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Un enorme satélite fuera de control de la NASA caerá hoy a la Tierra

La agencia espacial estadounidense afirma que hay una probabilidad de 1 en 4.200 de que la nave de 600 kg impacte a una persona

Ilustración artística de las sondas Van Allen de la NASA
Ilustración artística de las sondas Van Allen de la NASA (Nasa)
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Casi 14 años después de su lanzamiento, un gigantesco satélite de la NASA podría caer de regreso a la Tierra la noche del martes.

Se prevé que la sonda Van Allen Probe A reingrese a la atmósfera terrestre alrededor de las 19:45, hora del Este (EDT), aunque aún no se sabe en qué lugar ocurrirá.

Con un peso de 600 kilogramos, es poco probable que la nave impacte a alguien en tierra. La agencia espacial estadounidense calcula que la probabilidad es de 1 entre 4.200, es decir, cerca del 0,02 %.

La NASA espera que la mayor parte de la nave se desintegre al atravesar la atmósfera, aunque se prevé que algunos componentes lleguen a la superficie”, indicaron desde la agencia el lunes. “El riesgo de que alguien resulte herido en la Tierra es bajo; aun así, la NASA y la Fuerza Espacial seguirán vigilando el reingreso y actualizando sus previsiones”.

Van Allen Probe A es uno de dos satélites gemelos, junto con la Van Allen Probe B, lanzados en agosto de 2012 para recopilar datos sobre los dos cinturones permanentes de radiación que rodean la Tierra, conocidos como cinturones de Van Allen, en honor al científico James Van Allen.

Las naves espaciales y los satélites suelen evitar estas zonas para reducir el daño causado por la radiación. Sin embargo, estudiarlas es clave para entender el clima espacial y cómo la Tierra se protege de la radiación cósmica, las tormentas solares y el viento solar.

La misión fue diseñada para dos años, pero las sondas Van Allen operaron durante siete, hasta quedar fuera de servicio en 2019. En ese tiempo, los datos recopilados ayudaron a mejorar los pronósticos del clima espacial y a entender cómo la actividad solar puede afectar a satélites, astronautas y redes eléctricas en la Tierra.

Según la NASA, no se espera que la segunda sonda, Van Allen Probe B, reingrese a la atmósfera terrestre antes de 2030.

Aunque los casos en los que objetos espaciales causan daños a personas o propiedades en la Tierra son extremadamente raros, sí existen algunos antecedentes.

En 2002, un niño de seis años en el norte de China fue golpeado por un fragmento de escombros de unos 10 kilogramos tras el lanzamiento de un satélite en una provincia cercana. Según reportes, sufrió heridas leves en un dedo del pie y en la cabeza.

Traducción de Leticia Zampedri

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