Trump sacude la política ambiental y elimina norma climática clave heredada de la era Obama en EE. UU.
La medida desmantela la capacidad del Gobierno para controlar las emisiones de CO₂ y otros gases contaminantes
El Gobierno de Donald Trump dio un giro clave en la política ambiental de Estados Unidos al revocar una determinación vigente desde hace 15 años que establecía que los gases de efecto invernadero representan un riesgo para la salud pública y el bienestar. Con esta decisión, también quedaron sin sustento legal la mayoría de las regulaciones climáticas federales.
Trump anunció la medida el jueves junto al administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin. El presidente calificó la determinación como una política “desastrosa” de la era Obama que, según dijo, “perjudicó” a la industria automotriz estadounidense y “encareció” los precios para los consumidores.
Además, aseguró que la revocación eliminará más de 1.3 billones de dólares en costos regulatorios y contribuirá a que los precios de los automóviles “bajen de manera drástica”.
“Esta determinación no tenía sustento en los hechos, ninguno, ni tampoco base legal. Por el contrario, durante generaciones los combustibles fósiles han salvado millones de vidas y han sacado a miles de millones de personas de la pobreza en todo el mundo”, afirmó Trump.
El mandatario agregó que, pese a “cosas malas” que han ocurrido, esa norma “radical” terminó convirtiéndose en el fundamento legal de lo que llamó la gran “estafa verde”, una de las mayores estafas de la historia. “Por eso, con efecto inmediato, derogamos esta absurda determinación de riesgo y ponemos fin a todos los estándares adicionales de emisiones verdes impuestos innecesariamente a los modelos de vehículos y motores entre 2012 y 2027 y más allá”, declaró.
A su turno, Zeldin sostuvo que la decisión constituye “el mayor acto” de desregulación en la historia de los Estados Unidos, al eliminar lo que calificó como “la joya de la corona del exceso regulatorio federal”.

“Hace dieciséis años, una cruzada ideológica dentro del gobierno de Obama desencadenó la toma de poder regulatoria más costosa que haya enfrentado nuestro país. La determinación de riesgo emitida por la EPA en 2009 abrió la puerta a billones de dólares en regulaciones que asfixiaron sectores enteros de la economía estadounidense, incluida la industria automotriz”, afirmó Zeldin.
También acusó a las administraciones de Obama y Biden de haber utilizado esa determinación para “imponer” por la fuerza una lista de deseos de la izquierda, con costosas políticas climáticas, mandatos de vehículos eléctricos y otros requisitos que atentaron contra la libertad de elección y la capacidad de pago de los consumidores.
“La determinación de riesgo y las regulaciones que se apoyaron en ella no solo regularon las emisiones; también regularon y atacaron el sueño americano. Ahora esa determinación queda eliminada, junto con todos los estándares de gases de efecto invernadero que surgieron después. Hemos recortado la burocracia”, afirmó Trump.
Zeldin añadió que los fabricantes de automóviles “ya no” tendrán la carga de medir, recopilar ni reportar las emisiones de gases de efecto invernadero de vehículos y motores, y aseguró que “tampoco serán presionados” para orientar sus flotas hacia vehículos eléctricos.
La decisión de revocar la regulación histórica de 2009 elimina los límites de la EPA a la contaminación por gases de efecto invernadero en diversos sectores y se suma a decenas de retrocesos en políticas federales de clima y medio ambiente desde que Trump regresó al poder en enero.

La norma de la era Obama sirve de base para casi todos los límites federales a las emisiones que contribuyen al calentamiento global bajo la Ley de Aire Limpio, incluidos los estándares para vehículos, las reglas sobre metano y las restricciones a plantas eléctricas e instalaciones industriales. Sin esa determinación, la autoridad de la agencia para regular el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero quedaría seriamente limitada.
En los últimos 15 años, la determinación de riesgo contribuyó a reducir la contaminación climática y a proteger la salud pública al reforzar los límites para plantas eléctricas y los estándares de emisiones para camiones y otros vehículos.
En la práctica, la medida revierte los límites a las emisiones de los tubos de escape y permite de inmediato que los fabricantes comiencen a producir vehículos con un consumo de combustible muy superior al permitido hasta ahora.
Científicos del clima y organizaciones ambientalistas habían advertido que eliminar el fallo de 2009 limitaría la capacidad de Estados Unidos para evitar los peores efectos del cambio climático y pondría en riesgo a personas dentro y fuera del país, en medio del impulso del gobierno de Trump por alcanzar la llamada “dominancia energética”.
Este jueves, líderes y grupos ambientales reaccionaron con dureza.
“Esta medida es ilegal, ignora la ciencia básica y niega la realidad. Sabemos que los gases de efecto invernadero causan el cambio climático y ponen en riesgo a nuestras comunidades y nuestra salud, y no dejaremos de luchar para proteger al pueblo estadounidense de la contaminación”, señalaron en un comunicado conjunto el gobernador de California, Gavin Newsom, y el de Wisconsin, Tony Evers.
El representante por Nueva Jersey Frank Pallone, principal demócrata en el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes —que supervisa a la industria automotriz— también arremetió contra la decisión y la calificó como el “resultado directo” de tener a estafadores corruptos y deshonestos al frente de la Casa Blanca y la EPA, cuya única prioridad es llenar los bolsillos de sus amigos corporativos y contaminadores adinerados, en un comunicado particularmente contundente.
Pallone advirtió que la decisión de la EPA provocará un alza en los precios de los alimentos, la energía y la vivienda, mientras que la contaminación climática sin control causa “estragos” en el valor de las propiedades, las primas de seguros y el empleo.
“Es una situación en la que la clase media pierde por partida doble y un verdadero golpe de suerte para los acaudalados aliados corporativos de Trump, a quienes se les está permitiendo pasar por encima de nuestro país”, afirmó.
El Environmental Defense Fund anunció que demandará al Gobierno.
“Esta medida solo generará más contaminación, con mayores costos y daños reales para las familias estadounidenses”, afirmó su presidente, Fred Krupp. “La evidencia —y la experiencia de tantos estadounidenses— demuestra que nuestra salud se verá afectada”.
El autor y fundador de Third Act, Bill McKibben, dijo previamente a The Independent sobre la propuesta: “Si alguien comete un delito, le conviene cambiar la ley para que deje de serlo en términos técnicos. A la gran industria petrolera no le basta con arruinar el futuro; también quiere reescribir el pasado”.

Sin embargo, el científico climático Daniel Swain, del Instituto de Recursos Hídricos de California, señaló el año pasado a The Independent que los desafíos legales —que considera inevitables— podrían retrasar la implementación durante un año o más, mientras los tribunales determinan si el gobierno actuó conforme a la ley.
“Si esto finalmente se concreta, las consecuencias serán claras: en la práctica, se detendrían todas las acciones federales para regular como contaminantes los gases de efecto invernadero que atrapan el calor y causan el cambio climático. Sería, sin duda, un hito sombrío”, advirtió Swain.
El anuncio del jueves es el más reciente de una serie de medidas impulsadas por Zeldin, excongresista por Nueva York, destinadas a debilitar la capacidad del gobierno para medir o responder al cambio climático provocado por la actividad humana.
El año pasado también anunció que la agencia cerraría su Oficina de Investigación y Desarrollo, encargada de aportar el respaldo técnico para la elaboración de políticas y regulaciones ambientales, así como de analizar los riesgos asociados al cambio climático y la contaminación.
Este artículo fue elaborado como parte del proyecto Rethinking Global Aid de The Independent.
Traducción de Leticia Zampedri







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