Determinan que inusual fósil casi completo de hace 30 millones de años pertenece a un perro primitivo

Los cánidos prehistóricos eran más bajos y robustos que los perros modernos y no estaban hechos para correr

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Durante décadas, se creyó que un fósil hallado sepultado en una roca y preservado en la colección de un museo de Oregón, EE. UU., pertenecía a un antepasado de una oveja o un cerdo.

Pero los científicos han descubierto ahora que se trata de los restos más completos hasta la fecha de un antiguo pariente del perro que datan de hace más de 30 millones de años.

Según paleontólogos de la Universidad de Michigan, pertenecen a un cánido anterior a la Edad de Hielo llamado Mesocyon coryphaeus.

Los cánidos se originaron en Norteamérica hace unos 40 millones de años, en una época en la que el terreno del continente estaba compuesto por densos bosques.

Según los investigadores, los primeros cánidos del continente pertenecían a una familia llamada Hesperocyon, que eran escaladores “bastante buenos”, a diferencia de los perros modernos.

Ilustración del cánido prehistórico ‘Mesocyon’ persiguiendo a una presa
Ilustración del cánido prehistórico ‘Mesocyon’ persiguiendo a una presa (Servicio Nacional de Parques de EE. UU./Roger Witter)

Según un estudio publicado en la revista Journal of Palaeontology, el Mesocyon surgió unos 10 millones de años después, durante un período de enfriamiento global.

Los científicos intentaron comprender si tenían alguna adaptación similar a la de los perros modernos, y descubrieron que los cánidos prehistóricos definitivamente no estaban hechos para correr.

“La respuesta es casi con toda seguridad que no. Mesocyon también tiene huesos más robustos en general. Es más bajo y corpulento”, dijo Anne Kort, una de las autoras del estudio de la Universidad de Michigan.

En la década de los 90, los investigadores extrajeron cuidadosamente el fósil y la roca que lo rodeaba, lo envolvieron en una capa de yeso para protegerlo y, posteriormente, separaron la cabeza para exhibirla, y determinaron que se trataba de una especie de perro.

Más adelante, en la década de 2010, los científicos descubrieron el resto del esqueleto y se dieron cuenta de lo completo que estaba. Solo le faltaban la cola y partes de las manos y los pies del animal.

A lo largo de los años, los investigadores compararon características del esqueleto con otros fósiles de perros, como la forma de los dientes y el cráneo del fósil.

Descubrieron que también tenía un crecimiento óseo hereditario en el extremo de las muñecas llamado osteocondroma, que se encuentra en aproximadamente el 60 % de los fósiles de perros más antiguos.

“Lo más curioso es que incluso tenía el báculo, es decir, el hueso del pene. Eso significa que sabemos con certeza que era un macho”, dijo Kort.

Uno de los ejemplares más completos de ‘Mesocyon coryphaeus’ descubiertos hasta la fecha fue hallado con todas sus partes, salvo la cola y algunas partes de las manos y los pies
Uno de los ejemplares más completos de ‘Mesocyon coryphaeus’ descubiertos hasta la fecha fue hallado con todas sus partes, salvo la cola y algunas partes de las manos y los pies (Universidad de Michigan)

Análisis posteriores revelaron que el can prehistórico podía rotar sus antebrazos, lo que indicaba su capacidad para agarrarse y trepar.

La evidencia fósil sugiere que el Mesocyon ocasionalmente caminaba apoyando los talones en el suelo, en lugar de sobre las puntas de los pies, como lo hacen los perros hoy en día.

“Este fósil no es el tatarabuelo de nuestros perros actuales, porque toda esa línea evolutiva se extinguió por completo. Y con esa extinción, perdimos todo un tipo de ecología canina que ya no se ve”, explicó Kort.

Traducción de Sara Pignatiello

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