Saludo fascista en podio: los 'Minijuegos Olímpicos' olvidados de Cortina en la 2da Guerra Mundial

Un retrato gigante de Benito Mussolini flotaba sobre el "Estadio de Nieve", exactamente en el mismo lugar donde ahora se encuentra la arena de curling para los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina.
El campo de tiro para el evento de patrulla militar, precursor del biatlón, estaba donde ahora se ha erigido una Villa de Atletas de casas móviles para albergar a los competidores de los Juegos del próximo mes.
Los aficionados olímpicos pueden saber que Cortina d'Ampezzo fue sede de los Juegos de Invierno una vez antes, en 1956. Menos conocido es que 15 años atrás de eso, durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad italiana celebró un campeonato mundial de esquí que sirvió como escaparate de propaganda para la Italia fascista y la Alemania nazi.
Alemania, que competía bajo la bandera de la esvástica y podía contar con esquiadores expertos de la Austria anexada, e Italia, controlada por Mussolini, arrasaron con las medallas alpinas en una competición de la que fueron excluidos los enemigos de las dos potencias.
Antiguos noticieros de los campeonatos de 1941 y una película amateur muestran a los deportistas haciendo saludos fascistas en los podios de medallas, banderas nazis exhibidas por toda Cortina y una fuerte presencia militar.
Después de la guerra, la Federación Internacional de Esquí (FIS) borró todos los resultados, lo que es una de las principales razones por las que el evento sigue siendo en gran parte desconocido.
"En muchos sentidos es como si nunca hubiera sucedido", dijo Nicola Sbetti, historiador deportivo de la Universidad de Bolonia. "Y la república italiana nunca ha estado interesada en asumir la responsabilidad de los campeonatos".
Sbetti dijo que el evento fue parte de un plan del Eje "para crear un nuevo orden mundial", también en el deporte.
"Alemania y también Italia y Japón querían que los eventos deportivos continuaran celebrándose como si nada más estuviera ocurriendo. Y así, éste fue uno de los últimos grandes eventos internacionales celebrados (antes de que la guerra se expandiera)", dijo Sbetti.
Pero no fue realmente un evento internacional, porque naciones aliadas como Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos fueron excluidas. Noruega, ocupada, fue representada por un equipo debilitado y Suiza, neutral, tampoco estaba en plena forma.
"Fue un campeonato mundial donde tenías a los países del Eje, países neutrales y Estados títeres como Eslovaquia", dijo Sbetti. "Noruega bajo (el colaboracionista nazi Vidkun) Quisling participó sólo con atletas que se alinearon. Yugoslavia participó y fue invadida dos meses después."
Italia trató el evento como una ‘Miniolimpiada’
Antes de la guerra, a Cortina se le habían asignado los derechos de sede para los Juegos Olímpicos de Invierno de 1944, que luego fueron cancelados a medida que las hostilidades empeoraban.
Pero Mussolini, el líder fascista de Italia, no se dejaría disuadir.
Los campeonatos mundiales de 1941 no fueron sólo para el esquí alpino. La competencia también incluyó eventos nórdicos como el esquí de fondo, el combinado y el salto en esquíes.
"Mussolini les dijo a sus hombres: 'Lo haré de todos modos'", dijo Max Vergani, director de comunicaciones de la Federación Italiana de Deportes de Invierno, quien escribió un libro titulado "Cortina41, Il Mondiale fantasma", que se traduce como "El campeonato mundial fantasma".
"No pudieron albergar los Juegos Olímpicos, pero sí organizaron los campeonatos mundiales", dijo Vergani. "Fue esencialmente una Miniolimpiada."
A menor escala, los mundiales fueron una demostración de fuerza y poder similar a cuando la Alemania de Adolf Hitler fue sede de los Juegos Olímpicos de Verano e Invierno de 1936 en Berlín y Garmisch-Partenkirchen, respectivamente.
"Fue un campeonato mundial fuertemente (influido) por el régimen, para mostrar que los italianos son fuertes, que Italia es un país fuerte, que la guerra no me toca y soy capaz de producir un gran espectáculo deportivo porque estoy tranquilo y ganaré la guerra", dijo Vergani.
Los campeonatos tuvieron lugar mientras las potencias del Eje dominaban gran parte de Europa. La Alemania nazi estaba intensificando su persecución de los judíos y planificando la Operación Barbarroja, la desafortunada invasión de la Unión Soviética que se lanzaría solo meses después. Mientras tanto, las fuerzas italianas luchaban contra los británicos en el norte de África, lo que provocó la llegada de refuerzos alemanes.
