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Lista ‘The Climate 100’ 2026

Erin Brockovich habla sobre su lucha contra los centros de datos construidos en secreto

Antes de la publicación de la lista Climate 100 de The Independent a finales de este mes, celebramos a algunos de los homenajeados. El trabajo de Brockovich, que contribuyó a ganar una demanda ambiental de 333 millones de dólares en la década de los 90, dio lugar a una exitosa película protagonizada por Julia Roberts. Ahora, según le cuenta la activista a David Callaway, su atención se centra en el creciente problema de los centros de datos

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Han pasado más de 30 años desde que Erin Brockovich hizo historia —e inspiró una película— al enfrentarse a una de las mayores compañías eléctricas de Estados Unidos y ganar una demanda por contaminación de aguas subterráneas de 333 millones de dólares en nombre de un pequeño pueblo de California. La gente sigue escribiéndole correos electrónicos con preocupaciones medioambientales.

La primavera pasada, notó un aumento repentino en los correos electrónicos de un pequeño condado de Pensilvania preocupado por el crecimiento repentino de un gran centro de datos de inteligencia artificial en su comunidad. Los centros de datos son enormes almacenes repletos de potentes computadoras que se utilizan para gestionar servicios digitales, desde la transmisión de películas hasta la banca en línea. Hay más de 4.000 en EE. UU., la mayor cantidad del mundo. El Reino Unido y Alemania le siguen con más de 500 cada uno.

Existe preocupación por la enorme cantidad de energía y agua que consumirán los nuevos centros de datos, así como por las aguas residuales que producen y que se vierten de nuevo al medio ambiente.

Tras recibir esos correos electrónicos, Brockovich elaboró rápidamente un mapa digital de los centros de datos de todo el país y, en 72 horas, había recibido quejas por email de todos los estados de EE. UU. Ahora, la cifra asciende a una docena de países.

“Lo que todas las denuncias tienen en común es que hablan de secretismo, de falta de transparencia hacia la gente sobre lo que está sucediendo”, dice Brockovich, y continúa: “Las facturas de agua de la gente están subiendo. Las facturas de electricidad están subiendo. Incluso los impuestos sobre la propiedad están subiendo. Están cambiando las leyes de zonificación. Algunos dicen que los ayuntamientos están intentando confiscar sus propiedades para instalar cables de transmisión”.

El mapa del centro de datos de Brockovich muestra actualmente más de 9.200 quejas, procedentes de los 50 estados de EE. UU.

Texas es el estado con mayor número de quejas, seguido de Ohio y Virginia. Según el último recuento, las quejas están relacionadas con 112 centros de datos en funcionamiento, 143 en construcción y 128 en fase de propuesta, de un total de más de 4.000 centros de datos en todo el país.

Brockovich (66) se encuentra ahora en el centro de uno de los problemas ambientales de más rápido desarrollo en EE. UU.; uno que incluso amenaza con trastocar las elecciones de mitad de mandato para el Congreso en noviembre. “Es un tema bipartidista. Afecta a todos”, dijo, y añadió: “Sin duda, la política estará involucrada”.

Tras meses de creciente indignación, muchas alcaldías están empezando a comprender la situación. Ya están en vigor más de 500 moratorias sobre nuevos centros de datos, una de ellas declarada por la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul. Sin embargo, según Brockovich, algunos ayuntamientos que intentan paralizar proyectos se enfrentan a demandas multimillonarias por parte de las empresas tecnológicas. Esto les dificulta aún más mantener su postura.

Erin Brockovich en 2001, coincidiendo con el estreno de la película sobre su labor
Erin Brockovich en 2001, coincidiendo con el estreno de la película sobre su labor (AFP/Getty)

Brockovich añade que no tiene nada en contra de la IA, y argumenta que el potencial de esta nueva tecnología ya se ha descontrolado. Reconoce que incluso la utiliza para obtener información de las empresas de tecnología y de IA, que rara vez mencionan sus intenciones más allá de sus planes de crecimiento. Sin embargo, afirma que la velocidad con la que las empresas están construyendo estas operaciones masivas es algo que debería preocupar a toda la comunidad.

Muchos de los centros de datos se están construyendo en zonas afectadas por la sequía, lo que agrava aún más la amenaza a los derechos y el acceso al agua. Esta construcción se produce en un momento en que las empresas de IA —desde OpenAI hasta Meta, pasando por Google y SpaceX de Elon Musk— compiten por desarrollar la tecnología, mientras los inversores les ofrecen grandes sumas de dinero en la bolsa de valores y la Administración de Donald Trump las presiona para que dominen el mercado antes que China.

“No entiendo esta prisa repentina”, dice Brockovich, y agrega: “Es como si creyeran que hay una oportunidad que está a punto de esfumarse”.

Este fenómeno se ha comparado con la burbuja puntocom de hace veinticinco años, y muchos temen que también conduzca a un colapso espectacular en algún momento si la tecnología y los beneficios no se desarrollan como se espera. A medida que continúa la carrera por desarrollar la IA, muchos de estos gigantes tecnológicos han recurrido al gas natural para alimentar sus centros de datos en lugar de energías renovables más limpias, porque el gas es más barato y accesible.

Brockovich afirma que su objetivo es lograr que las empresas y los gobiernos locales den un paso atrás y evalúen cuál podría ser el impacto ambiental real de la construcción de centros de datos antes de seguir adelante.

Para mucha gente, el cambio climático y el calentamiento global siempre han sido términos vagos, explica, razón por la cual probablemente nunca antes habían tenido repercusión en la política nacional. Pero los centros de datos están “dando vida” al tema para todos.

“Hay demasiado en juego para todos nosotros. La gente ya está bastante enfadada. Quizás, después de todo, los centros de datos sean lo que nos una”, añade Brockovich.

The Independent dará a conocer su lista ‘Climate 100de 2026 el 20 de septiembre.

Traducción de Sara Pignatiello

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