La OMS advierte de que una crisis “sin precedentes” en Oriente Próximo podría “descontrolarse”
Mientras continúan los bombardeos en Irán, Líbano y los países del Golfo, Bel Trew, corresponsal jefe de la Organización Mundial de la Salud, explica en Beirut su temor a que el conflicto desemboque en una guerra química, nuclear o radiológica
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que Oriente Próximo se encuentra inmerso en una catástrofe “sin precedentes” que podría “descontrolarse”, mientras Estados Unidos, Irán e Israel desencadenan el mayor intercambio de disparos desde que estalló la guerra.
Donald Trump señaló en repetidas ocasiones que la campaña de bombardeos de Estados Unidos contra Irán podría terminar pronto, diciendo a Axios el miércoles que no quedaba “prácticamente nada” a lo que apuntar.
Pero, junto con Israel, Estados Unidos siguió atacando a Irán, incluidos ataques contra sus instalaciones petrolíferas, y envió nubes tóxicas ardientes sobre Teherán en lo que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, calificó de “nuestro día más intenso de ataques”.
Irán, por su parte, disparó misiles y aviones no tripulados contra objetivos en todo Israel y el Golfo, incluida una base estadounidense en Kuwait, mientras Israel bombardeaba los suburbios y el centro de Beirut durante toda la noche. Según Líbano, al menos siete personas murieron en los intensos ataques contra el camino costero de la ciudad, un paseo marítimo donde las familias desplazadas dormían a la intemperie.

La Dra. Hanan Balkhy, directora de la agencia sanitaria de la ONU, advirtió de “consecuencias sin precedentes y duraderas” en la región si las hostilidades continúan intensificándose, y añadió que la OMS se estaba preparando “para riesgos químicos, radiológicos, nucleares y biológicos”.
Ahora preocupa la devastación medioambiental. Dijo que la OMS había recibido múltiples informes de “lluvia negra” cargada de petróleo esta semana en Irán, después de que Teherán se viera ahogada en humo negro el lunes, cuando una refinería de petróleo fue afectada.
“No tiene precedentes. Se trata de una escalada multinacional y multirregional”, declaró a The Independent.
“Puede descontrolarse y provocar daños aún mayores mediante una guerra química, nuclear o radiológica, que tendrá un impacto sin precedentes y duradero en el medio ambiente y en las personas que irá más allá de los países implicados.
Realmente tenemos que hacer un llamamiento a todos para que vuelvan a la diplomacia, las negociaciones y los debates, y se abstengan de la guerra y de los ataques, ya sea a la sanidad o al medio ambiente”.
Trump trató repetidamente de tranquilizar a los mercados esta semana asegurando que la campaña estadounidense sobre Irán, que desencadenó el conflicto en toda la región, terminará pronto. Dijo a Axios que solo quedaba “un poco de esto y aquello” por golpear en Irán, y añadió: “Cuando quiera que termine, terminará”.

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y los ataques de Teherán contra los países vecinos del Golfo no solo provocaron desplazamientos masivos, muerte y destrucción, sino que golpearon la economía mundial, ya que Irán bloqueó los envíos a través de la arteria petrolífera más importante del mundo, el estrecho de Ormuz.
En Líbano, Israel prosiguió por décimo día su ofensiva contra Hezbolá, grupo militante libanés respaldado por Irán, que había disparado contra Israel en respuesta al asesinato por Israel del líder supremo iraní.
Israel ordenó la evacuación de amplias zonas de Líbano, lo que obligó a cerrar cinco hospitales, según declaró el ministro de Sanidad del país a The Independent. Además, añadió que el sistema sanitario se encontraba en dificultades, ya que más de 800.000 personas fueron desplazadas y más de 600 murieron, según el último recuento.
El país ya se tambaleaba por las secuelas de la guerra de 2024 con Israel y un colapso financiero sin precedentes hace cinco años.
“Necesitamos medicamentos específicos, como kits quirúrgicos y botiquines de primeros auxilios, de la comunidad internacional”, declaró el ministro Rakan Nassereddine mientras se encontraba en una escuela del centro de Beirut convertida en campamento para los desplazados del sur.
El principal llamamiento es que dejen de atacar a civiles, a los servicios médicos, al sector médico y a las ambulancias”, añadió.

Israel lanzó una nueva oleada de ataques contra el suburbio sur de Beirut e impactó durante la noche en un barrio residencial del oeste de la ciudad.
En ese lugar, Faysal, de 55 años y padre de dos hijos, describió cómo fue arrojado de su cama cuando un ataque israelí hizo estallar el lateral del edificio frente al suyo al amanecer.
Pocos días antes, Faysal había huido de su pueblo, en el sur asolado por la guerra, a lo que creía que era la relativa seguridad de este barrio de Beirut.
“Vimos cómo se derrumbaba todo lo que había aquí”, dijo, de pie en una calle sembrada de trozos de cristal de edificios destruidos y coches aplastados.
“Todo el mundo corría, la gente llevaba a sus hijos en brazos y corría por las calles destruidas. Era un espectáculo aterrador. Ya no hay zonas seguras”.
El veterano cirujano plástico británico-palestino Ghassan Abu-Sittah, que trabajó en Gaza y actualmente se encuentra en Líbano tratando a algunos de los niños más gravemente heridos, afirmó que no había ni siquiera un “atisbo de esperanza” de que la ofensiva israelí estuviera amainando.

“Realmente está en sus comienzos”, continuó, añadiendo que Líbano no era capaz de hacerle frente.
“Mi temor es que los israelíes hagan lo que estaban haciendo en Gaza, y lo que hicieron en la guerra anterior, que es empezar a eliminar un hospital tras otro para aumentar la presión reduciendo la capacidad del sistema sanitario”.
Abu-Sittah dijo que el problema se agravaba por el hecho de que los países de la región que habían intervenido antes ahora no podían hacerlo porque también estaban bajo fuego.
“En la guerra anterior intervino la Media Luna Roja qatarí. La Media Luna Roja kuwaití intervino. Ahora todo el mundo está metido en sus propios problemas, y estamos en un punto en el que apenas se oye hablar de nada”.
*Con información adicional de Rana Najjar
Traducción de Olivia Gorsin







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