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La guerra está afectando reservas de petroquímicos, productos indispensables para la agroindustria

IRAN GUERRA PETROQUIMICOS
IRAN GUERRA PETROQUIMICOS (AP)

La guerra de Irán ha dejado al descubierto una profunda vulnerabilidad en la economía mundial: la dependencia no solo del petróleo, el gas y el carbón como combustibles, sino de los productos petroquímicos que sustentan desde la producción de alimentos hasta los envases de plástico.

A medida que las perturbaciones se propagan por los mercados energéticos, la guerra está poniendo de relieve cómo los combustibles fósiles están integrados mucho más allá del transporte y la electricidad. A corto plazo, la dependencia generalizada llevará a precios más altos de una miríada de productos, mientras que a largo plazo la contaminación procedente de los productos petroquímicos agravará el cambio climático.

Se anunció un alto el fuego de dos semanas a última hora del martes, una señal esperanzadora de que la guerra, y las interrupciones energéticas, disminuirán. Pero, independientemente de cuándo termine finalmente, para muchos ambientalistas y expertos en energía, en última instancia la guerra es una señal contundente de que el statu quo necesita cambiar.

“No podemos seguir dependiendo de los combustibles fósiles ni para la energía ni para los materiales", declaró Delphine Lévi Alvarès, responsable global de la campaña sobre petroquímicos en el Center for International Environmental Law. "No podemos seguir dependiendo de los combustibles fósiles para absolutamente todo lo que nos rodea”.

Se espera que los petroquímicos sean un tema central de discusión en Santa Marta, una ciudad costera del norte de Colombia donde los gobiernos se reunirán del 24 al 29 de abril para una conferencia internacional sobre cómo dejar atrás los combustibles fósiles. Los expertos señalan que las conversaciones se centrarán en reducir la demanda porque el sector es un importante impulsor del uso futuro de combustibles fósiles. De hecho, los ambientalistas han sostenido durante mucho tiempo que las empresas de combustibles fósiles, al darse cuenta de que los vehículos eléctricos y las tecnologías verdes como la solar amenazan sus industrias, ven en los petroquímicos un destino para sus productos.

Los petroquímicos se elaboran principalmente a partir de petróleo y gas y se utilizan para fabricar una amplia gama de productos cotidianos, desde envases de plástico y ropa sintética hasta fertilizantes, pinturas y equipos médicos. A diferencia de los combustibles que se queman para obtener energía, los petroquímicos se transforman en materiales, lo que los hace menos visibles, aunque siguen estando profundamente arraigados en la vida diaria.

Gran parte de la industria petroquímica mundial se concentra en la región del Golfo Pérsico incluidos importantes productores de fertilizantes y de los químicos utilizados para fabricar plásticos.

Los petroquímicos son un motor creciente de la demanda de combustibles fósiles

Los petroquímicos ya representan una parte significativa del uso mundial de petróleo y se expanden rápidamente, incluso mientras algunos países reducen el uso de combustibles en la generación eléctrica y el transporte.

Fredric Bauer, profesor titular en la Universidad de Lund, en Suecia, que estudia la transformación industrial en químicos y plásticos, indicó que el sector es cada vez más central en el sistema de combustibles fósiles.

“Los petroquímicos no son solo una especie de subproducto o algo que ocurre al margen”, indicó Bauer.

Explicó que los petroquímicos representan entre el 15% y el 16% de la demanda de petróleo y están entre los usos de más rápido crecimiento, con nuevas instalaciones industriales diseñadas para maximizar la producción química en lugar de los combustibles.

Para los consumidores, esa demanda es en gran medida invisible. Los petroquímicos están incorporados en productos cotidianos como plásticos, fertilizantes y materiales sintéticos, lo que hace fácil pasar por alto su papel en la economía.

Las cadenas de suministro de petroquímicos son frágiles

Más allá de los mercados de combustibles, las interrupciones en los flujos de petróleo y gas pueden repercutir rápidamente en las industrias que dependen de insumos petroquímicos, en particular la agricultura, que depende en gran medida de fertilizantes basados en combustibles fósiles.

Bauer señaló que el Medio Oriente desempeña un papel clave no solo en la exportación de petróleo y gas, sino también en el suministro de materias primas petroquímicas y fertilizantes como el amoníaco y la urea. Cualquier interrupción durante las temporadas de siembra puede desencadenar efectos en cascada en los sistemas alimentarios mundiales.

