Trump propone a Gianni Infantino para dirigir la ONU tras el Mundial, según un informe
El presidente Donald Trump insistió en que su amigo Gianni Infantino es "respetado por todos en el mundo", pese a las numerosas controversias que han rodeado al máximo dirigente de la FIFA y que amenazaron con empañar el torneo de fútbol más importante del planeta
El presidente Donald Trump quiere que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se convierta en el próximo secretario general de las Naciones Unidas tras el éxito del Mundial de Clubes de este verano, según un informe.
Como el portugués António Guterres dejará el cargo en diciembre, Trump considera que Infantino es respetado por todos en el mundo y tiene una “capacidad especial” para unir a la gente, dijo una fuente de la Casa Blanca al New York Post.
Infantino, de 56 años y abogado suizo de profesión, ya expresó su intención de buscar un tercer mandato al frente de la FIFA. Hasta ahora no se ha pronunciado sobre la aparente propuesta de Trump, que requeriría el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU y posteriormente de la Asamblea General.
Paolo Zampolli, enviado especial del presidente para las alianzas globales, dijo al Post que "solo el presidente Trump podría tener una idea tan brillante" como proponer a Infantino para dirigir la ONU.
Zampolli afirmó que Infantino "haría un gran trabajo" y coincidió en que "es querido por todos", al señalar que podría aportar al cargo la misma capacidad de liderazgo que ha demostrado en el fútbol, pero en un escenario aún más amplio.
El enviado especial, quien fue embajador de Dominica ante la ONU, sostuvo que existe "cierta similitud" entre las funciones del presidente de la FIFA y las del secretario general de las Naciones Unidas.
"En las Naciones Unidas hay que tratar con 193 Estados miembros", dijo. "La FIFA tiene más de 200 asociaciones miembro, y la excelente trayectoria de Gianni demuestra que sabe cómo gestionarlas".
Sin embargo, para que ese escenario se concrete, Infantino tendría que imponerse a otros posibles candidatos, entre ellos la expresidenta chilena Michelle Bachelet y el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi.
De lograrlo, también tendría que aceptar una importante reducción salarial. Actualmente, Infantino gana alrededor de 6 millones de dólares al año como presidente de la FIFA, mientras que el sueldo del secretario general de la ONU es de unos 418.000 dólares anuales.
La posibilidad agradaría a Trump, quien ha criticado en repetidas ocasiones lo que considera la ineficacia de la ONU para poner fin a los conflictos internacionales y ha retirado a Estados Unidos de varios de sus organismos, entre ellos la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Consejo de Derechos Humanos y la UNESCO.
Trump e Infantino estrecharon su relación durante la organización del Mundial, que fue organizado conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México y concluyó el domingo, tras 104 partidos y cinco semanas de competencia, con la victoria de España por 1-0 sobre Argentina en Nueva Jersey.
El presidente acompañó al dirigente de la FIFA en la entrega de las medallas y el trofeo a los jugadores españoles. Incluso permaneció en el podio durante la celebración, ocho meses después de que Infantino generara burlas al entregarle el primer "Premio de la Paz de la FIFA".
Trump ha atribuido a su gestión logros como la salida de Nicolás Maduro del poder en Venezuela y, poco después, ordenó ataques aéreos contra Irán.
Sin embargo, la conducción de Infantino durante el Mundial ha estado rodeada de controversias. Antes incluso del inicio del torneo, recibió críticas por la ampliación a 48 selecciones, los elevados precios de las entradas y otros aspectos de la organización.
Más adelante, Trump presionó públicamente a Infantino para que revocara la tarjeta roja mostrada al delantero de Estados Unidos Folarin Balogun, cuya expulsión lo dejaba suspendido para un partido clave de la fase de eliminación directa ante Bélgica.
La decisión de la FIFA de habilitar a Balogun al suspender la sanción rompió con los precedentes, provocó indignación y alimentó las críticas sobre la imparcialidad de las autoridades. Aun así, Bélgica se impuso por 4-1 y, tras el encuentro, sus jugadores celebraron imitando los característicos pasos de baile de Trump.
Traducción de Leticia Zampedri




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