Por qué Trump desairó a Machado, la líder opositora venezolana, luego de que ella le ganara el Nobel de la Paz
Según una fuente en Washington, Machado habría llegado al poder si hubiese cedido el Nobel a Trump
La líder opositora venezolana María Corina Machado ha pasado meses intentando ganarse el respaldo de Donald Trump. Sin embargo, todo indica que el presidente de Estados Unidos está dispuesto a dejarla de lado.
Machado lideró una exitosa campaña electoral contra el derrocado mandatario Nicolás Maduro en 2024, pese a estar inhabilitada para ocupar cargos públicos. Desde entonces, ha sido ampliamente reconocida como la figura con mayor legitimidad popular para encabezar la transición en Venezuela.
No obstante, Trump —quien fue superado por Machado en la carrera por el Premio Nobel de la Paz en diciembre— se ha pronunciado en contra de que la dirigente caraqueña, de 58 años, asuma el poder en el país sudamericano. Actualmente, Machado permanece en Noruega desde que recibió el galardón en octubre, aunque ha expresado su deseo de regresar a Venezuela una vez se concrete la salida definitiva de Maduro.
“Creo que sería muy difícil para ella ser la líder”, declaró Donald Trump el sábado, pocas horas después de que Nicolás Maduro fuera capturado por fuerzas estadounidenses durante una operación nocturna. “No tiene apoyo interno ni respeto dentro del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto que se necesita”, añadió.

Según informaron dos fuentes de la Casa Blanca a The Washington Post, el presidente perdió interés en respaldar a María Corina Machado luego de que esta aceptara el Premio Nobel de la Paz. Aunque la dirigente opositora dedicó el galardón a Trump tras recibirlo, su decisión fue considerada un “pecado máximo” por uno de los funcionarios.
“Si lo hubiera rechazado y hubiera dicho: ‘No puedo aceptarlo porque le pertenece a Donald Trump’, hoy sería la presidenta de Venezuela”, afirmó una de las fuentes.
Machado, sin embargo, ha reiterado su intención de compartir el premio con Trump, aunque aún no ha dado un paso formal para hacerlo.
“Todavía no ha ocurrido”, declaró en una entrevista con Fox News. “Pero me encantaría poder decirle personalmente que el pueblo venezolano, porque este es un premio del pueblo venezolano, quiere dárselo y compartirlo con él”.
Los comentarios de Donald Trump generaron sorpresa en el entorno de María Corina Machado, según reveló al Washington Post una persona cercana a su equipo. Una figura de la oposición consultada por el medio reconoció que las declaraciones fueron difíciles de asimilar, pero agregó: “En cualquier transición hay sacrificios que deben asumirse”.
Sin embargo, la tensión entre Machado y la Casa Blanca no es nueva. Incluso antes de la salida de Nicolás Maduro del poder, la relación ya atravesaba un momento complicado, de acuerdo con distintos reportes.

Según The New York Times, el secretario de Estado, Marco Rubio, se manifestó en contra de respaldar a la oposición venezolana, al considerar que ello podría desestabilizar aún más al país y requerir una mayor presencia militar estadounidense. Una fuente familiarizada con el documento citado por el diario aseguró que esa postura estaba respaldada por informes clasificados de la CIA.
En la misma línea, The Wall Street Journal informó que una evaluación de inteligencia realizada por la CIA concluyó que los principales aliados de Maduro —incluida Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia el lunes— estaban mejor posicionados para liderar un gobierno de transición en Caracas y mantener la estabilidad en el corto plazo.
Ese análisis, según el reporte, habría sido clave para que Trump decidiera respaldar a Rodríguez en lugar de Machado, a quien se percibe sin apoyo dentro de las fuerzas armadas ni de otros sectores de poder.
En el informe también se advierte que tanto Machado como Edmundo González —su candidato sustituto, quien obtuvo más de dos tercios de los votos en las elecciones de 2024— enfrentarían serias dificultades para consolidar su legitimidad, debido a la resistencia de los servicios de seguridad aún leales al régimen, así como de grupos vinculados al narcotráfico y otros actores políticos.
Además, altos funcionarios estadounidenses se habrían mostrado cada vez más frustrados con Machado en el último año, al considerar exageradas sus afirmaciones sobre un supuesto debilitamiento del régimen de Maduro y su inminente colapso. Esa percepción alimentó el escepticismo en Washington sobre su capacidad real para derrocar al gobierno.

El aparente deterioro de la relación entre la Casa Blanca y María Corina Machado comenzó, según distintas versiones, casi de inmediato tras la asunción de Trump a su segundo mandato en enero pasado.
Previo a una visita a Caracas, el enviado especial de Trump, Richard Grenell, solicitó reunirse en persona con Machado. Sin embargo, la líder opositora rechazó el encuentro y, en su lugar, propuso una conversación telefónica. Ese episodio marcó el inicio de una relación que, con el paso de los meses, se fue deteriorando.
De acuerdo con fuentes consultadas, Grenell se mostró frustrado por la falta de un plan claro por parte de Machado para garantizar el ascenso al poder de Edmundo González. Por su parte, Machado habría expresado malestar por lo que consideró una postura tibia de Grenell ante el régimen de Nicolás Maduro, al no calificarlo abiertamente como ilegítimo.
Actualmente, tanto Trump como Rubio centran sus esfuerzos en colaborar con Delcy Rodríguez, aliada de Maduro y exvicepresidenta, quien juró como presidenta interina el lunes.
Un dirigente opositor consultado señaló que los próximos días serán clave para determinar si Rodríguez mantendrá un estilo de gobierno similar al de Maduro o si, por el contrario, impulsará una “transición suave” hacia un modelo más alineado con los intereses de Estados Unidos, lo cual implicaría desplazar a los sectores más duros del oficialismo.
Traducción de Leticia Zampedri






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