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Análisis

Trump transforma el 250.° aniversario de Estados Unidos en un homenaje a sí mismo con una pelea de UFC en la Casa Blanca

¿Qué mejor reflejo del momento que vive Estados Unidos que inaugurar su 250.° aniversario con un ególatra organizando peleas en jaulas? Holly Baxter analiza el contraste entre lo que el país merece y lo que recibe

What to expect from Trump's birthday UFC fight on the White House lawn
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Hay muchas formas en que un hombre de 80 años puede celebrar su cumpleaños: un brunch tranquilo en familia, un cupón para Home Depot o, quizá, un gigantesco octágono de acero conocido como "La Garra" instalado en el jardín de su casa para una función de la UFC, seguido de una batalla legal de alto perfil.

Hace cuatro años, Joe Biden optó por el brunch. Su esposa compartió en Instagram una foto en la que aparecían junto a sus hijos y nietos, alrededor de un pastel de coco. "Una celebración de cumpleaños perfecta, llena de mucho amor", escribió entonces.

¡Quién iba a decir que estaba equivocada!

Porque hace falta un octogenario muy particular para mirar el Jardín Sur de la Casa Blanca y pensar: esto necesita una pelea en jaula. Mejor aún, con Adam Sandler entre los invitados. Es una idea desconcertante y, al mismo tiempo, novedosa, que resume a la perfección la forma en que a este presidente le gusta gobernar.

Por desgracia, Sandler no asistirá a la gran velada de la UFC. Según reportes, varios invitados cancelaron su presencia, entre ellos el propio actor, Dwayne "The Rock" Johnson y Jared Leto. A ellos se suman los aguafiestas de Virginia que presentaron una demanda para intentar frenar el evento.

Pero incluso sus detractores tendrían que admitir que pocas imágenes describen mejor el momento que atraviesa Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump que la de un grupo de personas encerradas en una jaula.

Trump celebrará sus 80 años con una pelea de UFC en la Casa Blanca, aunque varias figuras ya cancelaron su asistencia
Trump celebrará sus 80 años con una pelea de UFC en la Casa Blanca, aunque varias figuras ya cancelaron su asistencia (Trump celebrará sus 80 años con una pelea de UFC en la Casa Blanca, aunque varias figuras ya cancelaron su asistencia)

Y si estás buscando un regalo de cumpleaños para Donald Trump y para Estados Unidos, ambos jóvenes en términos históricos y escandalosamente viejos en términos humanos, no hace falta pensar demasiado. El mercado ya tiene la respuesta. ¿Qué se le regala al hombre que lo tiene todo? Más inflación, por supuesto.

Mientras los precios alcanzaban sus niveles más altos en años, el presidente dejó escapar un pequeño detalle el miércoles: dijo que "le encanta la inflación". Otro ejemplo de ese pensamiento rompedor y original que, al parecer, necesitábamos en un país que pasó demasiado tiempo entretenido con celebraciones discretas y salvaguardias democráticas.

Una inflación estancada en el 4,2 % no parece suficiente. Para Donald, quizá podríamos llevarla al 6 %. Imaginen su entusiasmo. ¿Cuarenta dólares por una docena de huevos? Se le llenan los ojos de lágrimas. ¿Gasolina a ocho dólares el galón? ¡Directo a la jaula!

Tal vez, después de todo, esta sea la evolución natural de la República. Lo que comenzó como un experimento con una nueva forma de gobierno, salpicado de duelos ocasionalmente brutales, terminó convirtiéndose en… un experimento con una nueva forma de gobierno, salpicado de duelos ocasionalmente brutales.

Todos vimos Hamilton. Aquellos hombres no dedicaban sus días a inclinarse ante burócratas tediosos para hablar de reglas y regulaciones. ¡Ellos redactaron las reglas y regulaciones! Rompieron con el orden establecido y escribieron un guion nuevo. ¡Fuera el rey, los colonos al mando, Dana White como rostro de Estados Unidos y LA INFLACIÓN ES BUENA!

Y, además, ¿qué proponen realmente los críticos? ¿Un pastel con velas? Por favor. Esto es Estados Unidos. Si cumples 80 años mientras ocupas el cargo más poderoso del mundo, adelante: celebra con peleas por títulos, pantallas gigantes, suficiente pirotecnia como para avergonzar a un espectáculo de monster trucks y una regla que prohíba pescar con anzuelo. Si no te gusta, simplemente no lo veas.

¿Y qué ocurre con los estadounidenses comunes? Esos que no son Donald Trump y no cuentan con una enorme extensión del césped de la Casa Blanca ni con un desfile de hombres aceitados peleando como gladiadores en sus cumpleaños. Bueno, esos progresistas que tanto se quejan tendrán que espabilar. Conviene recordar para quién está pensada esta gran familia y, sobre todo, quién ocupa el centro de la celebración.

¿Acaso no pueden perdonarle al abuelo una pequeña guerra en Oriente Medio y la consiguiente crisis económica? ¿Justo en su cumpleaños?

Sí, si el abuelo quiere peleas en jaula, algo de inflación y una que otra crisis geopolítica, ¿quiénes somos nosotros para negárselo? Solo queda confiar en que la misma mala suerte que parece acompañarlo a cada evento deportivo al que asiste —lo sentimos, Knicks— haga acto de presencia en su propia fiesta. Porque todos cosechamos lo que sembramos, pero ni siquiera Estados Unidos merece algo así.

Traducción de Leticia Zampedri

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