Cómo duermes puede influir en las enfermedades que tendrás al envejecer
Pasar más tiempo en la fase REM del sueño se asocia con un menor riesgo de desarrollar 83 enfermedades, entre ellas insuficiencia cardíaca, demencia y Parkinson
Un amplio estudio realizado con casi 100.000 personas reveló que no solo importa cuánto dormimos, sino también cómo dormimos, y que determinados patrones de sueño podrían estar relacionados con el riesgo de desarrollar decenas de enfermedades en el futuro.
Investigaciones anteriores han demostrado que dormir entre seis y ocho horas por noche se asocia con un menor riesgo de padecer diversas afecciones, entre ellas diabetes y enfermedades cardíacas. Sin embargo, todavía se sabe relativamente poco sobre la relación entre las distintas fases y los patrones del sueño y la salud a largo plazo.
Una de las principales limitaciones de estos estudios es que suelen basarse en los hábitos de sueño que declaran los propios participantes, datos que no siempre coinciden con las mediciones objetivas y dificultan establecer con precisión la relación entre los patrones de sueño y la salud.
Para superar esta limitación, investigadores de la Universidad de Pekín, en China, analizaron los datos de salud de 95.559 personas del Biobanco del Reino Unido, una base de datos que reúne información biológica, genética y sobre el estilo de vida de unos 500.000 voluntarios. Como parte del estudio, los participantes llevaron durante siete días y siete noches consecutivos acelerómetros de muñeca que permitieron registrar de forma objetiva sus patrones de sueño.

Los investigadores analizaron cuánto tiempo pasaban los participantes en cada fase del sueño —REM, profundo y ligero—, además de la duración total del descanso, el tiempo que permanecían despiertos después de conciliar el sueño y las variaciones en sus patrones de una noche a otra.
Tras un seguimiento promedio de nueve años, revisaron los historiales médicos de los participantes para determinar si existía alguna relación entre estos patrones y más de 1.000 enfermedades.
Los resultados mostraron que pasar más tiempo en la fase REM se asociaba con un menor riesgo de desarrollar 83 enfermedades, entre ellas insuficiencia cardíaca, demencia y Parkinson. Una mayor duración del sueño profundo, por su parte, se relacionó con un menor riesgo de siete afecciones, incluidas la diabetes tipo 2 y la depresión clínica.
En cambio, una mayor irregularidad en los horarios de sueño y pasar más tiempo despierto después de haberse dormido se relacionaron con un mayor riesgo de problemas como ansiedad y trastornos por consumo de sustancias.
Los resultados también mostraron que la duración del sueño era importante. El menor riesgo se observó entre quienes descansaban habitualmente entre seis y ocho horas, mientras que dormir menos de cinco se relacionó con 37 afecciones y superar las ocho horas también se asoció con determinados problemas de salud.

“Para la mayoría de estas afecciones, el menor riesgo se observó entre quienes dormían de seis a ocho horas”, escribieron los investigadores.
Sin embargo, advirtieron que el estudio es observacional, por lo que los resultados no permiten determinar si los patrones de sueño son la causa directa de las diferencias observadas en el riesgo de desarrollar enfermedades.
“Los hallazgos aportan nuevas pruebas de que dormir entre seis y ocho horas puede favorecer la salud de los adultos de mediana y avanzada edad, posiblemente debido a una distribución más adecuada de las distintas fases del sueño”, señalaron los autores.
“Mantener una duración del sueño de entre seis y ocho horas podría reducir el riesgo de desarrollar múltiples enfermedades y aportar nuevos elementos para promover hábitos saludables y prevenir problemas de salud”.
Traducción de Leticia Zampedri






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