Centro de detención del ICE en cuarentena por sarampión podría cerrar permanentemente
Camp East Montana abrió el verano pasado en Texas, durante el Gobierno de Trump, y desde entonces ha sido objeto de críticas por sus malas condiciones y por varias muertes registradas en el centro
Un polémico centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Texas fue puesto en cuarentena tras un brote de sarampión, lo que reavivó los pedidos para su cierre definitivo.
El Camp East Montana, ubicado en la base militar de Fort Bliss, ha estado rodeado de controversias y de varias muertes desde su apertura hace ocho meses. Tras el brote, las autoridades cerraron el acceso a visitantes y a los representantes legales de los detenidos al menos hasta el 20 de marzo.
En el centro se han detectado 14 casos activos de sarampión y 112 personas permanecen aisladas, según informó la congresista estadounidense Veronica Escobar, demócrata por El Paso, quien ha pedido su cierre permanente.
De acuerdo con The Washington Post, un documento interno del ICE señala que ya se ha redactado una carta para rescindir el contrato del campamento. El Departamento de Seguridad Nacional, sin embargo, afirma que todavía no se ha tomado una decisión definitiva.

El centro, diseñado para albergar hasta 5.000 detenidos, sufrió “crisis tras crisis” desde su apertura el año pasado, según Escobar.
“Si bien es positivo que se tome en serio el brote de sarampión, también me preocupa que una crisis evitable haya creado condiciones en las que los detenidos solo acceden a sus abogados de forma virtual”, expresó Escobar en un comunicado. “Dentro de los muros de esta ciudad de tiendas no hay más que crisis tras crisis”.
En el lugar se registraron tres muertes, entre ellas la de un migrante cubano recluido en régimen de aislamiento, cuyo fallecimiento fue calificado como homicidio en un informe de autopsia publicado en enero.
El campamento abrió en agosto pasado, después de que la administración Trump adjudicó un contrato de unos 1.200 millones de dólares a Acquisition Logistics LLC, un contratista de Virginia que hasta entonces no operaba ninguna instalación del ICE.

Escobar denunció en repetidas ocasiones las condiciones dentro del centro, incluidas numerosas acusaciones de atención médica inadecuada.
“Desde el principio me quedó claro que se ignoraban problemas médicos graves y, en algunos casos, ni siquiera existía atención para emergencias de salud”, afirmó. “El acceso a servicios básicos como higiene, limpieza y lavandería también resulta sistemáticamente deficiente”.
En septiembre, The Washington Post obtuvo un informe interno de la unidad de supervisión de detenciones del ICE en el que se detectaban 60 infracciones de las normas federales en solo 50 días.
Según el documento, las afecciones médicas no recibían seguimiento ni tratamiento. Además, faltaban procedimientos básicos para proteger al personal y a los detenidos, y los migrantes no tenían medios para comunicarse con abogados ni para recibir información sobre sus casos o presentar quejas.
El contrato vigente del centro se prolonga hasta septiembre de 2027. Sin embargo, el borrador de carta citado por The Washington Post no fija una fecha para un eventual cierre de las instalaciones.

La vocera del DHS, Lauren Bis, dijo al periódico que el departamento revisa el Camp East Montana para comprobar que cumple con las normas exigidas por la ley, aunque subrayó que “no” se ha tomado ninguna decisión sobre una posible prórroga, rescisión o adjudicación del contrato.
“El ICE siempre busca formas de mejorar nuestros centros de detención para garantizar que brindamos la mejor atención posible a los extranjeros ilegales bajo nuestra custodia”, afirmó. “El DHS somete nuestras instalaciones a rigurosas auditorías e inspecciones para asegurarse de que cumplen con nuestras estrictas normas”.
The Independent se puso en contacto con el DHS y con el contratista para solicitar comentarios.
El departamento ya había respondido en septiembre pasado a un reportaje de The Washington Post sobre el centro e insistió en que los detenidos recibían la atención adecuada.
“Estos son los hechos: cualquier afirmación de que existen condiciones ‘inhumanas’ en los centros de detención del ICE es categóricamente falsa”, afirmó entonces la subsecretaria del DHS, Tricia McLaughlin. “Todos los detenidos reciben comidas adecuadas, atención médica y la posibilidad de comunicarse con abogados y familiares. Además, ofrecer atención médica integral desde el momento en que una persona entra bajo custodia del ICE es una práctica establecida”.

El brote de sarampión en el centro se produce en un contexto más amplio, en el que Estados Unidos enfrenta la propagación más grave de esta enfermedad desde 1991.
De hecho, el año pasado se registraron 2.144 casos en 44 estados y tres muertes, todas entre personas no vacunadas. Dentro de ese panorama, Texas reportó 762 casos y dos muertes infantiles, aunque, según expertos, es probable que la cifra real sea mayor.
Al mismo tiempo, el brote en Carolina del Sur, que comenzó en enero de este año, se convirtió en uno de los más graves del país y obligó a poner en cuarentena a cientos de niños tras exposiciones en escuelas, algunos incluso en más de una ocasión.
Asimismo, esta no es la primera vez que se detecta sarampión en un centro de detención del ICE. El mes pasado, por ejemplo, se identificaron al menos dos “infecciones activas de sarampión” entre migrantes detenidos en otro centro de detención en Texas.
Ante esa situación, el ICE detuvo entonces “todo movimiento” en el Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley y puso en cuarentena a cualquier persona “sospechosa de haber estado en contacto con los infectados”, según informó el Departamento de Seguridad Nacional.
El sarampión, causado por un virus altamente contagioso que se transmite por el aire, se propaga con facilidad al respirar, estornudar o toser. Aunque la enfermedad se consideró eliminada en Estados Unidos desde el año 2000, el país ahora corre el riesgo de perder ese estatus cuando las autoridades se reúnan en noviembre de este año.
Traducción de Leticia Zampedri




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