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Cómo la energía solar y eólica están salvando al mundo del caos por la guerra con Irán

Los análisis desmienten la narrativa del “resurgimiento del carbón” que cobró fuerza tras el cierre del estrecho de Ormuz

Stuti Mishra Asia Climate Correspondent
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Según análisis publicados el miércoles, la energía solar y la eólica ayudaron a amortiguar los peores efectos de la crisis energética provocada por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

En ese contexto, los datos muestran que la caída en la generación a partir de gas, tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, se compensó con niveles récord de energía solar y eólica, y no con un aumento del uso de carbón.

De hecho, según el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, la generación global de electricidad a partir de combustibles fósiles cayó un 1 % interanual en marzo. Fuera de China, la generación con carbón bajó un 3,5 % y la de gas un 4 %, mientras que la solar creció un 15 % y la eólica un 7,6 %. Además, ningún país reactivó centrales de carbón ni pospuso su cierre durante ese periodo.

En la misma línea, un análisis independiente de la consultora Bombay Strategy, basado en datos de Kpler, mostró que las importaciones globales de carbón en marzo cayeron a su nivel más bajo en cinco años, con una reducción interanual del 7,6 %, hasta 102,8 millones de toneladas.

Estos datos contradicen la idea de un “resurgimiento del carbón”, que cobró fuerza después de que países como Corea del Sur, Japón y Tailandia anunciaran medidas para prolongar el uso de sus centrales ante la escasez de gas en Oriente Medio.

Si bien en Asia algunos gobiernos parecían apostar nuevamente por el carbón, como India, que pidió operar las plantas a máxima capacidad, Corea del Sur, que eliminó límites, y Japón, que extendió el uso de centrales antiguas, los datos apuntan en otra dirección.

Lauri Myllyvirta, analista principal del centro de investigación, explicó que estas medidas tienen un impacto limitado. “En la mayoría de los países, las centrales de carbón ya operan cerca de su capacidad máxima, por lo que hay poco margen para aumentar la generación en el corto plazo”, afirmó.

Además, señaló que las decisiones de Japón y Corea del Sur solo elevarían la generación entre un 1 % y un 2 % y de forma temporal.

De hecho, el aumento del carbón en esos países no se vinculó con la crisis en Ormuz, sino con una menor actividad de sus plantas nucleares, lo que dejó espacio para incrementar la producción con carbón.

En paralelo, otros países avanzaron en sentido contrario. Reino Unido, India, Sudáfrica, Alemania, Países Bajos y Turquía cubrieron el aumento de la demanda con energías limpias, al tiempo que redujeron el uso de carbón y gas.

Así, a diferencia de crisis energéticas anteriores, que solían impulsar el consumo de carbón como alternativa más barata, esta vez los datos apuntan a un cambio de tendencia.

El experto en energía Hozefa Merchant afirmó: “Los datos del comercio de carbón en marzo muestran una reacción muy distinta a la escasez de GNL de la que anticipaba el lobby del carbón”
El experto en energía Hozefa Merchant afirmó: “Los datos del comercio de carbón en marzo muestran una reacción muy distinta a la escasez de GNL de la que anticipaba el lobby del carbón” (Getty)

Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, los envíos diarios de carbón por vía marítima aumentaron un 9,7 % en las dos primeras semanas y se mantuvieron en torno al 9,4 % durante el mes siguiente, según Bombay Strategy. En cambio, tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, los envíos cayeron un 2,5 % en los primeros 14 días y luego se recuperaron hasta ubicarse apenas un 0,5 % por encima de los niveles previos a la guerra al cabo de 40 días, donde se estabilizaron.

“Los volúmenes de comercio de carbón de marzo cuentan una historia muy distinta sobre cómo el mundo responde a la escasez de GNL frente a lo que anticipaba el lobby del carbón”, afirmó Hozefa Merchant, director global de energía de Bombay Strategy.

A diferencia de lo ocurrido en 2022, durante la guerra entre Rusia y Ucrania, cuando la escasez de GNL impulsó compras masivas de carbón por vía marítima, esta vez los volúmenes totales han disminuido. Una de las claves es que el mundo cuenta ahora con mucha más capacidad de energía renovable que entonces.

Según ambos análisis, el cambio responde al fuerte despliegue de energías limpias desde la última gran crisis. Entre 2022 y 2025, se sumaron más de 2.000 gigavatios de capacidad renovable a nivel global. Solo la energía solar y eólica añadida en 2025 podría generar alrededor de 1.100 teravatios-hora al año, aproximadamente el doble de la electricidad que producía el GNL que transitaba por el estrecho de Ormuz antes del bloqueo.

“El crecimiento récord de la generación mundial de energía limpia, en particular la solar y la eólica, ayudó a mitigar el impacto de la última crisis de los combustibles fósiles”, afirmó Myllyvirta. Además, señaló que el aumento de la electricidad limpia compensó la caída del gas tras el bloqueo del estrecho de Ormuz y evitó un repunte del carbón. “Para reducir los efectos de la crisis actual y evitar que este tipo de episodios se repitan, es clave acelerar la transición energética global”, sostuvo.

Aun así, la crisis sí tuvo efectos en algunos mercados. Por ejemplo, en China se registró un desplazamiento del gas hacia el carbón en las provincias costeras, aunque con impacto limitado, ya que el gas representa apenas el 3 % de su generación eléctrica. Asimismo, Malasia y Filipinas aumentaron sus importaciones de carbón en busca de alternativas más económicas al GNL, mientras que Pakistán mostró un incremento más marcado, aunque desde niveles bajos.

Merchant advirtió que los datos de marzo ofrecen solo una primera señal. “Se trata de una crisis en curso y la situación puede cambiar”, dijo. “Pero, por ahora, no hay indicios de un aumento repentino en la demanda de carbón”.

En ese sentido, Myllyvirta señaló que el panorama para nuevas inversiones en combustibles fósiles sigue siendo poco alentador, en parte porque estos proyectos tardan años en desarrollarse. “El estrecho se reabrirá en algún momento y, para entonces, la expansión de las energías limpias y la electrificación habrán reducido de forma significativa la demanda de combustibles fósiles, lo que generará un exceso de oferta en el mercado global”, explicó. “Un mercado volátil y sobreabastecido no ofrece una base sólida para invertir”.

Traducción de Leticia Zampedri

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