Crecen temores de que Trump pueda demoler el Kennedy Center tras incidente con un montacargas
Congresista pide audiencia urgente por disputa sobre el control del Kennedy Center
Un día después de que Donald Trump anunciara el cierre inmediato del Kennedy Center, equipos de construcción instalaron vallas metálicas alrededor del edificio e impidieron el ingreso de trabajadores que no llevaran casco.
Una integrante del equipo legal que se opone a los intentos de Trump de poner su nombre al recinto afirmó en documentos judiciales que vio un montacargas “chocar contra los pilares del edificio y golpearlos varias veces”.
La congresista demócrata que encabeza la batalla legal solicitó una audiencia judicial de emergencia para determinar los motivos del cierre, después de que un juez federal bloqueara previamente esa posibilidad sin una orden judicial explícita. El Kennedy Center, cuya junta directiva preside Trump, podría estar “violando la orden clara e inequívoca del Tribunal”, escribieron el miércoles los abogados de la representante Joyce Beatty.
“Ante este cierre inexplicable e ilegal, es posible que los demandados pretendan tomar medidas inmediatas para hacer prácticamente imposible el acceso del público en un futuro previsible, incluso mediante la demolición de las vías públicas de acceso al edificio, y eludir así la orden judicial”, escribieron los abogados.
El cierre repentino del recinto y la instalación de barricadas naranjas despertaron temores de que el presidente no pretenda limitarse a mantener el edificio cerrado durante las renovaciones previstas, sino que pueda llegar a demolerlo por completo, una posibilidad que el Departamento de Justicia planteó por primera vez en documentos judiciales este verano.
Laura Bligh, quien participó en las protestas junto con el grupo activista Hands Off the Arts, declaró a Associated Press que temía que una parte o la totalidad del edificio pudiera ser demolida antes de que concluyera la batalla legal.
“El peor escenario posible es que aparezca una bola de demolición”, afirmó. Bligh añadió que no se puede confiar en el Gobierno de Trump: “Miren lo que hicieron con el Ala Este”.
Trump demolió el Ala Este de la Casa Blanca para dar paso a un salón de baile blindado y decorado con abundantes detalles dorados, junto a un “complejo militar” que incluye un enorme búnker subterráneo cuyo techo funciona como una “plataforma para drones”.
Horas después de la solicitud de Beatty, el juez Christopher R. Cooper ordenó al Kennedy Center que presentara una respuesta antes de las 10 de la mañana del jueves.
“El tribunal programará de inmediato una audiencia, si fuera necesario, después de revisar la respuesta”, escribió.
Por su parte, un correo electrónico enviado a todo el personal del Kennedy Center informó que el edificio principal permanecerá cerrado “con efecto inmediato” durante los próximos siete días por “problemas de seguridad”.
“La necesidad de prolongar este cierre temporal se evaluará semanalmente”, señala el mensaje.
La portavoz del Kennedy Center, Roma Daravi, también confirmó el miércoles por la mañana el cierre del recinto.
“La acumulación de fallos sistémicos en la infraestructura, producto de décadas de abandono, dejó el edificio en ruinas, y los problemas de seguridad exigen el cierre inmediato del edificio principal [del Kennedy Center]”, escribió en X.
Trump “sigue apoyando a esta gran institución estadounidense mientras las batallas legales impiden avanzar en los esfuerzos por salvarla”, añadió.
Cuando los periodistas le preguntaron el miércoles por la noche por qué necesitaba añadir su nombre al edificio, Trump respondió: “Es una pregunta muy sencilla de responder: porque es un desastre”.
“Para que el Gobierno de Trump, para que yo me involucre, para que asuma este compromiso a largo plazo y lleve adelante el proyecto, o recaude los fondos necesarios para hacerlo, creo que el Gobierno de Trump sin duda merece reconocimiento”, afirmó. “Francamente, si no lo hacemos, va a cerrar. Terminará demolido. Está en muy mal estado”.
Cerrar el recinto sin la aprobación del juez Cooper “parece violar directamente su orden”, según Norm Eisen, abogado de Beatty.
“Esto es un ataque al Estado de derecho”, afirmó en un comunicado compartido con The Independent. “La junta no puede simplemente ignorar las resoluciones del juez Cooper cuando le convenga. En este país, nadie —ni siquiera el presidente— está por encima de la ley”.
Maria Shriver, sobrina de John F. Kennedy y ex primera dama de California, calificó la situación en el Kennedy Center bajo Trump como “triste” y una “tragedia”.
En una publicación en X, afirmó que Trump parece decidido a no descansar “hasta que su nombre quede vinculado de forma permanente al de un gran presidente, a cuya memoria se dedicó este edificio”.
“Imaginen pasar los días concentrado en esto mientras se libra una guerra bajo su liderazgo”, escribió.
“Cerrar el Kennedy Center es una afrenta a la memoria del presidente Kennedy, un ataque a la autoridad del Congreso y una agresión indignante contra el sustento de los artistas y trabajadores que mantienen en funcionamiento nuestro centro cultural y se presentan en sus escenarios”, afirmó el representante Jamie Raskin el miércoles.
“Exigimos que permanezca abierto y libre de los grafitis, el vandalismo y la profanación del presidente”, añadió.
El viernes, la organización Hands Off the Arts intentará formar una cadena humana alrededor del edificio principal para enviar un mensaje “clarísimo”: “El Kennedy Center pertenece al pueblo estadounidense, no a un solo hombre”.
Traducción de Leticia Zampedri

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