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Crecen las dudas sobre la salud mental de Trump antes de su examen médico anual

Una mayoría de estadounidenses considera que Trump mostró un deterioro notable durante el último año

Trump destaca las “complicadas ecuaciones matemáticas” de su examen cognitivo
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Muchos estadounidenses siguen preocupados por la posibilidad de que Donald Trump atraviese un deterioro mental similar al que gran parte del país llegó a atribuirle a Joe Biden durante su presidencia.

En los últimos meses, las apariciones del mandatario en el Despacho Oval y en mítines por todo el país estuvieron marcadas por largas divagaciones, comentarios desconectados del tema principal y frases confusas, un estilo que el propio Trump bautizó como “The Weave” (“La Trama”). En medio de ese contexto, el presidente tiene previsto acudir este martes al Centro Médico Walter Reed para realizarse su examen físico anual. Sin embargo, todavía no está claro si se someterá a alguna de las “pruebas cognitivas” que suele mencionar durante la campaña para despejar dudas sobre su estado mental.

Aun así, los resultados de esos exámenes no parecen convencer a gran parte de la población y, según diversas encuestas, más de la mitad de los estadounidenses considera que Trump sufrió un deterioro notable durante el último año, mientras sus índices de aprobación continúan bajos y rondan el 30 % en la mayoría de los sondeos.

Durante una visita previa al hospital Walter Reed el año pasado, Trump se realizó una tomografía computarizada para detectar posibles problemas cardiovasculares. Su estado de salud lleva años bajo escrutinio público y hasta algunos de sus aliados más cercanos, como el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., bromearon en más de una ocasión sobre su afición a la comida rápida y la Coca-Cola Light. Además, en junio el presidente cumplirá 80 años.

Tras regresar a la Casa Blanca en 2025, Trump se convirtió en la persona de mayor edad en asumir la presidencia de Estados Unidos, superando por apenas unos meses el récord de Joe Biden. Desde entonces, su rutina diaria se diferenció de la de su antecesor en un aspecto clave: su constante exposición ante la prensa. Esa presencia pública le permitió mantener parte de su imagen de líder enérgico, aunque sus extensas digresiones también generaron momentos incómodos entre invitados y funcionarios de su propia administración mientras hablaba de asuntos aparentemente aleatorios.

Solo cuatro de cada diez estadounidenses creen que Trump tiene la agudeza mental necesaria para ser presidente, según una encuesta de ‘The Washington Post’ e Ipsos
Solo cuatro de cada diez estadounidenses creen que Trump tiene la agudeza mental necesaria para ser presidente, según una encuesta de ‘The Washington Post’ e Ipsos (Getty Images)

La tendencia de Trump a hablar sobre el salón de baile que planea construir en la Casa Blanca refleja con claridad esa dinámica. Además de organizar conferencias de prensa sorpresa centradas en el proyecto, el presidente suele desviarse del tema para mencionarlo durante reuniones de gabinete televisadas, donde sus colaboradores se turnan para elogiarlo.

A finales de marzo, por ejemplo, un evento en la Oficina Oval derivó en un extenso discurso sobre la supuesta agilidad mental de Trump. Todo comenzó cuando el mandatario lanzó críticas contra el gobernador de California, Gavin Newsom —considerado uno de los posibles aspirantes demócratas para las elecciones de 2028— y llegó a insinuar que su dislexia estaba relacionada con una falta de inteligencia.

“Soy el único presidente que se sometió a una prueba cognitiva. La hice tres veces. Para mucha gente es bastante difícil. Para mí no lo fue, aunque sí se trata de una prueba cognitiva”, afirmó Trump durante la reunión.

Luego añadió: “Empieza con preguntas sencillas, pero después se vuelve más complicada. Al final, muy pocas personas pueden responder esas preguntas. Incluye ecuaciones matemáticas muy complejas y cosas por el estilo”.

Además, una encuesta de Reuters/Ipsos publicada en abril reveló que el 51 % de los estadounidenses cree que las facultades mentales de Trump se deterioraron entre 2025 y principios de 2026. El mismo sondeo también indicó que solo una cuarta parte de la población considera que el presidente tiene un carácter equilibrado.

Solo cuatro de cada diez estadounidenses creen que Trump tiene la agudeza mental necesaria para ser presidente, según una encuesta de ‘The Washington Post’ e Ipsos
Solo cuatro de cada diez estadounidenses creen que Trump tiene la agudeza mental necesaria para ser presidente, según una encuesta de ‘The Washington Post’ e Ipsos

Ese mismo mes, una encuesta de The Washington Post e Ipsos reveló que solo cuatro de cada diez estadounidenses creen que Trump posee la agudeza mental necesaria para ejercer la presidencia, lo que representó una caída de siete puntos respecto a meses anteriores. Además, el sondeo mostró un aumento de la preocupación por su estado de salud física.

Los temores sobre una posible inestabilidad de Trump crecieron esta primavera, después de que legisladores demócratas pidieran a miembros del Gabinete evaluar un proceso para destituirlo mediante la Enmienda 25 tras una publicación en Truth Social en la que el presidente amenazó con “acabar” con la “civilización” iraní.

En particular, las declaraciones del presidente sobre Irán reflejaron un tono cada vez más errático y frustrado, mientras el conflicto —que la Casa Blanca prometió resolver en pocas semanas— se extendió durante meses. Aunque existe un alto el fuego frágil, la administración insiste en que un acuerdo de paz más amplio estaría cerca, justo cuando junio se aproxima.

La situación también se ve agravada por la desconfianza que muchos mantienen hacia el equipo médico de la Casa Blanca.

“Después de una década de engaños, negaciones y evasivas por parte de distintas administraciones y médicos de la Casa Blanca sobre las evaluaciones presidenciales, mis expectativas son bastante bajas”, declaró a The Washington Post Jeffrey Kuhlman, exmédico presidencial que trabajó con los tres mandatarios anteriores al primer mandato de Trump. “Al menos espero que esta vez sean transparentes y honestos”.

Por su parte, un cardiólogo que anteriormente trabajó para el exvicepresidente Dick Cheney aseguró al mismo medio: “Parece que este Gobierno no quiere reconocer ningún problema físico, pero las personas mayores desarrollan afecciones médicas y el presidente tiene casi 80 años”.

Traducción de Leticia Zampedri

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