“Delfines kamikaze”: ¿el arma secreta de Irán? Hegseth responde a informes
El secretario de Defensa de EE. UU. se negó a confirmar o desmentir si EE. UU. poseía cetáceos con capacidades de combate, pero aseguró que Irán no los tenía
Una sesión informativa del Pentágono sobre Irán el martes dio un giro inesperado cuando el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, se vio obligado a desmentir la afirmación de que Irán ha entrenado delfines marinos para llevar a cabo ataques suicidas contra las fuerzas estadounidenses y el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz.
Durante una rueda de prensa en el Pentágono, junto al general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, Hegseth fue preguntado sobre los “informes de delfines kamikaze” que han aparecido en algunos medios de comunicación después de que Irán afirmara que podría utilizar armas no usadas hasta entonces en el conflicto que ya dura dos meses. La BBC informó en el año 2000 que Teherán había comprado delfines entrenados para operaciones militares.
Caine al principio pareció incrédulo y dijo: “No he oído hablar de lo de los delfines kamikaze”, antes de bromear: “¿Te refieres a tiburones con rayos láser?”, en una referencia a la película de 1997 Austin Powers: el agente internacional del misterio, en la que uno de los personajes de Mike Myers, el Dr. Evil, se queja de que no pudo conseguir “tiburones con malditos rayos láser en la cabeza” y se vio obligado a conformarse con “lubinas mutantes” equipadas con láser.
Hegseth abordó entonces la pregunta, que parecía provenir de un informe anterior del periódico The Wall Street Journal sobre los esfuerzos de Irán por encontrar maneras de romper el bloqueo impuesto por Trump al estrecho.
“No puedo confirmar ni desmentir si tenemos delfines kamikaze, pero sí puedo confirmar que ellos [Irán] no los tienen”, dijo Hegseth.

El secretario de Defensa añadió: “Es lo que es”.
El alocado intercambio se produjo minutos después de que Hegseth afirmara que la operación estadounidense para proteger el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz era una operación “separada y distinta” de la guerra contra Irán, lanzada por el presidente Donald Trump hace más de dos meses, y advirtiera a Teherán que no atacara ningún tráfico comercial estadounidense o internacional que transitara por esa vía marítima clave.
Hegseth declaró a los periodistas que la misión, denominada “Proyecto Libertad” por el Departamento de Defensa, tiene como objetivo “restablecer el libre flujo del comercio a través del estrecho de Ormuz” en medio del vertiginoso aumento de los precios del petróleo como resultado del cierre efectivo del estrecho por parte de Irán.
“Para que quede claro, esta operación es independiente y distinta de la Operación Furia Épica. El Proyecto Libertad es de carácter defensivo, de alcance limitado y de duración temporal, con una única misión: proteger a los buques mercantes inocentes de la agresión iraní”, afirmó.
Hegseth también declaró a los periodistas que las fuerzas estadounidenses que participan en el Proyecto Libertad no entrarán en el espacio aéreo ni en las aguas territoriales iraníes, calificando tales acciones de “innecesarias”.
“No buscamos confrontación. Pero tampoco se puede permitir que Irán bloquee el paso de países inocentes y sus mercancías por una vía marítima internacional. Irán es el claro agresor: ha acosado a embarcaciones civiles, amenazando indiscriminadamente a marineros de todas las naciones y utilizando un punto estratégico crucial para su propio beneficio económico”, expresó.
Asimismo, describió los intentos de Teherán de cobrar peajes por el paso seguro a través del punto estratégico como una “extorsión internacional” que “[culminaría] con el Proyecto Libertad”, el cual colocaría una “poderosa cúpula roja, blanca y azul sobre el estrecho” en forma de destructores estadounidenses, junto con “cientos de aviones de combate, helicópteros, drones y aeronaves de vigilancia, que supervisan las 24 horas del día, los siete días de la semana, para garantizar la seguridad de los buques comerciales pacíficos”.
Paradójicamente, el jefe del Pentágono también afirmó que el “bloqueo férreo” de EE. UU. contra Irán “[seguía] en pleno vigor”, al tiempo que repetía la afirmación del Gobierno, planteada por primera vez la semana pasada, de que el frágil alto el fuego entre EE. UU. e Irán “no ha terminado”.
La afirmación del secretario de Defensa de que la nueva operación estadounidense es “independiente y distinta” de la guerra y el bloqueo en curso se produce días después de que la guerra que la Administración ha denominado Operación Furia Épica alcanzara los 60 días, lo que provocó que se hiciera un llamado a Trump a obtener el consentimiento del Congreso para continuar las operaciones o retirar las fuerzas estadounidenses.
El viernes, Trump envió una carta a los líderes de la Cámara de Representantes y del Senado afirmando que las hostilidades entre EE. UU. e Irán habían “terminado”, a pesar de que el bloqueo, que constituye un acto de guerra según el derecho internacional, continúa.

