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El mismo elefante salvaje regresa durante 14 años y mata a cuatro miembros de una familia

Un elefante tristemente célebre ha matado a 25 personas desde 2010

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Un elefante salvaje que regresó en repetidas ocasiones a un asentamiento humano en Nepal mató a cuatro integrantes de una misma familia durante un periodo de 14 años. El caso volvió a poner sobre la mesa el manejo de la vida silvestre en un país que enfrenta un creciente conflicto entre personas y animales.

El animal, conocido como Dhurbe, mató a los padres de Shanichara Bote cerca del Parque Nacional de Chitwan en 2012.

Por temor a otro ataque, Bote se mudó con su familia a la zona de Jagatpur, al otro lado del río Rapti, a varios kilómetros de distancia.

Sin embargo, a principios de este mes, Dhurbe llegó hasta el nuevo asentamiento y mató a Ashika Bote, de 25 años, nuera de Shanichara Bote, y a Bharat Bote, su nieto de cuatro años.

"Creíamos que cruzar un río caudaloso nos mantendría a salvo. Pero, después de tantos años, el mismo elefante nos encontró otra vez, entró en nuestra casa y se llevó a mi nuera y a mi pequeño nieto", dijo Bote al Kathmandu Post. "Ya no tenemos adónde huir".

Abinash Thapa Magar, oficial de información del Parque Nacional de Chitwan, afirmó que Dhurbe ha matado al menos a 25 personas desde 2010, lo que lo convierte en uno de los elefantes considerados problemáticos más vigilados de la región.

Imagen de referencia. Un elefante descansa bajo un árbol en Sauraha, en el distrito de Chitwan, a unos 150 kilómetros al suroeste de Katmandú, Nepal
Imagen de referencia. Un elefante descansa bajo un árbol en Sauraha, en el distrito de Chitwan, a unos 150 kilómetros al suroeste de Katmandú, Nepal (AFP/Getty)

Entre las víctimas de Dhurbe también hubo dos militares que participaban en operaciones contra la caza furtiva dentro del parque.

"Hemos estado utilizando un collar de rastreo satelital para monitorear los movimientos de este elefante macho extremadamente agresivo", dijo Magar. "Nuestros registros muestran que el 4 de julio su ubicación se encontraba justo en los alrededores del lugar del ataque".

Los expertos señalan que el comportamiento de Dhurbe refleja un problema más amplio en las zonas donde la expansión de los asentamientos humanos coincide con los hábitats tradicionales de los elefantes.

Los elefantes machos suelen abandonar la manada al alcanzar la madurez. Los ejemplares dominantes pueden expulsar a los más jóvenes, que pasan a vivir solos en los límites de los bosques y las aldeas, donde aumentan las posibilidades de encontrarse con personas.

En la región de Chure-Tarai, en Nepal, la superposición entre las comunidades humanas y el hábitat de los elefantes ha aumentado. El Plan de Acción para la Conservación del Elefante 2025-2035 señala que más de la mitad del hábitat potencial de estos animales en la región se encuentra fuera de las áreas protegidas.

Solo en la zona de Chitwan, 127 personas murieron en ataques de animales salvajes durante los últimos once años y medio.

Hace 14 años, después de que Dhurbe mató a los padres de Shanichara Bote, las autoridades lanzaron un operativo para capturar o abatir al elefante. Desplegaron a 93 soldados, que le dispararon dos veces y lo hirieron. Sin embargo, nunca lograron encontrarlo.

El animal reapareció en 2016 y, posteriormente, recibió un collar de rastreo. Como ese dispositivo dejó de funcionar, las autoridades le colocaron un segundo collar en 2020 y un tercero en 2023. El sistema envía una actualización de su ubicación cada hora.

Bote y otros vecinos aseguraron que Dhurbe había permanecido en los alrededores del asentamiento durante varios días antes del ataque más reciente.

"Este animal sigue un ciclo natural y regresa a los pueblos cada año, por lo que las autoridades del parque saben con anticipación cuándo estará en la zona", dijo Lal Bahadur Dawadi, presidente del Comité de Consumidores de la Zona de Amortiguación de Ghailaghari, al Kathmandu Post.

Según los reportes, durante el ataque la esposa de Bote logró salvar a otros integrantes de la familia al prender fuego a la paja seca que estaba junto a la vivienda. Sin embargo, la casa quedó destruida.

Ahora, la familia de Bote está integrada por nueve personas y, según afirman, ya no tiene adónde ir.

Traducción de Leticia Zampedri

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