Trump admite haber ganado más de mil millones de dólares con inversiones durante su presidencia y dice que fue “suerte”
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha generado importantes beneficios para los negocios de su familia, lo que ha reavivado numerosas preocupaciones éticas
El presidente Donald Trump aseguró el miércoles que no tuvo ninguna participación en la ganancia de mil millones de dólares reflejada en sus declaraciones financieras y sostuvo que ese incremento de su patrimonio fue resultado de las decisiones de asesores financieros, no de acciones deliberadas para obtener beneficios desde la presidencia.
Al responder preguntas de los periodistas que lo acompañaban en un viaje a Dakota del Norte, y con sus hijos Donald Trump Jr. y Eric Trump a pocos metros de distancia, el mandatario afirmó que no se involucra en el manejo de sus finanzas personales porque tiene "personas que administran muy bien mi dinero".
"Gané mucho dinero antes de ser presidente. Ellos invierten mi dinero y yo no hablo con ellos. Ni siquiera les hablo", dijo Trump antes de abordar por primera vez el nuevo Air Force One rumbo a la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt.
El Boeing VC-25B, valorado en unos 400 millones de dólares, fue entregado como obsequio por Catar el año pasado, un regalo que también despertó cuestionamientos sobre un posible intento de ganar influencia.
"Creo que se llama fideicomiso ciego, pero, en esencia, ellos administran el dinero. Deliberadamente nunca hablo con las personas que lo manejan. Trabajan en grandes instituciones e invierten en lo que consideran conveniente", afirmó.
Trump añadió que el aumento de su patrimonio no era distinto del que experimentan otros estadounidenses con inversiones para la jubilación.
"¿Saben por qué estoy ganando dinero? Porque la bolsa está subiendo. Todo el mundo está ganando dinero... todos estamos ganando. Yo también, porque tengo mucho dinero y mucho efectivo, y lo dejo en manos de esas instituciones", sostuvo.
Pese a asegurar que no participa en la gestión de sus finanzas personales, Trump nunca siguió el ejemplo de otros presidentes de Estados Unidos al transferir sus activos a un fideicomiso ciego.
En cambio, sus negocios permanecieron durante años bajo un fideicomiso controlado por él y por sus dos hijos mayores, Donald Trump Jr. y Eric Trump.
Además, su argumento de que el aumento de su patrimonio se explica por el buen desempeño del mercado bursátil no coincide con la información consignada en la declaración financiera que presentó ante la Oficina de Ética Gubernamental.
Según ese documento, el presidente obtuvo más de 1.000 millones de dólares gracias a dos emprendimientos vinculados con las criptomonedas, cuyos ingresos ya superan los generados por su amplio portafolio de propiedades.
Trump informó ganancias superiores a los 500 millones de dólares provenientes de World Liberty Financial, su empresa de criptomonedas, incluidos ingresos derivados de la venta de "tokens de gobernanza". A ello se sumaron más de 600 millones de dólares obtenidos por CIC Digital LLC mediante la comercialización de monedas meme que llevan la marca Trump y su imagen.
Desde esas ventas, tanto los tokens como las monedas meme perdieron gran parte de su valor, lo que dejó fuertes pérdidas para muchos inversionistas minoristas, mientras que Trump y su familia ya habían obtenido importantes beneficios económicos con esos proyectos.

Ese fuerte incremento del patrimonio de Trump coincidió con decisiones adoptadas durante su primer año y medio de regreso a la presidencia.
Aunque anteriormente se había mostrado escéptico frente a las criptomonedas, el mandatario terminó respaldando al sector, impulsado en parte por las importantes contribuciones de campaña realizadas por empresarios y defensores de esa industria.
Tras volver a la Casa Blanca, Trump revirtió la postura más estricta que había mantenido la administración de Joe Biden respecto a las criptomonedas y promovió políticas favorables para el sector. Además, concedió indultos a varias figuras destacadas de la industria que habían sido acusadas o condenadas por delitos federales.
La Casa Blanca rechazó que esas decisiones respondieran a intereses personales de Trump. En un comunicado, la subsecretaria de prensa, Anna Kelly, aseguró que el presidente "solo actúa en el mejor interés del pueblo estadounidense" y afirmó que "no tiene conflictos de intereses".
Traducción de Leticia Zampedri






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