Informe afirma que EE. UU. e Israel planeaban impulsar a un exlíder iraní tras la guerra
Según informes, Mahmoud Ahmadinejad habría resultado herido durante un ataque israelí contra su vivienda destinado a liberarlo del arresto domiciliario
Según un informe publicado por The New York Times, Estados Unidos e Israel habrían evaluado impulsar al expresidente Mahmoud Ahmadinejad como nuevo líder de Irán en medio de la reciente guerra.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por el diario, el plan fue diseñado por Israel y discutido con el propio Ahmadinejad. Sin embargo, la iniciativa terminó frustrándose tras la escalada del conflicto.
En las últimas semanas, Donald Trump ya había hablado sobre la posibilidad de promover un “cambio de régimen” en Irán y reemplazar a la vieja estructura de poder por “alguien desde dentro” del sistema iraní.
Hasta ahora, no obstante, no estaba claro quién podía ocupar ese lugar en un eventual escenario posterior a la caída del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei.
En paralelo, Ahmadinejad desapareció de la vida pública después de resultar herido en un ataque israelí contra su vivienda en Teherán, ocurrido —según distintos reportes— durante un supuesto intento por sacarlo del arresto domiciliario.
Además, durante el operativo murieron tres miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica que integraban su equipo de seguridad.
En un primer momento circularon versiones que afirmaban que el expresidente había muerto. Más tarde, sin embargo, otros informes señalaron que seguía con vida. Desde entonces, no se conocen detalles oficiales sobre su estado de salud ni sobre su paradero.
Ahmadinejad gobernó Irán entre 2005 y 2013.
Un colaborador cercano al exmandatario confirmó al New York Times que Ahmadinejad interpretó el ataque contra su vivienda como un intento de rescate. Además, informes previos publicados por The Atlantic ya habían sugerido que la operación formaba parte de una especie de “misión de extracción”.
Según el diario estadounidense, el supuesto plan para derrocar al actual gobierno iraní e instalar a Ahmadinejad integraba una estrategia más amplia y escalonada destinada a imponer un liderazgo más alineado con los intereses de Washington y Tel Aviv.
Por el momento, The Independent informó que se comunicó tanto con la Casa Blanca como con el ejército israelí para solicitar comentarios sobre las versiones difundidas.
Ante las consultas del New York Times, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, evitó referirse directamente al supuesto plan de cambio de régimen o al rol de Ahmadinejad, aunque defendió los objetivos de la ofensiva militar.
“Desde el principio, el presidente Trump fue claro sobre las metas de la Operación Furia Épica: destruir los misiles balísticos de Irán, desmantelar sus instalaciones de producción, hundir su armada y debilitar a sus aliados”, afirmó Kelly.

“Las fuerzas armadas de Estados Unidos alcanzaron o incluso superaron todos los objetivos previstos, y ahora nuestros negociadores trabajan para asegurar un acuerdo que desmantele las capacidades nucleares de Irán”, afirmó la portavoz de la Casa Blanca.
La posible elección de Ahmadinejad como figura para un eventual cambio de régimen resulta muy llamativa por su historial de confrontación con Occidente. Durante su presidencia se convirtió en uno de los líderes iraníes más hostiles hacia Israel y Estados Unidos, y llegó a reclamar que Israel fuera “borrado del mapa”.
Con el paso de los años, sin embargo, también comenzó a distanciarse del poder iraní. En distintas ocasiones criticó al gobierno del ayatolá Ali Khamenei y cuestionó el respaldo de Teherán a Rusia en la guerra de Ucrania, al advertir que Vladimir Putin no obtendría “ningún logro” del conflicto.
En los últimos tiempos, además, las autoridades iraníes habían limitado sus movimientos en medio de las protestas masivas que sacudieron al país y que, según organismos de derechos humanos, dejaron miles de muertos.
Ahmadinejad intentó volver a competir por la presidencia, pero el régimen rechazó su candidatura.
Al mismo tiempo, varios integrantes de su círculo más cercano quedaron bajo sospecha por presunto espionaje a favor de Israel y países occidentales. Entre ellos aparece su exjefe de gabinete, Esfandiar Rahim Mashai, quien fue juzgado en 2018.
Traducción de Leticia Zampedri







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