“No es solo una interrupción en el comercio mundial de petróleo", señaló. "También es una interrupción en el comercio mundial de químicos”.

Eso, advirtió, puede traducirse en precios más altos de los alimentos y en una presión económica más amplia.

Trisia Farrelly, antropóloga ambiental del Cawthron Institute en Nueva Zelanda, apuntó que la crisis subraya cuán expuestos siguen estando los sistemas globales tras décadas de dependencia de los combustibles fósiles.

“Para mí, esta es una señal de alarma como la que recibimos con el COVID”, sostuvo Farrelly al señalar riesgos para la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia, dados los aumentos de costos y las interrupciones del suministro.

Añadió que la agricultura es uno de los sectores más difíciles para apartar de los petroquímicos, dada su dependencia de fertilizantes, pesticidas, plásticos y combustible.

No hay alternativas sencillas

Aunque reducir los petroquímicos podría recortar de manera significativa la dependencia de los combustibles fósiles, los expertos dicen que no existe una solución única.

Farrelly sostuvo que reducir el uso de petroquímicos —en particular en los plásticos— “sin duda” disminuiría la dependencia de los combustibles fósiles. Pero no cree que alternativas como los plásticos de base biológica puedan simplemente reemplazarlos.

“Necesitamos regular para eliminar los plásticos no esenciales”, afirmó Farrelly argumentando que reducir la demanda es esencial junto con cualquier sustitución de materiales.

Las negociaciones internacionales sobre la contaminación por plásticos en los últimos años no han logrado alcanzar un acuerdo, en gran parte porque los principales países productores de petróleo se han resistido a cualquier intento de poner un límite a la producción de plásticos.

Los plásticos de base biológica suelen ser más caros de producir que los plásticos convencionales elaborados con combustibles fósiles y químicos, lo que limita su adopción a gran escala, según el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, el servicio de ciencia y conocimiento de la Unión Europea. En la actualidad representan alrededor del 0,5% de la producción mundial de plásticos, indicó el centro.

Farrelly señaló que cambiar a alternativas sin salvaguardas adecuadas corre el riesgo de crear nuevos problemas ambientales y sociales, en particular si impulsa cambios en el uso del suelo o incrementa la demanda de insumos agrícolas.

Bauer aseguró que lo mismo se aplica en todo el sector. Las energías renovables como la solar, la eólica y la geotérmica pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la producción, pero reemplazar las materias primas de origen fósil es mucho más difícil. El reciclaje puede ayudar, indicó, pero solo junto con reducciones en el consumo total.

Lévi Alvarès manifestó que reducir la dependencia de los petroquímicos también requerirá cambios en el consumo, y señaló medidas como usar menos productos con mucho empaque, apoyar sistemas alimentarios locales y conectarse más directamente con agricultores y productores que dependan menos de fertilizantes y pesticidas sintéticos.

La industria petroquímica sostiene que la demanda previsiblemente seguirá siendo fuerte y que sus productos son esenciales para la vida moderna y la transición energética.

El American Chemistry Council, que representa a fabricantes químicos de Estados Unidos, dijo a The Associated Press en una respuesta escrita a preguntas que los petroquímicos se utilizan en productos que van desde dispositivos médicos y semiconductores hasta materiales de construcción y empaques, y que también son clave para tecnologías renovables como turbinas eólicas, paneles solares y vehículos eléctricos.

El grupo indicó que las empresas están trabajando para reducir emisiones mediante mejoras de eficiencia, reciclaje y nuevas tecnologías, y rechazó la idea de que la demanda deba caer, al calificar los petroquímicos como “fundamentales” para sectores como la atención médica, la producción de alimentos, el agua limpia y la infraestructura.

Lévi Alvarès, la responsable de la campaña del Center for International Environmental Law, aseveró que los petroquímicos se han integrado tanto en la vida diaria que muchas personas no se dan cuenta de cuánto dependen de ellos, pero que individuos y comunidades pueden empezar por replantearse el consumo y vincularse más estrechamente con los sistemas locales.

“No es una elección del consumidor”, destacó, señalando que muchas personas están limitadas por lo que hay disponible, pero aun así pueden empezar a mirar los productos cotidianos de otra manera.

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La cobertura climática y ambiental de The Associated Press recibe apoyo financiero de múltiples fundaciones privadas. La AP es la única responsable de todo el contenido. Encuentra los estándares de la AP para trabajar con organizaciones filantrópicas, una lista de las fundaciones y las áreas de cobertura que financian en AP.org.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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