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La visita de Trump a un dentista fuera de la Casa Blanca genera nuevas dudas sobre su salud

El hecho llama la atención porque la Casa Blanca cuenta con su propia clínica dental, lo que alimenta especulaciones sobre su estado físico

Graig Graziosi en Washington, D. C.
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El presidente Donald Trump volvió a generar dudas sobre su estado de salud tras someterse a un procedimiento dental durante el fin de semana y acudir a su dentista habitual, en lugar de utilizar la clínica de la Casa Blanca.

El mandatario estuvo en Florida para asistir a varios eventos, incluido un torneo del PGA Tour en su club de golf en Doral. El sábado, un informe del grupo de prensa que cubre la Casa Blanca indicó que Trump acudió a su dentista en ese estado para una cita programada. En enero, ya había realizado una visita similar, pese a que la Casa Blanca cuenta con su propia clínica dental, según USA Today.

Otros presidentes han recurrido a las instalaciones médicas de la Casa Blanca; por ejemplo, el expresidente Joe Biden utilizó el quirófano para someterse a un tratamiento de conducto.

The Independent solicitó comentarios a la Casa Blanca.

Trump, quien cumplirá 80 años el próximo mes, ha estado en el centro de diversas preocupaciones sobre su salud. A comienzos de este año, los hematomas en sus manos generaron especulaciones sobre posibles afecciones. Además, desde su regreso a la Casa Blanca, han surgido comentarios constantes sobre su estado mental. A esto se suma la hinchazón en sus tobillos, visible en imágenes recientes durante su viaje a Florida.

El presidente Donald Trump y su hijo Donald Trump Jr. caminan por el jardín sur de la Casa Blanca. Trump visitó a un dentista en Florida durante el fin de semana y, a su regreso, fue visto con aparentes tobillos hinchados
El presidente Donald Trump y su hijo Donald Trump Jr. caminan por el jardín sur de la Casa Blanca. Trump visitó a un dentista en Florida durante el fin de semana y, a su regreso, fue visto con aparentes tobillos hinchados (Getty)

El sábado, Trump apareció en fotografías junto a su hijo, Donald Trump Jr. En las imágenes se observó hinchazón en sus tobillos, probablemente asociada a una insuficiencia venosa crónica que le diagnosticaron en julio pasado.

Según la Clínica Cleveland, “la insuficiencia venosa crónica daña las válvulas de las venas, lo que provoca que la sangre se acumule en las piernas”. Como consecuencia, “aumenta la presión en las venas y aparecen síntomas como hinchazón y úlceras”.

En enero, Trump declaró a The Wall Street Journal que intentó usar medias de compresión para tratar el problema, pero dejó de hacerlo porque “no le gustaban”.

A lo largo de los años, Trump tomó algunas decisiones médicas poco habituales. Una de las más comentadas es su consumo de aspirina. Según The Daily Beast, ingiere 325 miligramos al día, una dosis superior a la recomendada por los médicos.

Cuando le preguntaron por qué, respondió que la aspirina era “buena para diluir la sangre” y que no quería que “la sangre espesa circule por su corazón”.

En otra ocasión, atribuyó los hematomas en sus manos, en parte, a un efecto secundario de ese consumo. Por su lado, la Casa Blanca sostuvo que la decoloración se debía a apretones de manos frecuentes y enérgicos.

Pese a las constantes preguntas sobre su salud, Trump ha insistido en que se encuentra en perfectas condiciones, tanto físicas como mentales.

Durante una cena privada de recaudación de fondos a comienzos de este año, mencionó a su exmédico de la Casa Blanca, Ronny Jackson, hoy congresista republicano por Texas. Según relató, el médico afirmó que él era “por mucho” el más saludable de los últimos tres presidentes de Estados Unidos.

“Recibió muchas críticas por eso”, dijo Trump. “Le preguntaban: ‘¿Quién es el más sano de los tres?’ y él respondía: ‘El presidente Donald J. Trump, sin duda. Si no comiera comida basura, viviría hasta los 200 años’. Y me cae muy bien ese tipo”.

Esa comparación incluye al expresidente Barack Obama, quien practicaba baloncesto y golf con regularidad —actividad que también comparte Trump— y mantuvo un peso cercano a los 82 kilos durante su mandato.

En 2018, Jackson afirmó ante la prensa que la salud cardíaca de Trump era “excelente” y destacó sus “genes increíbles”, según reportó CNN.

Por otro lado, Trump también se refirió a las imágenes en las que aparece con los ojos cerrados durante ruedas de prensa en el Despacho Oval. Aseguró que los fotógrafos lo captaron en medio de parpadeos y explicó a The Wall Street Journal que a veces cierra los ojos porque “le resulta muy relajante” y porque algunas reuniones le parecen “aburridas”.

Trump ha negado las afirmaciones de que se queda dormido con frecuencia durante reuniones
Trump ha negado las afirmaciones de que se queda dormido con frecuencia durante reuniones (Getty)

Uno de los médicos anteriores de Trump, Harold Bornstein, le entregó durante la campaña un informe de salud muy favorable, en el que aseguró que el republicano “sería la persona más sana elegida para la presidencia”. Sin embargo, Bornstein, quien murió en 2021, afirmó después que el propio Trump redactó el documento. Según dijo a CNN: “Él dictó toda la carta. Yo no la escribí. Simplemente fui improvisando sobre la marcha”.

En 2021 también surgieron reportes que indicaban que Trump estuvo más enfermo de lo que se informó cuando recibió tratamiento por COVID-19 en el Centro Médico Walter Reed el año anterior.

De cara al futuro, el próximo hito médico relevante en su carrera política será su chequeo anual. Este control ya presenta un retraso de casi un mes, ya que el último se realizó el 11 de abril de 2025.

Traducción de Leticia Zampedri

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