgo?”.


Rusty Yates, quien trabajaba para la NASA, se encontraba fuera de casa por motivos laborales cuando, el 20 de junio de 2001, Andrea ahogó a sus cinco hijos en apenas cinco centímetros de agua en la bañera de su vivienda en Texas. Tras cometer los hechos, llamó de inmediato tanto a su esposo como a la policía para informar lo ocurrido.
Según las autoridades, Yates relató los asesinatos en un estado “casi zombi” durante una confesión grabada en video. En ella, admitió que mató a sus hijos para salvarlos de un castigo eterno, una idea que, de acuerdo con su defensa y su psiquiatra, había interiorizado como consecuencia de las enseñanzas del predicador Michael Woroniecki.
En su confesión, Yates detalló que primero ahogó a Luke, de dos años; luego a Paul, de tres; y a John, de cinco. Después, colocó sus cuerpos sobre una cama y los cubrió con una sábana.
Mientras sostenía el cuerpo sin vida de su hija Mary, de seis meses, su hijo mayor, Noah, entró al dormitorio y preguntó: “¿Qué le pasa a Mary?”. Al no obtener respuesta, Noah salió corriendo. Yates lo arrastró de regreso al baño y lo mantuvo sumergido hasta que murió.
Luego, llamó nuevamente a la policía y a su esposo, pidiéndole que regresara de inmediato. Cuando Rusty le preguntó si alguien había resultado herido, ella respondió: “Sí… los niños. Los cinco”.
Andrea Yates fue condenada inicialmente en 2002 por asesinato capital. Sin embargo, el fallo fue anulado más tarde y, en un nuevo juicio celebrado en 2006, fue declarada inocente por razón de inimputabilidad. Desde 2007, permanece internada en el Hospital Estatal de Kerrville, en Texas.
Actualmente tiene 61 años.
El culto de la asesina: Andrea Yates se estrena el 6 de enero en Investigation Discovery y HBO Max.
Traducción de Leticia Zampedri






Bookmark popover
Removed from bookmarks