Una ley de la época de la Guerra de Vietnam, la Resolución sobre los Poderes de Guerra, exige que el presidente de EE. UU. solicite y obtenga permiso del Congreso para continuar cualquier hostilidad después de 60 días, con la posibilidad de una única prórroga de 30 días con el único propósito de retirar las tropas de dichas hostilidades.
El presidente y sus principales asesores afirmaron inicialmente que el alto el fuego con Irán suspendía ese plazo de 60 días, a pesar de que no existía ningún precedente legal o histórico para tal interpretación de la ley, vigente desde hace décadas.
Sin embargo, aunque afirmó que la guerra con Irán había terminado de facto, Hegseth dijo que Trump se reservaba el derecho de reanudar los combates y que las fuerzas estadounidenses permanecían “listas para defender a [su] gente, [sus] barcos, [sus] aviones y esta misión, sin dudarlo”, mientras trabajaban para proteger el transporte marítimo.
También describió la misión estadounidense en el estrecho como “temporal” y argumentó que “[sus] socios, aliados y el resto del mundo” debían “dar un paso al frente en el momento oportuno” para asumir la protección del transporte marítimo comercial.
Por su parte, Trump ha amenazado con que Irán “será borrado de la faz de la tierra” si los buques estadounidenses que guían a los barcos a través del estrecho de Ormuz son atacados, intensificando sus amenazas de eliminar la civilización iraní mientras los países ponen a prueba un frágil alto el fuego durante la guerra que ya dura varias semanas.
El mandatario también anunció enTruth Social que Teherán había “lanzado ataques contra naciones no relacionadas”, incluyendo un buque de Corea del Sur, al tiempo que instaba a Seúl a “unirse a la misión”.
“Hemos derribado siete lanchas pequeñas o, como ellos las llaman, lanchas rápidas. Es todo lo que les queda. Aparte del barco surcoreano, hasta el momento no se han registrado daños al atravesar el estrecho”, agregó.
Al anunciar el domingo la nueva iniciativa estadounidense, Trump dijo que la misión “liberaría a personas, empresas y países que no han hecho absolutamente nada malo” en lo que describió como un “gesto humanitario” para reiniciar el tráfico marítimo a través del estrecho.
“¡Son meros espectadores neutrales e inocentes! Por el bien de Irán, Oriente Medio y EE. UU., les hemos dicho a estos países que guiaremos a sus barcos fuera de forma segura de estas vías navegables restringidas, para que puedan continuar con sus negocios con libertad y eficacia”, escribió.
Según el Comando Central de EE. UU., la operación desplegará 15.000 soldados, más de 100 aeronaves y destructores de misiles guiados.
La arriesgada maniobra estadounidense para reabrir la vía fluvial al tráfico marítimo comercial se produce en un momento en que los estadounidenses están abrumadoramente descontentos con la gestión de la economía estadounidense por parte de Trump y su Partido Republicano, en medio del vertiginoso aumento de los precios del combustible como resultado de la guerra que él mismo inició.
Una encuesta de los medios Washington Post y ABC News publicada el domingo mostró que Trump obtuvo un 66 % de desaprobación en el tema de la guerra con Irán, mientras que un porcentaje aún mayor, el 76 % de los encuestados, dijo que desaprobaba cómo había manejado el aumento de los precios, en comparación con el 23 % que lo aprueba.
Alrededor del 65 % de los encuestados dijeron que desaprobaban su gestión de la economía estadounidense, y el 72 % lo señalaron específicamente por cómo ha manejado la inflación.
Sin embargo, Trump ha restado importancia a la caída en picado de sus cifras de popularidad, y dijo a los asistentes a un evento en Florida durante el fin de semana que volvería a iniciar la guerra con Irán si tuviera la oportunidad de repetir lo ocurrido en los últimos meses.
“Lo volvería a hacer, pero pensé que las cifras serían mucho peores. Pensé que la bolsa caería mucho más. Pensé que los precios del petróleo subirían mucho más”, dijo.
Según la AAA (Asociación Automovilística Estadounidense), el precio promedio de un galón de gasolina en EE. UU. es de 4,44 dólares, casi $1,50 más que en esta misma época el año pasado.
Trump desestimó las subidas de precios, calificándolas de temporales, y afirmó el viernes en un acto en la Casa Blanca que el precio de la gasolina bajaría drásticamente “en cuanto [terminara] la guerra”.
“El precio caerá en picado. Hay muchísimo. Está por todas partes, esparcido por todos los océanos del mundo, y bajará”, dijo.
Traducción de Sara Pignatiello







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