Medallistas hicieron saludos nazis en el podio
La esquiadora destacada de los mundiales de 1941 fue Christl Cranz, alemana que arrasó con los oros en descenso y combinado y se llevó la plata en eslalon.
Cuando Cranz subió al podio flanqueada por sus compañeras de equipo Käthe Grasegger y Anneliese Schuh en una barrida alemana en descenso, las tres mujeres realizaron saludos nazis mientras vestían camisetas con un emblema de la esvástica.
Luego que sus tres podios de 1941 fueron retirados del archivo, el récord total de 15 medallas en la carrera de Cranz en mundiales fue igualado por Mikaela Shiffrin el año pasado, cuando la estadounidense se unió a Breezy Johnson para ganar el nuevo evento combinado por equipos en los campeonatos mundiales de 2025 en Austria.
Del lado masculino, el austriaco Josef Jennewein también arrasó con el oro en descenso y combinado para Alemania.
La única ganadora no alemana en esquí alpino fue Celina Seghi, italiana de 20 años que logró una victoria sorpresiva sobre Cranz en el eslalon.
De las 18 medallas alpinas, Alemania reclamó 11 e Italia se llevó las otras siete.
Fue, dijo Vergani, "como si Mussolini hubiera escrito la tabla de medallas de su puño y letra"
El medallero para los eventos nórdicos tampoco fue muy extenso. Finlandia, que entonces estaba siendo ayudada por Alemania en su lucha contra la Unión Soviética, lideró con siete medallas, seguida por Suecia (5), Alemania (2) e Italia (1).
Gustav Berauer y Josef Gstrein se llevaron el oro y el bronce para Alemania en el combinado nórdico a pesar de que eran originarios de Checoslovaquia y Austria, respectivamente. Ambos países estaban ocupados por los nazis.
Suecia ganó la competencia de patrulla militar de 25 kilómetros por delante de Alemania e Italia.
Noruega, históricamente un líder en eventos nórdicos, no ganó una sola medalla.
Varios medallistas murieron en la guerra
Aunque el campeonato de 1941 fue borrado después de la guerra, una versión manuscrita de los resultados oficiales salió a la luz recientemente.
Vergani encontró los resultados en un "archivero muy viejo y muy polvoriento" en la federación italiana. Su libro, sin embargo, fue una iniciativa privada.
Muchos de los atletas que compitieron en 1941 perecieron en la guerra.
Jennewein se convirtió en un hábil piloto de combate para la Luftwaffe. Su avión fue derribado sobre la Unión Soviética en 1943.
Rudolf Cranz, el hermano menor de Christl y medallista de bronce en descenso en 1941, murió en el frente oriental ese mismo año, al igual que el medallista de oro en salto de esquí Paavo Vierto de Finlandia.
Berauer fue gravemente herido en el frente oriental y nunca volvió a competir. De 1963 a 1975 se desempeñó como presidente del comité de combinado nórdico de la FIS.
Seghi continuó compitiendo después de la guerra. Terminó cuarta en descenso y combinado en los Juegos Olímpicos de 1948 en St. Moritz y ganó el bronce en eslalon en los mundiales de 1950 en Aspen, Colorado, para su única medalla reconocida.
Se retiró poco antes de los Juegos de Invierno de 1956. Murió a los 102 años en 2022.
Durante el primer congreso de la FIS después de la Segunda Guerra Mundial, celebrado en agosto de 1946 en Pau, Francia, el primer punto en la agenda fue la cancelación de los mundiales de 1941.
La moción, que fue propuesta por Estados Unidos, Bélgica y Austria, se aprobó de inmediato y se ordenó el retiro de todas las medallas.
Eventualmente, esta competición fue eclipsada por los Juegos Olímpicos de Invierno de 1956 en Cortina, que se convirtieron en un símbolo de renacimiento mientras Italia abrazaba los valores democráticos después de la guerra.
Hoy en día, hay pocos rastros físicos de los campeonatos de 1941, aunque las tiendas de souvenirs en Cortina todavía venden artículos con la imagen del cartel oficial de los mundiales.
"La historia es historia", dijo Sbetti. "Así que incluso si el evento fue cancelado, sucedió. Necesita ser recordado. Pero en este caso, los elementos políticos necesitan contextualizarse.
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