Los cuatro comicios previstos para 2026 que podrían redefinir la democracia en el mundo
Los comicios de medio mandato de EE. UU. serán una prueba para Trump en 2026, mientras que Bangladesh podría tener sus primeras elecciones limpias en 15 años
En un contexto de creciente polarización, desinformación e inquietud económica, la salud de las democracias representativas se pondrá a prueba en las elecciones de 2026 en todos los continentes.
Hay cuatro elecciones cruciales que, o reforzarán las normas democráticas, o correrán el riesgo de erosionar aún más la confianza en los procesos libres y justos.
1. Las elecciones de mitad de mandato en EE. UU.: un referéndum sobre Trump
En las elecciones de mitad de mandato de EE. UU., previstas para el 3 de noviembre, están en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 del Senado.
Históricamente, el partido que controla la Casa Blanca tiende a perder terreno en estos comicios. Esto convierte las elecciones de 2026 en un momento de alto riesgo para el presidente Donald Trump. Los sondeos actuales indican que los republicanos podrían perder el control de la Cámara de Representantes y ver reducida su mayoría en el Senado a dos o tres escaños.
Trump se ha aprovechado de un Congreso dúctil para aprobar su legislación (como el “Gran y hermoso proyecto de ley”), conseguir que se aprueben sus nombramientos judiciales y escapar a la supervisión habitual del poder Ejecutivo.

Por lo tanto, si Trump pierde una o ambas cámaras, es probable que se produzca un bloqueo legislativo. Y, si la primera Administración Trump sirve de ejemplo, una Cámara controlada por los demócratas podría significar problemas para el presidente.
Y lo que es más importante, las elecciones legislativas de 2026 pondrán a prueba el espíritu democrático de EE. UU. dos años después del segundo mandato de Trump. Con la persistente preocupación por la integridad electoral y el retroceso democrático, las elecciones de mitad de mandato determinarán si los demócratas en el Congreso tienen la capacidad de pedir cuentas finalmente a Trump.
2. Brasil: ¿vuelta a la normalidad?
Los brasileños acudirán a las urnas el 4 de octubre para elegir nuevo presidente, Congreso Nacional y gobernadores y legisladores estatales. El actual presidente, Luis Inácio Lula da Silva (79), aspira a un cuarto mandato sin precedentes.
Hasta ahora, la carrera política de Lula ha dado muchas vueltas. En 2017, fue condenado por corrupción y blanqueo de capitales y comenzó a cumplir una pena de 12 años. Esto lo inhabilitó para presentarse a las elecciones generales de 2018.
Lula fue liberado en 2019 y su condena fue anulada dos años después, allanando el camino para que regresara al cargo en una estrecha victoria sobre el entonces presidente en funciones, Jair Bolsonaro.
El tercer mandato de Lula comenzó con un golpe fallido a principios de 2023 orquestado por Bolsonaro y sus aliados. Bolsonaro ya ha sido condenado a 27 años de cárcel por su papel en el intento de golpe.
Mientras tanto, Lula ha recibido críticas dispares por parte de los votantes: los últimos sondeos muestran que solo un tercio de los brasileños piensa que ha hecho un trabajo excelente y un tercio cree que ha sido deficiente. El resto está en el medio.

Con el hijo mayor de Jair Bolsonaro, Flavio, confirmando su intención de presentarse, las elecciones serán una prueba de si el bolsonarismo —el movimiento político de derecha de Jair— puede sobrevivir bajo un nuevo líder.
Las elecciones también determinarán si Brasil puede superar su reciente historia de polarización e inestabilidad y salvaguardar su democracia.
3. Bangladesh: una gran oportunidad para la generación Z
Las elecciones generales de febrero en Bangladesh ofrecen algo que el país no ha visto en más de 15 años: una auténtica oportunidad para que los ciudadanos —especialmente los jóvenes— participen en una votación libre, justa y competitiva.
Para los activistas de la generación Z que ayudaron a derrocar al Gobierno autocrático de la primera ministra Sheikh Hasina en 2024, este momento es trascendental.
Tras la revuelta estudiantil que derrocó a Hasina, el vacío de poder se llenó con un Gobierno provisional dirigido por Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz. Se le encomendó la tarea de reparar las instituciones que habían sido neutralizadas por el régimen de partido único.
Más de un año después, la Administración ha intentado restaurar la independencia del poder judicial, la comisión electoral y los medios de comunicación, bases esenciales para cualquier transición de poder creíble.

Los líderes juveniles intentan ahora aprovechar este impulso para entrar en el sistema político a través del nuevo Partido Nacional Ciudadano (PNC). Sin embargo, siguen desconfiando de las reformas sin garantías jurídicas firmes. Su aparición en la escena política señala una notable transición ascendente en un país donde casi el 40 % de la población tiene menos de 18 años.
Lo que ocurra en febrero repercutirá más allá de Dhaka, la capital del país. Una votación creíble podría afianzar las normas democráticas y la estabilidad regional en el sur de Asia. En cambio, si dicha credibilidad se compromete, se corre el riesgo de dilapidar el resurgimiento impulsado por la juventud que ha hecho posibles estas elecciones.
4. Quebec: ¿nuevo impulso a la independencia?
Las elecciones generales de Quebec, previstas para el 5 de octubre, presentan un desafío democrático de otro tipo. Estas elecciones se basan en la identidad y en la cuestión de la pertenencia nacional a la federación canadiense.
Esta contienda se produce tras las polémicas nuevas leyes del Gobierno en funciones que obligan al uso de la lengua francesa y amplían el laicismo estatal.
Sobre los autores
Jean-Nicolas Bordeleau es investigador del Centro Jeff Bleich Centre para la Democracia y las Tecnologías Disruptivas de la Universidad Flinders, Australia.
Intifar Chowdhury es profesora de Gobierno en el Centro Jeff Bleich Centre para la Democracia y las Tecnologías Disruptivas de la Universidad Flinders.
Rodrigo Praino es profesor y director del Centro Jeff Bleich Centre para la Democracia y las Tecnologías Disruptivas, Flinders University.
Este artículo se publicó originalmente en ‘The Conversation’ y se distribuye bajo licencia Creative Commons. Puedes leer el artículo original aquí.
Estos temas dominarán inevitablemente la campaña y traerán consigo cuestiones existenciales relacionadas con la soberanía de Quebec.
Las elecciones de 2026 se presentan como una batalla por el corazón de los votantes francófonos, especialmente entre la coalición gobernante de centro-derecha Coalition Avenir Québec, el Partido Liberal de Quebec y el resurgente Parti Québécois (PQ).
El PQ, que actualmente lidera los sondeos de opinión, se ha comprometido abiertamente a celebrar un tercer referéndum de independencia.
Aunque el apoyo a la independencia todavía no sea mayoritario, un mandato fuerte para el PQ podría reavivar el debate soberanista. Esto provocaría importantes tensiones constitucionales en Canadá y podría muy bien determinar el futuro del país.
Traducción de Sara Pignatiello







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