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Cambio climático: ¿qué pasaría si 1 de cada 10 estadounidenses cambiara cuatro simples hábitos?

Aya Diab
EEUU-CAMBIO CLIMÁTICO-HÁBITOS
EEUU-CAMBIO CLIMÁTICO-HÁBITOS (AP)

El cambio climático suele considerarse un problema tan grande que la acción individual no parece importar. Pero los cálculos muestran que, cuando las decisiones personales se acumulan, el impacto puede ser significativo.

The Associated Press analizó cuatro conductas cotidianas en Estados Unidos, desde la alimentación y el transporte hasta la energía en el hogar y la ropa. Luego se planteó la pregunta: ¿qué pasaría si solo 1 de cada 10 estadounidenses que actualmente comen carne de res, conducen autos de gasolina, calientan sus hogares con gas natural o compran ropa nueva cambiara cada uno de esos hábitos?

Para averiguarlo, la AP recopiló datos de agencias federales y otras fuentes sobre cada hábito, y luego calculó cuánto se reducirían las emisiones si 1 de cada 10 usuarios hiciera el cambio. La respuesta es que se evitarían decenas, y en algunos casos cientos de miles de millones de kilogramos (libras) de contaminación por carbono cada año.

Alimentación: cambiar la carne de res por pollo

La carne de res es uno de los alimentos con una mayor huella de carbono en el sistema alimentario mundial porque el ganado emite metano y requiere enormes cantidades de tierra y alimento, lo que genera grandes cantidades de contaminación climática. Producir carne de res genera emisiones de gases de efecto invernadero que superan varias veces a las del pollo.

El tamaño de porción recomendado de carne en Estados Unidos es de 85 gramos (3 onzas), según la American Heart Association. Cambiar una porción de carne de res de ese tamaño por pollo una vez a la semana reduciría alrededor de 4,54 kilogramos (10 libras) de dióxido de carbono. A lo largo de las 52 semanas del año, eso equivaldría a una reducción de unos 238 kilogramos (525 libras) de dióxido de carbono por persona al año.

Alrededor del 74% de los estadounidenses come carne de res al menos una vez a la semana, según una encuesta de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research realizada en 2023. Si 1 de cada 10 —o unos 25 millones de personas— cambiara solo una comida semanal con carne de res por pollo, las emisiones bajarían en cerca de 6 millones de toneladas (13.000 millones de libras) de dióxido de carbono cada año. Ese cambio es comparable a las emisiones anuales de casi 1,3 millones de autos de gasolina.

“La carne de res es un producto de consumo común que tiene una de las mayores huellas de carbono por libra”, afirmó Dave Gustafson, director de proyectos del Agriculture & Food Systems Institute. “Probablemente sea una de las decisiones individuales más grandes que la gente toma respecto a lo que come y que tiene un impacto directo en la huella personal de carbono”.

Transporte: de autos de gasolina a vehículos eléctricos

Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), el transporte es una de las mayores fuentes de emisiones directas de gases de efecto invernadero en Estados Unidos, y los vehículos personales representan una parte importante de ese total. El transporte representa el 28% del total de emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos por sector económico.

La EPA indica que el automovilista promedio en Estados Unidos conduce 18.507 kilómetros (11.500 millas) al año. El auto promedio de gasolina emite 400 gramos (14 onzas) de dióxido de carbono por milla, en comparación con unos 110 gramos (3,9 onzas) de dióxido de carbono por milla en el caso de un vehículo eléctrico. Conducir un vehículo eléctrico en lugar de un auto de gasolina reduce aproximadamente 3.357 kilogramos (7.400 libras) de dióxido de carbono por persona al año, aun después de considerar las emisiones derivadas de la generación de electricidad.

Si una cantidad de estadounidenses equivalente a 1 de cada 10 conductores con licencia —o 23,77 millones de personas— hiciera ese cambio, el ahorro de emisiones sumaría cerca de 79 millones de toneladas (aproximadamente 175.000 millones de libras) de dióxido de carbono cada año, casi el 1,25% del total de emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos.

“Si un gran porcentaje de personas cambiara un poquito su forma de viajar, de repente los beneficios serían enormes”, señaló Dillon Fitch-Polse, investigador profesional y codirector de Bicycling Plus Research Collaborative de la Universidad de California, Davis.

Energía: calentar los hogares de otra manera

En casa, la calefacción suele ser una fuente invisible de uso de combustibles fósiles. En alrededor de 60 millones de hogares en Estados Unidos se utilizan hornos de gas natural de las compañías de servicios públicos, que queman combustible directamente dentro del hogar, según la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense de la Oficina del Censo de Estados Unidos.

Reemplazar un horno de gas por una bomba de calor eléctrica, que traslada el calor en lugar de generarlo mediante combustión, reduce alrededor de 830 kilogramos (1.830 libras) de dióxido de carbono por hogar al año.

Si 1 de cada 10 hogares que calientan sus casas con gas natural cambiara a bombas de calor eléctricas, el resultado sería evitar cerca de 5 millones de toneladas (unos 11.000 millones de libras) de dióxido de carbono al año, comparable a sacar 1 millón de autos de las carreteras.

“Los hogares de la gente son como pequeñas plantas de energía de combustibles fósiles que las personas manejan, y simplemente no se dan cuenta de que eso es lo que están haciendo”, afirmó Leah Stokes, profesora asociada de política ambiental de la Universidad de California, Santa Barbara. “De eso se trata realmente la acción colectiva: de que la gente entienda que hay infraestructura de combustibles fósiles justo delante de sus narices, en sus propias casas”.

Moda: comprar de segunda mano

La ropa puede parecer algo menor frente a los autos o los hornos, pero las prendas tienen una importante huella de carbono.

Una evaluación del ciclo de vida de Levi Strauss & Co. estima que producir un solo par de jeans Levi’s 501 puede emitir más de 20 kilogramos (44 libras) de dióxido de carbono, incluyendo fabricación, empaque, transporte y venta minorista.

Si 34,2 millones de personas —o el equivalente a 1 de cada 10 estadounidenses— compraran este año un par de jeans de segunda mano en lugar de uno nuevo, se evitarían cerca de 0,7 millones de toneladas (aproximadamente 1.500 millones de libras) de dióxido de carbono, equivalente a las emisiones de unos 150.000 autos a gasolina.

“Lo que puedes hacer es no tirarlo a la basura”, señaló Constance Ulasewicz, profesora emérita y docente de estudios del consumidor y la familia en la Universidad Estatal de San Francisco. “Así que se trata de reparar tu ropa para poder extender su vida útil y comprar en una tienda de segunda mano”.

Ninguna de estas acciones por sí sola puede resolver el cambio climático, pero juntas, las cifras muestran con qué rapidez se acumulan o disminuyen las emisiones cuando millones de personas se mueven en la misma dirección.

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La cobertura climática y ambiental de The Associated Press recibe apoyo financiero de múltiples fundaciones privadas. La AP es la única responsable de todo el contenido. Encuentra los estándares de la AP para trabajar con organizaciones filantrópicas, una lista de las fundaciones y las áreas de cobertura que financian en AP.org.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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