Oficina de Mitch McConnell publica “prueba de vida” del senador; médico del Senado ofrece actualización
El senador de Kentucky, EE. UU., fue hospitalizado en junio, y tanto él como su oficina y su esposa han guardado silencio al respecto, lo que ha desatado una gran especulación sobre el estado de salud del exlíder de la mayoría
La oficina del senador estadounidense Mitch McConnell y el médico del Senado publicaron actualizaciones sobre el estado de salud del político el lunes, mientras continúan las especulaciones desenfrenadas sobre su salud en Internet y en los medios de comunicación, en medio del secretismo que el republicano de Kentucky, EE. UU., mantiene al respecto.
Mientras el presidente Donald Trump presionaba al líder de la mayoría, John Thune, para que aprobara su proyecto de ley de identificación de votantes en el Senado, un comunicado de prensa de la oficina de McConnell incluía una foto del senador (84) sonriendo junto a su esposa, la ex secretaria de Transporte Elaine Chao, en su cama de hospital.
“Sigo trabajando duro para retomar mi agenda completa de trabajo en el Senado y en Kentucky, y mantengo una intensa terapia física según las indicaciones de mis médicos”, escribió McConnell, quien lamentó no poder asistir al evento anual “Fancy Farm” en Kentucky este año como resultado de su recuperación.
“Como siempre, agradezco todos sus buenos deseos y espero volver pronto al Senado y a Kentucky”, añadió.
El médico del Senado declaró que McConnell estaba mejorando, pero que aún no tenía el alta médica. El galeno afirmó que McConnell seguía sufriendo dificultades derivadas de la poliomielitis que padeció en su infancia.

La primera hospitalización de McConnell en junio se produjo tras una caída en su domicilio, que le hizo perder el conocimiento. A sus 84 años, ya había afrontado problemas similares y en 2023 fue hospitalizado por una conmoción cerebral tras una caída en un hotel.
“El senador McConnell continúa recuperándose de una caída que sufrió en su casa en junio. Los médicos lo visitan diariamente para tratar todos los aspectos de su rehabilitación. Desde que fue dado de alta del hospital, ha mantenido un programa intensivo de fisioterapia y rehabilitación, que incluye varias sesiones diarias diseñadas para recuperar fuerza y reducir el riesgo de futuras caídas”, continuó el médico del Senado.
“Su poliomielitis infantil sigue siendo un factor importante que limita su movilidad. Todavía no tiene el alta médica para abandonar el centro de rehabilitación y regresar a la oficina”, agregó.
Los críticos de McConnell, de ambos partidos, difundieron descabelladas teorías conspirativas sobre la supuesta muerte del senador y cómo se estaba encubriendo el hecho, ya que la información sobre su estado fue escasa durante semanas después de su hospitalización inicial en junio.
Sus colegas, entre ellos el líder de la mayoría del Senado, John Thune, el líder adjunto de la mayoría, John Barrasso, y su antiguo asesor convertido en comentarista de CNN, Scott Jennings, emitieron comunicados o afirmaron públicamente haber hablado con él, con la esperanza de calmar las especulaciones.
A mediados de julio, McConnell publicó su primer comunicado extenso sobre su hospitalización, en el que afirmaba por primera vez que había sufrido una caída y compartía una foto de él y Chao sonriendo junto a su cama.

“Mis médicos han confirmado que no me fracturé ningún hueso ni sufrí una conmoción cerebral”, declaró McConnell en la actualización del 12 de julio. Prosiguió: “Tampoco tuve un infarto ni un derrame cerebral. No tengo tumores ni hemorragias. Pero perdí el conocimiento brevemente y me llevaron al hospital”.
La imagen que su oficina compartió el 12 de julio fue atacada en línea por teóricos de la conspiración, incluida una persona vinculada a la Casa Blanca y al presidente: la activista Laura Loomer. Loomer afirmó, sin pruebas, que la imagen había sido generada por inteligencia artificial; además, anteriormente había afirmado que “una fuente de alto nivel cercana a la Casa Blanca” le había dicho que McConnell tenía “muerte cerebral” y que “no iba a volver”.
Sin embargo, expertos con ojo avizor confirmaron que la foto no era falsa ni una imagen antigua que se había vuelto a compartir.
En un Senado profundamente dividido, el voto de McConnell y, por extensión, su capacidad para comparecer ante el Congreso, revisten una importancia primordial.
El exlíder republicano es un voto confiable para su partido y el presidente en la cámara alta, donde los republicanos tienen una mayoría de solo 53 a 47, pero ha utilizado su estatus y antigüedad para oponerse al Ejecutivo en momentos en que esta desafía la capacidad del Partido Republicano en el Senado para gobernar o aumentar su número de escaños, como cuando se pronunció en contra del fondo de “armamentización” del Departamento de Justicia planteado por Trump.
Tras haber sido el republicano más poderoso del Senado, McConnell ha adoptado un papel secundario desde que dejó de liderar su bancada. Esto se debe en parte a su delicado estado de salud; ahora se le ve a menudo en silla de ruedas en el Capitolio de EE. UU., y en varias ocasiones, durante las ruedas de prensa, McConnell se quedó paralizado y dejó de hablar, antes de ser escoltado por colegas preocupados.
Su mandato, que finalizará a finales de 2026, marcará el fin de una trayectoria de más de cuatro décadas en la cámara alta. McConnell no se presentó a la reelección este año, y es probable que su escaño sea ganado por otro republicano.
Traducción de Sara Pignatiello





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