Todo lo que la ex de Jack Antonoff, Lena Dunham, dijo sobre él en sus memorias
Según los informes, el músico se ha separado de su esposa, Margaret Qualley, después de tres años de matrimonio
El matrimonio del músico Jack Antonoff con Margaret Qualley ha acaparado la atención pública tras los informes que indican que se han separado después de cinco años juntos.
El miércoles, la revista People informó que la pareja se estaba separando, y una fuente declaró que su relación atraviesa un momento difícil. Sin embargo, otra fuente cercana a la pareja insistió en que estaban intentando resolver sus problemas. La actriz (31) y el cantante y productor (42) están casados desde 2023. The Independent se ha puesto en contacto con ambos para obtener sus declaraciones.
Las relaciones pasadas del músico fueron noticia este año después de que su exnovia, la creadora de Girls, Lena Dunham, publicara en abril unas memorias íntimas que detallaban la ruptura de su relación de seis años.
En el libro autobiográfico Famesick, Dunham sugiere que su relación se tensó en parte porque ella padecía dolor crónico, lo que afectaba todo, desde la intimidad hasta las vacaciones. Al relatar anécdotas de su relación, afirmó que Antonoff había empezado a pasar tiempo con una “estrella pop adolescente” y que, durante una acalorada discusión, tiró su medicación para el dolor por el inodoro.
La pareja se conoció cuando el comediante Mike Birbiglia les organizó una cita a ciegas en 2012, el año en que se estrenó la serie de HBO de Dunham, Girls, mientras que Antonoff, ahora un superproductor de estrellas como Taylor Swift y Sabrina Carpenter, disfrutaba del éxito comercial de su banda de pop, Fun.
A continuación, se presentan las revelaciones más importantes de las memorias de Dunham sobre su relación.
Dunham recuerda que Antonoff pasó mucho tiempo con una “estrella pop adolescente” antes de su ruptura.
En Famesick, Dunham comentó que la relación profesional de Antonoff con una “estrella pop adolescente” comenzó a “tocar una nota extraña” mientras trabajaban juntos.
Dunham recordó haber hecho una videollamada a Antonoff mientras visitaba a su abuela, solo para encontrarlo en “el estudio de grabación de nuestro apartamento, donde estaba con una estrella pop adolescente de la que yo era demasiado ajena como para sentir celos”.
Más tarde, ella comentó que Antonoff pasaba el tiempo “encerrado en una habitación con una estrella del pop adolescente cuyas necesidades parecían tan enormes y complejas como las mías, y que me llamaba 'Tía Lena' cuando entraba cojeando a la cocina con mi andador para tomar otra botella de té verde”.
Dunham escribe que un día, al regresar a casa después de una prueba de densidad ósea, encontró a la estrella del pop “desplomada en nuestro sofá modular, llorando en el regazo de Jack mientras él le decía que 'la adolescencia es para experimentar' con un tono tan reconfortante que casi me hizo llorar”, y añade: “Hacía tanto tiempo que no me hablaba con esa generosidad tan desbordante”.
Aunque Dunham no reveló el nombre de la artista en su libro, se sospecha que se refiere a la cantautora Lorde, ganadora de un premio Grammy. Antonoff coescribió y coprodujo el álbum Melodrama de la artista neozelandesa en 2017. En aquel entonces, surgieron rumores de romance entre ambos —que ellos negaron— durante los meses posteriores al lanzamiento del disco y a la ruptura de Antonoff y Dunham a principios de 2018. The Independent se ha puesto en contacto con los representantes de Antonoff para obtener declaraciones.
Dunham alude a que Antonoff la engañó y admite que ella también lo hizo
En el libro, Dunham se describe a sí misma como “una adúltera” y argumenta que Antonoff también pudo haber sido infiel.
Tras una fuerte discusión después de su histerectomía, Dunham y Antonoff decidieron darse un tiempo, según relata Dunham. Al principio, Dunham se mostró cautelosa a la hora de iniciar cualquier tipo de relación con otro hombre, manteniendo unos límites muy claros. Pero, escribió: “Si me hubiera fijado bien, quizás habría notado que Jack no los respetaba con la misma atención que yo”.
Afirmó que, tras una discusión, Antonoff le habló de una manera “en que jamás [le] habían hablado”, lo que despertó en ella el deseo de sentirse deseada. Escribió que, luego, le había enviado un mensaje a un antiguo compañero de colegio para verse y que habían pasado la noche juntos.
Dunham dijo que Antonoff tiró su medicación para el dolor por el inodoro
Dunham escribió que ella y Antonoff habían tenido la “peor pelea” de su relación cuando Dunham le habló de su creciente dependencia de los analgésicos, dos semanas después de su histerectomía (para tratar la endometriosis).
Su respuesta, escribió ella, “fue ir al baño y tirar furiosamente todas mis pastillas por el inodoro, lo que me obligó a llamar al médico y a ir a la farmacia a altas horas de la noche para conseguir más y así evitar sufrir del síndrome de abstinencia —de cualquiera de los medicamentos— durante la noche”.
Dunham dijo que había llorado cuando se enteró de Antonoff y su relación con Qualley
En el epílogo de su libro, Dunham reflexionó sobre el matrimonio de Antonoff con la “bella” Margaret Qualley, con quien había entablado amistad previamente.
“Él había conseguido la amiga que yo quería, así que cuando lloré como una niña la primera tarde que vi una foto de los paparazzi de ellos besándose en el puente de Brooklyn, supe que nadie entendería por qué estaba tan disgustada, que asumirían que era porque estaba celosa de ella, y eso me hizo llorar aún más”, escribió.
Cinco meses después de su ruptura con Antonoff, Dunham escribió en un ensayo para Vogue en el que relató: “Nos sentamos en la cocina que compartimos durante casi cuatro años y nos miramos en silencio, reconociendo lo que nadie quería decir”.
“Esa conexión obsesiva se había convertido en devoción ciega, y al quitarnos la venda de los ojos, descubrimos que habíamos evolucionado por separado (la razón menos sorprendente de todas y quizás la más común)”, continuó.
“Esa rabia no era ni atractiva ni sostenible. Nuestros corazones seguían rotos por haber intentado arreglarlo con tanto ahínco, pero ya no teníamos dudas sobre si podríamos o no. La irreversibilidad casi me mata, y recuerdo haber murmurado: '¿Y si seguimos teniendo citas?' Él rió con tristeza. 'Lo que tú quieras'”, agregó.
Traducción de Sara Pignatiello




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