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Funcionarios de Trump se han reunido con separatistas canadienses, según un reporte

El grupo, que busca independizar la provincia canadiense de Alberta, afirma haberse reunido con “personas de muy alto nivel” del Gobierno de EE. UU., según el informe

Isabel Keane en Nueva York
“El NORAD tendría que ser modificado”: EE. UU. sobre el acuerdo con Canadá sobre los aviones de combate F-35
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Funcionarios del Gobierno de Donald Trump habrían mantenido varias reuniones secretas con separatistas canadienses de extrema derecha que quieren liberarse del resto del país.

Funcionarios estadounidenses se han reunido tres veces en Washington D. C., EE. UU., desde el pasado mes de abril con dirigentes del Proyecto para la Prosperidad de Alberta, un grupo marginal de separatistas de derecha que quieren que la provincia occidental, rica en petróleo, se independice, según informaron fuentes al periódico Financial Times.

La noticia de las reuniones furtivas llega en un momento de especial tensión entre EE. UU. y su vecino del norte. Durante un discurso en Davos en el Foro Económico Mundial, el primer ministro canadiense, Mark Carney, habló de una “ruptura” en el orden mundial, en lo que pareció un ataque velado a las políticas comercial y exterior del presidente Trump —pero sin mencionarlo por su nombre.

Las tensiones actuales solo han ayudado a los separatistas, que intentan sacar provecho de la fricción, según el informe.

“EE. UU. está muy entusiasmado con la idea de una Alberta libre e independiente”, declaró al Financial Times (FT) el asesor jurídico del grupo, Jeff Rath, tras asistir a las reuniones.

Funcionarios del Gobierno de Trump se han reunido varias veces en el último año con un grupo de separatistas canadienses de derecha, según un informe
Funcionarios del Gobierno de Trump se han reunido varias veces en el último año con un grupo de separatistas canadienses de derecha, según un informe (Anna Moneymaker/Getty Images)

“Nos encontramos con personas de muy alto nivel que abandonan nuestras reuniones para ir directamente a la Oficina Oval”, afirmó.

El grupo espera celebrar otra reunión en Washington el mes que viene para pedir una línea de crédito de 500.000 millones de dólares, que ayudaría a financiar la provincia si se aprueba un referéndum de independencia. Sin embargo, aún no se ha convocado un referéndum.

Tanto la Casa Blanca como el Departamento de Estado de EE. UU. declararon al FT que durante estas reuniones no se había adquirido ningún compromiso con el grupo.

“Los funcionarios de la Administración se reúnen con varios grupos de la sociedad civil. [Al Proyecto para la Prosperidad de Alberta] no se le ofreció tal apoyo, ni se estableció ningún otro compromiso”, declaró un portavoz de la Casa Blanca.

Asimismo, una persona familiarizada con las ideas del secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo al medio que él y su equipo no estaban al tanto de ninguna solicitud de línea de crédito, y que no planeaban involucrarse en el asunto.

Carlo Dade, portavoz de la Canada West Foundation, un laboratorio de ideas conservador de Calgary, describió al grupo separatista como “buscadores de atención”.

“Los estadounidenses están más que encantados de seguir enfrentando a los canadienses entre ellos”, afirmó Dade.

La noticia de las reuniones llega después de que la semana pasada Bessent despertara la expectación entre los separatistas de Alberta al describir la provincia, rica en petróleo, como “un socio natural para EE. UU.” durante una entrevista con el canal de streaming de derecha Real America's Voice.

Una persona familiarizada con el pensamiento del secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, dijo que no tenían conocimiento de ninguna solicitud de crédito por parte del grupo
Una persona familiarizada con el pensamiento del secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, dijo que no tenían conocimiento de ninguna solicitud de crédito por parte del grupo (AP)

“Los albertanos son gente muy independiente”, dijo Bessent, y continuó: “[Hay un] rumor de que podrían celebrar un referéndum sobre si quieren permanecer en Canadá o no”.

El Proyecto para la Prosperidad de Alberta quiere conseguir 177.000 firmas para llevar una petición de independencia a la legislatura antes de mayo. El grupo declinó decir cuántas firmas tiene actualmente.

“La inmensa mayoría de los habitantes de Alberta no están interesados en convertirse en un estado de EE. UU.”, declaró un portavoz de Danielle Smith, premier de Alberta.

Mientras tanto, una contrapetición de Alberta Forever Canada contraria a la independencia recibió 438.568 firmas antes de que finalizara el plazo el año pasado.

Las tensiones entre EE. UU. y Canadá han sido elevadas en los últimos meses. El pasado fin de semana, Trump amenazó con imponer un arancel del 100 % a los bienes importados de Canadá si el país seguía adelante con un acuerdo comercial con Pekín, incluso cuando Carney ha dicho que Canadá no tiene interés en negociar un acuerdo global con Pekín.

El impulso de Trump para adquirir Groenlandia, que es un territorio semiautónomo de Dinamarca, alarmó a Canadá, que comparte una frontera marítima de 3.000 km con el territorio. El presidente también ha cuestionado repetidamente la soberanía de Canadá, sugiriendo que se convierta en el 51º estado de EE. UU.

Trump lleva tiempo cuestionando la soberanía de Canadá, sugiriendo a menudo que el vecino del norte de EE. UU. debería convertirse en el estado número 51 de EE. UU.
Trump lleva tiempo cuestionando la soberanía de Canadá, sugiriendo a menudo que el vecino del norte de EE. UU. debería convertirse en el estado número 51 de EE. UU. (Getty)

También compartió la semana pasada en las redes sociales una imagen generada por inteligencia artificial que mostraba un mapa de EE. UU. que incluía Canadá, Venezuela, Groenlandia y Cuba como parte del territorio estadounidense.

Mientras tanto, el martes, EE. UU. dijo que podría cambiar su acuerdo de décadas del NORAD (Mando de Defensa Aeroespacial de América del Norte) con Canadá, en caso de que su Gobierno diera marcha atrás en la compra de 88 aviones de combate Lockheed Martin F-35.

El embajador de EE. UU. en Canadá, Pete Hoekstra, advirtió que si Canadá compraba menos cazas, EE. UU. “llenaría esas lagunas” con medidas en materia de seguridad.

Eso podría significar que EE. UU. tendría que comprar más cazas F-35 para su propio uso y utilizarlos para intervenir en el espacio aéreo canadiense con más frecuencia.

En virtud del actual acuerdo NORAD, EE. UU. y Canadá pueden operar en el espacio aéreo del otro para rastrear o interceptar amenazas. Sin embargo, Hoekstra sugirió que la intervención estadounidense iría aún más lejos, en caso de que el acuerdo sobre los cazas de combate cambiara, exigiendo en última instancia nuevos términos al acuerdo de la época de la Guerra Fría.

Las declaraciones de Hoekstra se producen meses después de que el Gobierno canadiense indicara que estaba “revisando” las condiciones del acuerdo sobre los aviones tras constatar que el programa era más costoso de lo previsto.

Traducción de Sara Pignatiello

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