2.000 voluntarios participan restaurando el esqueleto de un enorme anfibio prehistórico

ANFIBIO PREHISTÓRICO
ANFIBIO PREHISTÓRICO (AP)

Voluntarios armados con cinceles, cepillos y gafas protectoras van quitando poco a poco la roca que cubre los huesos de un enorme anfibio prehistórico en un laboratorio de paredes de cristal en la planta baja del Centro de Ciencias Copérnico, en Varsovia.

Al otro lado del ventanal, los visitantes observan cómo avanza el trabajo sobre el esqueleto de casi 6 metros (20 pies) de largo. Los niños señalan con entusiasmo mientras los padres contemplan a la criatura a la que alguna vez pertenecieron esos enormes huesos.

La minuciosa restauración forma parte de un inusual proyecto público de ciencia. Más de 2.000 voluntarios están ayudando a científicos polacos a restaurar el esqueleto del Mastodonsaurus, un temible depredador acuático de alrededor de los albores de la era de los dinosaurios.

El trabajo es meticuloso. Hay que separar el hueso de la roca circundante milímetro a milímetro con un cincel neumático, cuya aguja va desprendiendo suavemente la roca, mientras luz ultravioleta revela dónde termina el hueso y dónde empieza la roca que lo rodea.

Los voluntarios son gerentes, personal de limpieza, tatuadores; no geólogos ni paleontólogos. Reciben capacitación y equipo especial de protección antes de comenzar sesiones de cincelado de dos horas bajo supervisión.

“Me imagino que esos huesos estuvieron bajo tierra durante 240 millones de años y yo soy el primer ser humano en la Tierra en tocarlos”, dice Tatyana Kozyk, coordinadora de los equipos de voluntarios. “Todavía estoy tratando de asimilar esta experiencia”.

Un antiguo depredador acuático

El Mastodonsaurus, uno de los anfibios más grandes que hayan existido, vivió hace unos 240 millones de años durante el Triásico Medio, cuando estaban apareciendo los primeros dinosaurios, pero antes de que llegaran a dominar la Tierra. Era un cazador de emboscada bajo el agua, y se alimentaba principalmente de peces y anfibios más pequeños.

Los científicos creen que podía llegar a medir hasta 6 metros (20 pies) de largo. Tenía una cabeza ancha y plana, mandíbulas largas y dientes cónicos afilados; su aspecto se parecía al de un cocodrilo, aunque pertenecía a una rama distinta del árbol evolutivo de los vertebrados.

Cuando la restauración esté completa, será el más grande exhibido en un museo en cualquier parte del mundo, afirmó Tomasz Sulej, paleontólogo y profesor del Instituto de Paleobiología de la Academia Polaca de Ciencias. Su esqueleto pesa 1.300 kilogramos (2.865 libras).

A Sulej y a su colega Wojciech Pawlak, de la Facultad de Geología de la Universidad de Varsovia, se les atribuye el descubrimiento del esqueleto en el sur de Polonia en 2023 y la idea de invitar a voluntarios para ayudar en su restauración.

Sulej señala que no se conocen otros esqueletos de Mastodonsaurus de este tamaño en ninguna otra parte del mundo, y que el hallazgo promete ayudar a los científicos a aprender más sobre la especie.

“La estructura del cuerpo es diferente de lo que conocíamos hasta ahora”, comentó. “Esta es información completamente nueva para el mundo científico”.

Sulej indicó que se han encontrado otros esqueletos de Mastodonsaurus en otros lugares, incluidos Alemania y Rusia, pero miden de 2 a 3 metros (6,5 a 10 pies) de largo.

Una oportunidad para reflexionar sobre el pasado y el futuro

Dorota Serafin, una gerente de 51 años de Varsovia que participa como voluntaria en el proyecto, manifestó que trabajar con el esqueleto de un animal antiguo es una experiencia que al mismo tiempo resulta “relajante y filosófica, incluso mística”.

Serafin expresó que planea regresar para otras sesiones y, con el tiempo, llevar a su familia al Copérnico cuando se exhiba el esqueleto restaurado, algo que se espera para octubre o noviembre.

Además de la impactante experiencia de tocar los restos de un animal que vivió hace cientos de millones de años, el contacto con el Mastodonsaurus ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el futuro, dijeron quienes participan en el proyecto.

El anfibio habitó las aguas de la Tierra después de la mayor extinción masiva conocida y justo antes de que aparecieran los dinosaurios. Mientras la humanidad contempla los efectos potencialmente catastróficos del cambio climático, Sulej sostiene que la historia del Mastodonsaurus ofrece algo de esperanza.

“El Mastodonsaurus vivió después de la gran extinción, lo que demuestra una cosa: que la naturaleza siempre se las arregla”, señala Sulej. “No es cierto que los humanos puedan destruir la vida en este planeta. La naturaleza y la vida siempre encuentran maneras de sobrevivir”.

___________

Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

Thank you for registering

Please refresh the page or navigate to another page on the site to be automatically logged inPlease refresh your browser to be logged in