La misteriosa caja de Jeanine Pirro: qué mostró a Trump para explicar los daños en el estanque reflectante
La oficina de Pirro mantiene un desacuerdo con la Casa Blanca sobre si los actos de vandalismo fueron los responsables de los daños en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln, una de las obras emblemáticas impulsadas por el presidente
Jeanine Pirro, aliada del presidente Donald Trump y fiscal federal para el Distrito de Columbia, habría llevado el lunes una caja con pruebas a la Casa Blanca en un intento por convencer al mandatario de que fue correcta su decisión de retirar el caso por el presunto vandalismo en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln.
Según personas familiarizadas con la reunión, la caja contenía pruebas que exculparían al exatleta olímpico David Hearn y a otras personas, al atribuir los problemas en la obra de renovación del estanque a deficiencias en la construcción y no a actos de vandalismo.
Más tarde, Pirro, exconductora de Fox News, fue vista saliendo de la Casa Blanca con una maleta con ruedas y una gran caja blanca.
The Independent se puso en contacto con la Casa Blanca y con la oficina de Pirro para solicitar comentarios.
Pirro ha sido blanco de críticas por parte de Trump y del secretario del Interior, Doug Burgum, por haber decidido el viernes retirar la demanda relacionada con el estanque reflectante. En un principio, la fiscal había acusado a Hearn de dañar "con fuerza y violencia" el revestimiento del fondo del estanque, que había sido renovado recientemente.
En un documento presentado ante un tribunal federal, los fiscales del Distrito de Columbia sostuvieron que los problemas persistentes en el estanque reflectante eran resultado de una instalación defectuosa y no de actos de vandalismo. Además, afirmaron que el Departamento del Interior había proporcionado información incompleta al inicio de este caso.
Sin embargo, el presidente Donald Trump ha seguido insistiendo en que los daños fueron causados por vándalos y el lunes criticó públicamente a Pirro por su decisión.
“Me decepcionó Jeanine Pirro. Me decepcionó muchísimo”, dijo a periodistas en el Despacho Oval. “Se vino abajo”.
“Creo que se acobardó porque el juez fue realmente duro”, agregó. “En lugar de ir contra los responsables, el juez fue contra ella y contra su oficina, y supongo que eso la hizo echarse para atrás. No sé qué demonios pasó”.
El secretario del Interior, Doug Burgum, también sostiene que los daños fueron provocados deliberadamente. El estanque reflectante ha presentado grietas y desgarros en su revestimiento, proliferación de algas y sobrecostos, pese a que la administración Trump prometió una renovación rápida y de bajo costo como parte de las celebraciones por el 250.º aniversario de Estados Unidos en Washington.
“La evidencia es clara: los vándalos han dañado el estanque reflectante en repetidas ocasiones. Algunos de esos actos incluso quedaron registrados por las cámaras”, escribió Burgum en X el sábado. “También entregamos a la Fiscalía de Estados Unidos declaraciones de expertos y testigos presenciales sobre los daños, además de toda la evidencia que nos solicitaron, con un detalle de cada una de las áreas afectadas del estanque”.
La oficina de Pirro, una de las fiscalías federales más importantes y observadas del país, ha enfrentado en los últimos meses una serie de reveses inusuales en casos considerados prioritarios para el presidente Trump.
Entre ellos, no consiguió que un gran jurado presentara cargos contra seis legisladores demócratas, a quienes la administración acusaba de haber instado a integrantes de las Fuerzas Armadas y de los servicios de inteligencia a desobedecer órdenes que consideraran ilegales.
Además, un juez federal anuló las citaciones emitidas por la oficina de Pirro para investigar al expresidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.
En las últimas semanas, Trump ha intensificado sus críticas contra funcionarios del sistema judicial que, a su juicio, no han obtenido resultados rápidos en favor de la agenda de la Casa Blanca, e incluso ha destituido a algunos de ellos.
En abril, la administración despidió a la entonces fiscal general Pam Bondi, después de que el mandatario se quejara públicamente de que, bajo su gestión, "no se estaba haciendo nada" para procesar a sus adversarios políticos, entre ellos el exdirector del FBI James Comey.
Traducción de Leticia Zampedri




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