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¿Qué es el SOP y por qué es tan importante cambiar su nombre a síndrome ovárico metabólico poliendocrino?

Nos han dicho que el síndrome de ovario poliquístico consiste en quistes ováricos, problemas de peso, menstruaciones irregulares y riesgo de infertilidad. Pero no se trata en absoluto de eso

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Una búsqueda rápida en Google de “SOP” (síndrome de ovario poliquístico) te llevará a lo que, hasta ahora, se nos ha dicho que es este conjunto de síntomas que afecta a millones de mujeres en todo el mundo: quistes ováricos, aumento de la testosterona, aumento de peso, menstruaciones abundantes (o ausencia total de ellas) y mayor riesgo de infertilidad.

Excepto que, técnicamente, no se trata en absoluto de eso.

De hecho, cuando te adentras en los detalles, en realidad es una afección que conlleva una larga lista de síntomas muy diversos y, sin duda, no tiene una apariencia única para todas, a pesar de los estrictos criterios de diagnóstico.

Es más, afecta a una de cada ocho mujeres y, sin embargo, se sabe muy poco al respecto. Se cree que hasta el 70 % de las 170 millones de mujeres con SOP no tienen idea de que lo padecen.

Por eso, para muchas, es un cambio bienvenido que su nombre se cambie oficialmente de “síndrome de ovario poliquístico” a “síndrome ovárico metabólico poliendocrino” (SOMP); un título que refleja mejor su impacto como un trastorno hormonal y metabólico, y no exclusivamente reproductivo.

(Getty/iStock)

La medida se anunció esta semana en el Congreso Europeo de Endocrinología celebrado en Praga, República Checa, lo que provocó suspiros de alivio tanto entre las organizaciones benéficas y los activistas como entre las mujeres a quienes, durante décadas, simplemente se les ha dicho que “lo superen”.

Si bien los síntomas mencionados anteriormente pueden formar parte de la experiencia de algunas personas, otras pueden sufrir adelgazamiento o pérdida del cabello, resistencia a la insulina, acné y apnea del sueño, por nombrar solo algunos de los muchos efectos.

Las personas con el recién denominado SOMP también corren un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, depresión y diabetes, pero —hasta ahora— se han sentido en gran medida ignoradas en los ámbitos de la atención médica.

Según un artículo publicado en The Lancet, el nombre en sí mismo, SOP, implicaba “quistes ováricos patológicos, lo que ocultaba diversas características endocrinas y metabólicas, lo que contribuye al retraso en el diagnóstico, la fragmentación de la atención y el estigma, al tiempo que limita la investigación y la formulación de políticas”.

En pocas palabras, dar a entender que deben estar presentes quistes ováricos para el diagnóstico ha impedido que muchas personas asignadas como mujeres al nacer que no encajaban en ese perfil pudieran recibir tratamiento. También ha sido el centro del alarmismo para las mujeres que recibían un diagnóstico que simplemente no tenía sentido para sus experiencias vividas.

A pesar de que la fertilidad está el núcleo de su nombre y naturaleza, las investigaciones sugieren que la tasa de natalidad de las mujeres con y sin SOP es la misma cuando se les ofrece tratamiento.

La profesora Helena Teede, directora del Centro Monash para la Investigación y la Implementación en Salud de Melbourne, Australia, señaló que el SOP no captaba la “carga multisistémica que han sufrido las personas con esta afección” y que “dirige la atención a un solo órgano”.

Gran parte de lo que creíamos saber sobre el SOP está a punto de ser reescrito.

(Getty)

“La formación sobre esta afección en los planes de estudios de medicina es lamentablemente insuficiente. Debido a su nombre —y a la suposición de que se trataba principalmente de una afección ginecológica y de fertilidad— se incluyó únicamente en esa parte del plan de estudios”, afirma Rachel Morman, presidenta de Verity, una organización benéfica británica dedicada al SOP, que desempeñó un papel fundamental en la campaña.

“Eso significa que los futuros pediatras, cardiólogos, nutricionistas, profesionales de la salud mental y muchos otros salen de la facultad de medicina sin comprender que el SOP también forma parte de su responsabilidad. La afección no se limita a un solo sistema del cuerpo, pero la educación médica la trató como si así fuera”.

Añade: “Un diagnóstico también es acceso. Acceso al seguimiento, a opciones de tratamiento, a una comunidad de personas que comprenden y al autoconocimiento que a tantas personas con esta afección se les ha negado.

El SOMP es una afección de por vida con graves implicaciones para la salud a largo plazo, entre ellas un aumento significativo del riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, enfermedad del hígado graso, apnea del sueño y trastornos de salud mental, como ansiedad, depresión y trastornos alimentarios. Sin un diagnóstico, esos riesgos no se controlan ni se tratan. Cuanto antes se sepa, más se puede hacer”.

(Getty Images/iStockphoto)

Si crees que presentas síntomas de SOMP, Rachel te recomienda lo siguiente:

  • Pregunta si puedes tomar notas o grabar la consulta con tu teléfono. Muchas consultas de medicina general lo permiten hoy en día, y así no tendrás que intentar recordar todo bajo presión.
  • Si puedes, lleva a alguien contigo: un amigo o familiar que pueda ayudarte a defender tus intereses si sientes que no te toman en serio.
  • Descarga la aplicación AskPMOS (creada de forma gratuita por el equipo internacional de directrices) que te brinda información basada en la evidencia para compartir con tu médico y te ayuda a comprender tus propios síntomas.
  • Imprime o muéstrale a tu médico de cabecera las Directrices Internacionales de SOMP: estas son las normas clínicas acordadas a nivel mundial para diagnosticar y manejar esta afección.
  • Si experimentas un crecimiento excesivo de vello, considera tomar fotografías antes de tu cita. Muchas personas controlan o eliminan el vello antes de ver a un médico —lo cual es completamente comprensible—, pero las imágenes pueden ser realmente útiles para transmitir la gravedad de un síntoma que es difícil de mostrar en un consultorio.
  • Si no te escuchan, regresa o pide ver a otra persona. No estás siendo difícil. Estás defendiendo tu salud. Y mereces que te escuchen.

Todavía queda un largo camino por recorrer en lo que respecta a la investigación sobre la salud de la mujer, pero esto es solo el comienzo de una conversación importante que se debería haber tenido hace mucho tiempo.

Traducción de Sara Pignatiello

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