Sean “Diddy” Combs vive una vida de lujo entre rejas, con masajes, comidas especiales y coñac, según reporte
Se alega que Combs gasta miles de dólares cada mes para mantener su lujoso estilo de vida
Según un nuevo informe, Sean “Diddy” Combs está viviendo una vida de lujos en prisión, con masajes y licores de primera calidad, mientras cumple su condena tras las rejas.
El magnate de la música caído en desgracia (56), fue condenado a 50 meses de prisión tras ser declarado culpable de dos cargos de transporte para ejercer la prostitución en 2025.
Sin embargo, según informó el noticiero NBC News en un reportaje publicado el martes, Combs supuestamente no ha renunciado a su vida ostentosa de celebridad durante su condena en la prisión federal de Fort Dix, en Nueva Jersey, EE. UU.
Cuatro hombres que compartieron celda con Combs, bajo condición de anonimato, declararon al medio que el fundador de la disquera Bad Boy Records gozaba de privilegios diferentes a los de sus compañeros de prisión: tiene personas que hacen sus tareas de limpieza, le dan masajes al estilo chino, le preparan comidas especiales y le suministran drogas, alcohol y teléfonos móviles de contrabando.
“Esto no es algo normal que se vea en la cárcel. Esto es cosa de ricos”, dijo uno de los hombres anónimos a NBC News. Añadió: “Parece una locura, pero claro, es Diddy”.

Un vocero de Combs rechazó las acusaciones, declarando a The Independent: “El escrutinio constante de cada detalle de la vida de Sean Combs en prisión ha llegado al punto en que los medios de comunicación presentan la vida cotidiana en la cárcel como noticia. La única primicia real es que Sean sigue cumpliendo su condena conforme a las normas y espera pacientemente la decisión del tribunal sobre su apelación”.
Según fuentes consultadas por NBC News, poco después de que Combs llegara a Fort Dix, adquirió un teléfono y alcohol, y comenzó a sobornar a un grupo de reclusos a para que hagan lo que él les ordene.
“Es multimillonario. La gente lo admira profundamente”, dijo una de las fuentes, y agregó: “El dinero es poder, especialmente tras las rejas”.
Según las acusaciones, Combs gasta miles de dólares cada mes, dinero que va a parar a las cuentas de la tienda de la prisión de sus compañeros reclusos. Su supuesta nómina incluye a presos que limpian su celda, le hacen la cama, le lavan la ropa, limpian el baño y las duchas antes de que él los use, y hombres que le preparan comidas especiales como pollo al curry, pizza y empanadas.
Las fuentes también acusaron a Combs de comprar Remeron, un antidepresivo que mejora el estado de ánimo, a otros reclusos; y de hacer uso de una reserva secreta de licores de alta gama que supuestamente es introducida de contrabando por los guardias y compartida con ciertos reclusos.
Uno de los hombres relató haber bebido coñac Hennessy con Combs, y le dijo a NBC News: “¡Claro que sí, bebí con él!”.
Las imágenes y grabaciones revisadas por NBC News y compartidas en su reportaje también mostraron a Combs aparentemente usando un teléfono celular. Además, varias fuentes informaron al medio que Combs supuestamente “[usaba] teléfonos celulares de contrabando para navegar por Instagram y ver fotos de desnudos y contenido sexualmente explícito que le [enviaba] una exnovia”.
Un portavoz de la Oficina de Prisiones de EE. UU. confirmó en un comunicado enviado a The Independent que los reclusos no tenían permitido tener teléfonos celulares, pero dijo que la agencia no podía hacer comentarios sobre el caso de Combs ni sobre ninguna posible mala conducta del personal debido a “razones de privacidad, seguridad y confidencialidad”.
“Como para todos los organismos penitenciarios, el contrabando, en particular de teléfonos celulares, narcóticos y armas, sigue siendo un desafío constante, y continuamos abordando el problema de la introducción de contrabando en nuestras instalaciones”, declaró el vocero.
Traducción de Sara Pignatiello



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