El hallazgo de un fósil ayuda a confirmar el tamaño real del megalodón
Un fósil sugiere que el megalodón pudo haber depredado al tiburón peregrino
El redescubrimiento de un fósil de megalodón que permaneció perdido desde la década de 1980 aportó nuevos datos sobre el estilo de vida de este gigantesco tiburón, incluido que podía alcanzar hasta 24 metros de longitud.
Los investigadores analizaron un conjunto de vértebras de Otodus megalodon, la especie de tiburón prehistórico que habitó los océanos del mundo entre hace 15 y 3,6 millones de años.
El fósil corresponde a un ejemplar que vivió hace unos 10,8 millones de años. Fue descubierto a finales de la década de 1970 en una cantera de arcilla explotada comercialmente en Gram, Dinamarca.
Las vértebras se conservaron inicialmente en el Museo Geológico de Copenhague, pero desaparecieron cuando el espécimen fue trasladado fuera del laboratorio donde se estudiaba. Durante años, solo quedaron fotografías como registro de su existencia.
Sin embargo, a finales de la década de 2010, un integrante del personal del museo encontró unas cajas con fósiles que contenían las vértebras del megalodón que se creían perdidas.

Un nuevo análisis de las vértebras confirmó que los megalodones podían alcanzar una longitud máxima de 24,3 metros y un peso cercano a las 94 toneladas.
"El redescubrimiento de estas vértebras fue una verdadera alegría, porque confirma de manera empírica el diámetro máximo de 23 centímetros descrito anteriormente en la literatura científica", afirmó el autor principal del estudio, Kenshu Shimada, de la Universidad DePaul, en Chicago.
"Este ejemplar no solo representa la vértebra de tiburón más grande conocida hasta ahora, sino también la vértebra de pez más grande registrada, hasta donde sabemos", añadió Shimada, cuyo estudio fue publicado en la revista Palaeontologia Electronica.
Hasta ahora, los científicos no han encontrado un esqueleto completo de megalodón.
"Como los tiburones tienen un esqueleto de cartílago, sus restos rara vez se conservan en el registro fósil, a excepción de sus dientes, que están altamente mineralizados", explicó Trine Sørensen, otra de las autoras del estudio.
La nueva estimación de 24,3 metros se obtuvo a partir del diámetro de las vértebras y de su comparación con otros restos fósiles de gran tamaño.
"Si bien nuestro modelo de crecimiento sugiere que el megalodón pudo haber alcanzado una longitud ligeramente mayor, los 24,3 metros representan, por ahora, la estimación científicamente más sólida para Otodus megalodon", concluyó Shimada.

En el estudio, los científicos analizaron las bandas de crecimiento anual presentes en las vértebras del megalodón, similares a los anillos que se forman en los árboles.
Las tomografías computarizadas revelaron que este ejemplar tenía al menos 64 años cuando murió.
"Las enormes vértebras del megalodón son de gran importancia porque el tamaño es clave para comprender la biología, el papel ecológico y la distribución geográfica de este gigantesco depredador extinto", explicó Mette Elstrup, coautora del estudio.
En el mismo yacimiento donde se encontraron las vértebras del megalodón, los investigadores también hallaron fragmentos de estructuras asociadas a las branquias y pequeñas escamas de otro tiburón de gran tamaño: el tiburón peregrino.
"Esto nos llevó a interpretar esos restos del tiburón peregrino como contenido estomacal del megalodón, lo que constituye la primera evidencia fósil de este tipo para la especie", afirmó Mikael Siversson, también coautor del estudio.
Traducción de Leticia Zampedri







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